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Una película que revela los secretos de La Plata

El cineasta platense Sebastián Díaz ha indagado en su último filme sobre los orígenes y las marcas que la masonería dejó en la ciudad.

Sebastián Díaz es un documentalista que, con sus películas La muralla criolla y 4 Lonkos, ha mostrado el exterminio de los pueblos aborígenes y la profanación de sus culturas. Ahora, con La Plata contada, se lanza al desafío de relatar la historia de nuestra ciudad desde sus orígenes, indagando en sus misterios, y deslindando realidad de leyenda.
“Fue tomar un respiro de la temática aborigen y abordar un tema que yo ya tenía estudiado”, comenzó diciendo, en diálogo con Diario Hoy.

Para hacer la película, Díaz recurrió al testimonio de un conjunto de voces conocedoras: arquitectos, historiadores e integrantes de la masonería local. “Me interesa la historia de la ciudad de La Plata. La historia masónica, esotérica -si vos querés-, que vienen de la mano”, manifestó.

Díaz señala que la ciudad tuvo dos etapas claramente diferenciadas. “Una es el sueño de ser la gran capital, puerto y emporio comercial. Eso fracasó. Hay muchos documentos de viajeros que pasaron por la ciudad, desde el año de la fundación hasta la década del 30, donde dicen que la ciudad era una ciudad muerta, fantasma, con muy poca población. En ese contexto de crisis, representado en la crisis de 1890, la ciudad había perdido su razón de ser, se había convertido en una sede política cuyos funcionarios ni siquiera vivían en la ciudad. La Plata revive con la Universidad, fundada por Rafael Hernández -masón-, y con Dardo Rocha -posible masón, aunque no hay documentación que avale tal suposición-, quien es el primer rector. La Universidad comienza siendo provincial, pero como no funcionó bien fue nacionalizada por Joaquín V. González”, indicó.

—El largometraje va hilvanando registros filmográficos de gran valor histórico, algunos de ellos ligados a la piedra
fundamental de La Plata
—Nosotros conseguimos el registro audiovisual de cuando se desenterró la piedra fundamental, en el año 1982, para el centenario de la ciudad. Ahí queda todo lo que era papel; todo lo que Dardo Rocha y Benoit querían preservar para la posteridad que viniera un siglo después se perdió definitivamente, porque el sitio donde se hallaba la piedra fundamental se inundó. En el año 1912 construyeron una fuente precisamente arriba del lugar, lo que terminó inundando la cámara y arruinando los documentos en papel que estaban guardados dentro de una redoma de cristal, y que quedaron convertidos en pulpa. Lo que sí sobrevivió fueron las medallas que se enterraron ahí mismo.

—¿Qué quedó de la ciudad soñada por los
fundadores?
—Es una ciudad muy distinta de la que soñaron los fundadores. Esta ciudad fue concebida para un destino grande, se la llegó a imaginar como capital de la nación. Las circunstancias políticas no lo permitieron, pues la puja entre Buenos Aires y La Plata, terminó como todos sabemos.

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La película de Sebastián Díaz indaga en por qué La Plata no fue lo que tendría que haber sido. Su preocupación ante la desnaturalización del proyecto original de nuestra ciudad ya se había manifestado en una serie de cortos que hizo entre 2011 y 2012. Uno de estos, El cuadrado roto, denunciaba la desenfrenada construcción de edificios de propiedad horizontal en perjuicio de casas históricas. El foco estaba puesto principalmente en la gravitación que la masonería tuvo en los albores de nuestra ciudad.

—¿Cuáles fueron las principales huellas de la masonería en La Plata?
—Las más palpables están en el plano de la ciudad, la presencia de los signos tradicionales de la masonería que son la escuadra y el compás, muy claramente marcados en el plano de la ciudad; y otras herramientas de la construcción: la plomada y el nivel, que también se pueden ver. Después hay una hipótesis verosímil acerca de la ubicación de las plazas, como si imitaran la disposición de los oficiales que integran una logia masónica.

—¿Qué podes contar de los primeros masones en nuestra ciudad?
—En los comienzos de La Plata hubo dos logias fundamentales. “Luz y verdad” fue la primera, integrada fundamentalmente por inmigrantes. El creador de la logia, el gran maestre, fue un francés llamado Henri
Girgois, quien tenía una farmacia que se llamaba “El Indio”, en calle 4 y 45. La otra logia era “La Plata 80”, compuesta por funcionarios públicos y la elite comercial.

—La Plata contada aborda la simbología
atribuida al conjunto escultural “Las cuatro estaciones” , de Plaza Moreno, y a la estatua “El arquero”. ¿Allí también puede rastrearse la influencia de la masonería?
—Si vos tomás la época en que estos monumentos fueron instalados, advertís que había disminuido mucho para entonces la influencia masona. “El arquero” es una escultura colocada en 1970.

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