Unidos por la corrupción

Surgen nuevos elementos en la trama de lavado de dinero, a través del negocio hotelero, que involucra a la familia presidencial y a varios funcionarios de la AFIP. El escándalo suma cada vez más protagonistas

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En la semana que pasó, sendas investigaciones realizadas y publicadas por el diario Hoy aportaron importantes elementos para entender y profundizar en la trama de corrupción que atraviesa los distintos estamentos del gobierno nacional, y que involucran directamente a la familia Kirchner.

El caso Hotesur, la sociedad trucha ligada a los Kirchner, está demostrando que el negocio hotelero es, sin lugar a dudas, una de las principales matrices utilizadas por los K para intentar lavar el dinero sucio proveniente de la política. Según investiga la Justicia, Hotesur habría servido para canalizar dinero negro del empresario Lázaro Báez, proveniente de la obra pública, la caja administrada por el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido. Báez fue amigo y socio de Néstor Kirchner, y está sospechado de ser testaferro de la familia presidencial.

Todo esto no podría haberse instrumentando de no haber sido por la complicidad de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que desde el año 2009 preside el polémico y denunciado Ricardo Echegaray. En este punto, reside el principal aporte de las investigaciones del diario Hoy: hay funcionarios del organismo recaudador que, el año pasado, crearon una sociedad hotelera fantasma llamada Aonikenk Apart SA, con un domicilio trucho (Basavilvaso 287 Piso C), en la ciudad de Neuquén.

Hablamos, específicamente, del licenciado en informática oriundo de Berisso, Guillermo Jorge Fabián Cabezas Fernández, actual subdirector general de Sistemas y Telecomunicaciones quizás, y del abogado Sergio Raúl Vargas, uno de los asesores de mayor confianza del titular de la AFIP. Vargas, a su vez, fue teniente de navío y está acusado de haber actuado como “enlace” entre la Armada y la justicia, habiendo formado parte de un “grupo de contención” que servía a los marinos juzgados por crímenes durante la dictadura.

Vargas y Cabezas Fernández conocen a Echegaray desde hace más de 30 años: los tres fueron parte de la misma promoción que se graduó, en 1984, del Liceo Naval Almirante Brown de Ensenada.

Hay otros funcionarios de la AFIP que, tal como lo reflejó Hoy, también aparecen como titulares de empresas que son cáscaras vacías. Tal es el caso de Jorge Gustavo Arce, actual jefe de la División de Fiscalización Nº 1 de la AFIP en la regional La Plata, dueño de la constructora fantasma Ciadeba SA, con domicilio falso en Quilmes. Y lo mismo ocurre con su jefe, Julio César Nieto, titular del Departamento de Servicios al Ciudadano del organismo recaudador, quien está estrechamente ligado con el senador Aníbal Fernández, y es titular de dos empresas con domicilio falso en el barrio porteño de Flores. Tanto Nieto como Arce fueron candidatos a concejales en Quilmes en las elecciones del año pasado.

Eso no es todo: Cabezas Fernández y Vargas se encuentran salpicados por el escándalo de la compra de la exCiccone Calcográfica. El licenciado en Informática está sospechado de haber sido el funcionario que instrumentó la polémica moratoria impositiva que permitió que los presuntos testaferros de Amado Boudou, que se habían quedado con la imprenta para fabricar papel moneda, pudieran levantar la quiebra de la compañía.

Por su parte, Vargas habría sido uno de los operadores que trabajó para que el procesamiento que dictó el juez Ariel Lijo, que incluyó al vicepresidente Boudou, no alcanzara a Echegaray.

Producto de estas investigaciones, desde el organismo recaudador se está emprendiendo una feroz ofensiva contra el diario Hoy, que incluyen desde falsas denuncias hasta inspecciones arbitrarias. 

Nuevos elementos del lavado

Ayer, una investigación del diario La Nación, puso al descubierto que un  grupo de contadores de Lázaro Báez se encargó durante años de la contabilidad de Hotesur, la sociedad con que la familia presidencial Kirchner controla el hotel Alto Calafate. El control contable fue total y profundo. Desde 2009 manejó la facturación del Alto Calafate. También supervisó sus índices de ocupación y sus gastos operativos, a tal punto de conocer la cifra exacta y hasta en centavos, por ejemplo, de sus gastos declarados de telefonía, lavandería, desayuno, tintorería y health club, entre otros.

Todo indica que el escándalo de lavado de dinero, que pone en vilo al gobierno nacional, seguirá teniendo nuevos capítulos.

La conexión con Cristóbal López

Ayer se trascendió que varias de las personas investigadas por el juez Claudio Bonadio, que forman parte de la trama de Hotesur, también participan en negocios de Cristóbal López. Hasta fines del 2013, el hotel Alto Calafate fue administrado por una empresa de Lázaro Báez, quien fue acusado de alquilar cientos de habitaciones vacías, una maniobra básica de quienes buscan blanquear divisas ilegales. El empresario patagónico es investigado por lavado en Suiza, Uruguay, los Estados Unidos y Argentina.

Cristóbal López es amigo de los Kirchner, y sus negocios crecieron exponencialmente en la era K. Es dueño de casinos, bingos, una petrolera, maneja concesiones de rutas (incluida las rutas 2 y 11 en la provincia de Buenos Aires) y controla medios audiovisuales. Néstor Kirchner fue quien le permitió extender sus licencias de juego en Santa Cruz y en el Hipódromo de Palermo. El ex mandatario lo trataba a menudo y lo llamaba “Cristóbal”, a secas.

Los negocios de sus herederos siguen hoy vinculados entre sí. Según informó el diario Clarín, el presidente de Hotesur, es Osvaldo Sanfelice, quien a su vez es socio de Máximo Kirchner en la firma Negocios Inmobiliarios S.A; y también maneja la compañía que administra el Alto Calafate, llamada Idea S.A.

El emprendedor Sanfelice es un punto de unión entre los Kirchner, Báez y Cristóbal. Según los registros públicos, el presidente del hotel K es empleado de López en la firma Alcalis de la Patagonia, única productora de carbonato de sodio de Latinoamérica. En tanto, en 2008, Cristóbal creó la empresa Talares de Posadas con un único socio, Sanfelice. La firma fue registrada para poder realizar diversas actividades, como obras de ingeniería, construcción y operaciones financieras, entre otras cosas. Sanfelice es un personaje peculiar en el entorno presidencial: es empleado de Cristóbal López, de la Presidenta, y a la vez es socio de su hijo.

Otro vínculo entre Hotesur y los negocios de López es Romina Mercado, hija de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. La sobrina de la Presidenta fue inscripta en noviembre del 2008 como directora titular de Hotesur. Según los registros públicos, Mercado es hoy empleada de una de las compañías más grandes de Cristóbal: Inversora M&S. Esa firma es utilizada por el zar del juego para realizar operaciones financieras con otras de sus compañías, como Oil Combustibles e Indalo Petróleo, entre otras. Bonadio también pidió a la AFIP  información de la sobrina de la Presidenta.

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