ENTREVISTA EXCLUSIVA

Arturo Bonín: “Me gusta contar historias y ser testigo de la época”

En diálogo con diario Hoy, el célebre artista se expresó sobre los gajes del oficio. Además, recordó su recorrido fílmico.

Dueño de una trayectoria impecable en cine, teatro y televisión, el actor de noble estampa Arturo Bonín dialogó con este medio sobre su recorrido artístico, que lo llevó a interpretar célebres personajes, como también a construir escenas versátiles e interesantes.

—¿Cómo te acercaste a la actuación?
—Me crié en Villa Ballester y un día un amigo me comentó que habían abierto un curso de teatro. En realidad estudiaba en un industrial, y fui con el objetivo de conocer chicas. Ahí descubrí el teatro: me quedé fascinado con lo que allí pasaba, la interacción que había. Se creaban otros vínculos y se encaraban temas muy interesantes. Mi idea no era subirme a un escenario; siempre me fascinó el entorno del teatro, la posibilidad de dirigir. La primera vez se dio como asistente: tomé un lápiz y un papel, anoté todo, descubrí el idioma en que se mueve el lenguaje teatral. Todos los días había algo nuevo.

—También tenés un fuerte compromiso social en todos los proyectos que emprendés.
—Se fue dando con el tiempo, con la curiosidad que implica para mí ser actor. Se trata de entender por qué las cosas pasaban, cómo se viste alguien en una época determinada, cuál es su actitud física y corporal al tener que llevar adelante una vida luciendo esas prendas, de qué manera se daban las relaciones sociales en ese momento. Todo eso te lo va dando la lectura, observar lo que sucede te va dando una visión que también es política.

—Como artista, ¿de qué manera acompañás las luchas y conquistas de género?
—Siempre quise reflejarlas, y es por ello que elegí determinados proyectos. Durante mucho tiempo compartí proyectos laborales y la vida misma con personas que tenían otros estilos de vida que no estaban bien interpretados en diversas producciones. Así fue que surgió la película Otra historia de amor, y acepté de forma inmediata. También como fue contar un hecho real y trascendente en Asesinato en el Senado de la Nación, donde un político electo es muerto por la espalda. Es más, pudimos rodar en el lugar de los hechos. Me gusta contar historias y ser testigo de la época.

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—Trabajás junto a tu esposa, Susana Cart, desde hace años. ¿Cómo se conocieron?
—Tuvimos una relación espantosa de movida. Integrábamos dos grupos diferentes de trabajo que tenían miradas oblicuas, pero debimos asociarnos para rescatar un teatro que estaba en caída libre. Entonces, un día me convocó un director que planteó la idea de la fusión para lograr tener la sala propia. Un día fui para hablar con Susana Cart, que coordinaba las tareas a realizar. Llegué y ella estaba sobre una tarima dando órdenes. Pensé que era muy dura, y así nos conocimos. Tuvimos tres años de muchas discusiones. Después nos hicimos amigos por mucho tiempo. Con el correr de los años fuimos compinches, después se aclaró la cosa, nos casamos, y hace más de 40 años que estamos juntos. Siempre digo que me doy vuelta en la cama y la veo, me doy vuelta en la cocina y la veo, me doy vuelta en el escenario y la veo. Estoy muy feliz de compartir mi vida con ella. Nos gusta trabajar juntos, es muy placentero.

Un amor para toda la vida

El detrás de escena fue el contexto en el que Susana Cart y Arturo Bonín se conocieron para trabajar en un proyecto conjunto que aunaba a dos cooperativas teatrales. Primero compartieron una gran e intensa amistad, que devino en un amor con dos hijos en común que traspasó las décadas y se mantiene vigente con el fuego intacto. En la actualidad, el matrimonio comparte los tiempos cotidianos puertas adentro en plena pandemia de coronavirus y le da forma al radioteatro federal que llevan a cabo.

Un proyecto innovador

—Estuviste en La persuasión. ¿Qué podés contarnos sobre esta propuesta y sobre otras en las que estés desempeñándote?
—En el origen fue una obra de teatro escrita por Erika Halvorsen. La conocemos desde que llegó de El Calafate: fue la primera asistente de dirección que tuvimos, es parte de la familia. Luego estudió dramaturgia, tenemos una relación muy afectuosa. Surgió la idea de hacer La persuasión para TV, y estuve muy contento, so­bre todo por el esfuerzo que significó. Con respecto a los proyectos, hay uno que estamos terminando de grabar y se trata de un radioteatro que fue realizado en un marco de cooperativas. Es un proyecto que intenta ser lo más federal posible.

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