El dedo sigue apuntando a Vidal

Malena Galmarini se quejó del estado de abandono en el que se encontraban muchas obras en el conurbano bonaerense.

En una jornada donde la atención pasó por la presencia de Alberto Fernández en la sede administrativa provincial, quien más acaparó el interés de los periodistas fue Malena Galmarini, titular de AySa y esposa de Sergio Massa.

La presidente de Aguas y Saneamiento fue abordada por el grueso de los periodistas que hasta allí fueron, debido a que uno de los inconvenientes más grandes con que se encuentran los habitantes de las villas y asentamientos de la provincia de Buenos Aires es la falta de agua y la inexistencia de una red cloacal en esos lugares.

Sobre el tema, la funcionaria indicó que encontraron una empresa en condiciones deplorables y que poco a poco van reconstruyendo la relación con los intendentes, para poder acercar dos servicios tan esenciales a los habitantes de los barrios populares, en los que tanta falta hacen.

“Tenemos una relación con los municipios mucho más asidua que no la tenía AySa, porque planificaba sus obras sin saber cuál era la necesidad del territorio. Y entonces empezamos a hablar con los intendentes, charlar sobre estas necesidades, sobre cuáles eran los barrios más urgentes y así empezamos a reconstruir el vínculo” señaló Galmarini.

Y agregó: “La pandemia nos hizo entender la importancia de tener agua de red y redes cloacales, no solamente por el coronavirus, sino para un montón de otras enfermedades, porque en la Argentina hay chicos que se mueren por diarrea y para eso tanto el saneamiento cloacal como el agua potable son fundamentales. Con la premisa del ministro y el Presidente de que las cloacas y el agua son prioritarias, reconstruimos la relación con los intendentes”.

La funcionaria remarcó: “Llevar agua y saneamiento cloacal es llevar vida a nuestras familias. Es muy importante que tanto el Presidente de la Nación como el ministro Katopodis hayan puesto este tema en el centro de las necesidades y de las preocupaciones del Gobierno”.

La titular de AySa no le escapó al tema de Villa Itatí y Villa Azul, y consultada al respecto señaló: “Venimos trabajando desde el inicio. Había una obra que había comenzado la gestión anterior y que se hizo de muy mala calidad y cuando quisimos abrir hace aproximadamente dos meses las 95 canillas comunitarias que se habían puesto, no salía agua. Nosotros abrimos las válvulas y el agua no llegaba a las canillas. Así que nos pusimos todos a trabajar y hace 10 días pudimos abrir de esas 95, 60 canillas.

Estamos trabajando con las que restan. Algunas son más difíciles, otras más fáciles. Sin embargo vamos a llegar a todas y vamos a planificar para que tengan una red que les llegue a las casas, no a las canillas comunitarias. Y en Villa Azul, hay mucho trabajo por hacer y el intendente Ferraresi y la intendenta Mendoza están trabajando día y noche”.

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“Nosotros vamos a estar el jueves, no solamente colaborando como hicimos con los camiones y los sachets y los bidones de agua, sino llevando a cada casa un bidón de lavandina para que puedan asear sus hogares y cumplir con las medidas de prevención” aseguró.

En relación a la situación en el AMBA y las obras paralizadas, puntualizó: “Había 93 frentes de obra paralizados, que están puestas en marcha desde el primero de abril. Del sistema de Riachuelo solamente estaban activas las etapas financiadas por el Banco Mundial, no así el corazón que era la planta de depuración, sino no sirve ni el emisario ni el colector. Estaba solo al 18% y hoy la tenemos laburando a full. Y el viernes en Bernal ponemos en marcha otra obra para toda la zona sur y la zona oeste del GBA, como es el Río Subterráneo Sur que en un principio va a llevar desde la planta de Bernal hasta Lomas a través de un acueducto de cuatro metros de diámetro, agua para poder ser distribuida en las redes. Y cosas que hay que hacer urgente, como el Sistema de Agua Norte, para la que ya estamos buscando financiamiento, porque es una obra que no se puede hacer solo con el Tesoro Nacional, porque la empresa está endeudada y desfinanciada, por lo que la inversión no la puede hacer la empresa solamente”.

Galmarini se quejó por la situación de la infraestructura con la que se encontró y remarcó: “Una planta tan importante como la Juan Manuel de Rosas funciona al 15%. Pudiendo potabilizar un millón y medio de metros cúbicos de agua diarios solamente hace 250 mil, porque no tenemos por dónde mandarla. No porque no funcione la planta sino porque no hay redes. Así que hay que construir no solamente redes troncales sino llevarla a los barrios”.

La funcionaria graficó la situación actual de la empresa y de los lugares a los que debería llegar con más fuerza, y no se mostró contenta por el evidente estado de abandono en el que se encuentra.

Pero tras subrayar que están reconstruyendo las relaciones con los municipios y mancomunando esfuerzos para trabajar en conjunto, dejó un hilo de esperanza para quienes necesitan de AySa de manera desesperada.

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