Soñar en pandemia: pesadillas y recuerdos negativos

Diario Hoy habló con la licenciada Gloria Gitaroff, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina, sobre el impacto del contexto actual en la gente.

Según un estudio del Centro de Investigación de Neurociencia de Lyon (Francia), el recuerdo de los sueños aumentó en un 35% desde la llegada de la pandemia de coronavirus. Asimismo, quienes participaron de la encuesta, aseguraron que eran un 15% más negativos de lo habitual. El confinamiento modificó no solo la calidad del sueño de los ciudadanos, sino también qué sueñan y cómo lo recuerdan.

En diálogo con diario Hoy, la licenciada Gloria Gitaroff, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) e integrante de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA, por sus siglas en inglés), explicó: “Los sueños siempre son alegorías de la realidad, hay que descifrarlos. La pandemia es un hecho muy impactante y muy fuerte que nos tiene perturbados a todos y hay sueños que están relacionados con los conflictos del momento”. “Una paciente sueña que ella y su mamá están en un lugar encerradas y, mientras ella puede trepar a una ventana para salir, la madre no puede hacerlo, y en ese momento despierta. Más que sueño, es una pesadilla con una gran conexión con la realidad, y a la vez, es un claro ejemplo de cómo se mete el día angustioso que vivimos en los sueños ”, destacó.

Jennifer Windt, investigadora senior en filosofía en la Universidad de Monash, destacó: “La gente parece estar informando sueños extraños, pero también, en general, parece estar informando que están soñando más, y lamentablemente, a menudo tienen sueños y pesadillas con tonos más negativos”.

El rol de la proximidad

Luigi De Gennaro, docente de la Universidad de Roma, explicó: “Hace algunos años, cuando analizamos a los sobrevivientes del terremoto de L’Aquila de 2009, descubrimos que los trastornos del sueño y las pesadillas eran directamente proporcionales a la proximidad del epicentro: cuanto más cerca estuvieron del sismo, peor dormían”.

Asimismo, la investigación de De Gennaro sugiere que las personas más allegadas al virus, como los trabajadores de la salud o quienes habitan localidades con altas tasas de infección, tienen más probabilidades de experimentar sueños vinculados a la enfermedad.

Pospandemia

Mediante una “encuesta de sueños”, Deirdre Leigh Barrett, profesora asistente de Psicología en la Escuela de Medicina de Harvard, confirmó que la incidencia de sueños vívidos aumentó a medida que el coronavirus se extendía por el planeta y que podría tener consecuencias una vez finalizada la pandemia. Distintos estudios demostraron que eventos como el atentado a las Torres Gemelas cambiaron la forma en que las personas dormían durante un tiempo, haciendo que sus sueños fueran más intensos y memorables en los días posteriores a los ataques.

En este sentido, Gitaroff señaló: “Si bien es muy probable que se dé esta situación después de la pandemia, estamos hablando de algo que está sucediendo ahora y todo lo que venga a futuro tiene signos de interrogación”.

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Entre las medidas para reducir el impacto del marco epidemiológico actual y sus consecuencias socioeconómicas, la integrante de APA remarcó la necesidad de “cuidarse de la información excesiva y de aquellas que sean dadas de una manera alarmante”. “El otro lugar es acobijarse en los afectos.

Es cierto que estamos distanciados, pero uno puede ser afectuoso con las palabras. Podemos llamar a alguien y decirle que lo queremos, que lo extrañamos, y esa es una manera de contrarrestar lo que se puede sentir en esta realidad, agregó.
“Es bueno saber que aunque no pueda abrazar a alguien físicamente, sí lo puedo hacer mediante las palabras. Aún en las situaciones más terribles que puede vivir una persona, se puede rescatar un costado afectivo”, concluyó.

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