La Plata
Miércoles 22 de marzo de 2017
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Conferencia de Prensa en Casa Rosada

“Si querían infalibles, busquen a otro”

El Presidente Macri se vio obligado a dar marcha atrás con el acuerdo establecido entre el Gobierno y el Correo Argentino, así como con el recorte a las jubilaciones y asignaciones familiares. En una conferencia de prensa llevada a cabo ayer, el primer mandatario se mostró dubitativo y respondió con evasivas muchas de las consultas de los periodistas

Blanqueado por las críticas que surgieron desde los diversos sectores políticos -incluso desde del interior de Cambiemos- y luego de más de una semana de serios cuestionamientos, provocados primero por el acuerdo entre el Estado y la empresa Correo Argentino SA, propiedad de Franco Macri, y, más tarde tras el intento de bajar las jubilaciones, el Presidente Mauricio Macri se vio obligado a improvisar ayer una conferencia de prensa.

Con respecto al convenio con la empresa postal, hace apenas 48 horas el mandatario nacional había evitado la exposición enviando a su jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, a responder preguntas que, en lugar de aclarar, oscurecieron aun más el panorama y aumentaron el nivel de críticas.

En cuanto al recorte a las jubilaciones y asignaciones universales, la noticia cayó como una bomba que explotó y se expandió en medio de aumentos de tarifas, combustibles, peajes y perspectivas de nuevas subas en distintos rubros a futuro, además de la polémica generada en torno a la condonación de 70.000 millones de pesos a la empresa de la familia Macri.

Ante este panorama, el jefe de Estado volvió a dar un paso atrás en sus decisiones. Se mostró dubitativo ante temas muy concretos, como cuando se le preguntó si seguía teniendo el mejor equipo de los últimos 50 años y se limitó a naturalizar errores tanto propios como de sus funcionarios. Asimismo, evitó responder una consulta realizada por el Diario Hoy y la Red 92, que señaló las contradicciones entre la transparencia y el combate de la corrupción, planteados por el Presidente, frente a la gran cantidad de integrantes del Gobierno inmersos en causas judiciales.

El Correo, “a fojas cero”

En el inicio de su alocución, el Presidente Mauricio Macri anunció la instrucción al ministro Aguad para volver “a fojas cero” en el tema del Correo. Pero lejos de realizar alguna explicación referida a los cálculos establecidos para aceptar la propuesta que condonaba miles de millones a su padre, señaló que “se dijeron muchas cosas que no son verdad” y atribuyó esa situación a que “es un año electoral”.

“No pensamos un mecanismo para regular las controversias judiciales que existen entre el Correo y el Estado, donde el concesionario era mi padre”, señaló Macri, poniendo énfasis en una cuestión más de forma que de números concretos. En la misma línea agregó: “No preveíamos un mecanismo de difusión y discusión de lo que se estaba haciendo”. 

“Empecemos de cero. Queremos un acuerdo integral de este problema y que los jueces dispongan y nos traigan una propuesta, porque hay que resolverlo”, indicó el primer mandatario, quien, en medio de la controversia, consideró que “lo bueno es que no hay ningún hecho consolidado, acá no sucedió nada todavía, no se pagó”.

Además, solicitó a la Oficina Anticorrupción “fijar un sistema para que quede claro cómo se van a resolver casos similares a este”, en referencia a los vínculos económicos que mantiene la familia presidencial con el Estado argentino.

Los abuelos, en segundo plano

Hubo que esperar las preguntas de los periodistas para que Mauricio Macri se pronunciara respecto al recorte que había decido realizar sobre el salario de los jubilados, decisión que se conoció en las últimas horas del miércoles y desató un escándalo nacional.

En este aspecto, el Presidente resolvió anular la resolución de la Anses que modificaba la forma en que se calculaban los dos aumentos anuales que recibe la tercera edad y señaló que “quedará abierto el debate, porque el equipo técnico plantea que la ley (de movilidad jubilatoria) se está aplicando mal”.

Sin dar mayores detalles de un tema tan sensible, que incluye no solo la reducción de la jubilación de los adultos mayores, acuciados además por el incremento de los medicamentos y los recortes en el PAMI, sino también la disminución del dinero que reciben los sectores mas vulnerables de la sociedad a través de las asignaciones universales, Macri se limitó a decir que “se trata de un tecnicismo matemático”.

El mandatario nacional intentó saldar mediante la conferencia de prensa uno de los momentos más turbulentos de su administración. Lejos de su objetivo, volvió a entrar en contradicción con su determinaciones y, casi como en un paso de comedia, aclaró que no es el mago David Copperfield: “Si querían infalibles, busquen a otro”, dijo el mandatario ante dos nuevos arrepentimientos en sus decisiones políticas.

Los artilugios del Presidente para evitar respuestas

—¿Sigue pensando que tiene el mejor equipo de trabajo de los últimos 50 años?

El mandatario bromeó sobre la nacionalidad mexicana de la periodista que realizó esa consulta y no respondió.

—¿Quién se hace responsable del costo real de los despidos, de los cuadros tarifarios que vienen y de aumentos como los del combustible?

Luego de un extenso silencio, argumentó que “venimos de un país quebrado” y dijo que “espera” que los que perdieron el trabajo lo “puedan recuperar”.

—¿Cuál debería ser el número piso de las paritarias para el corriente año?

No dio un número concreto y se refirió a la inflación como una entidad separada de las decisiones políticas concretas. Además la definió como “el desastre”.

Las preguntas más punzantes

Federico Tártara, periodista del diario Hoy y de la Red 92 acreditado en la Casa Rosada, le hizo la pregunta más punzante de la conferencia al Presidente Mauricio Macri, quien respondió con pocas precisiones y muchas evasivas. 

“Usted hablaba en su discurso de recién acerca de transparencia, de generar confianza. Entonces, la pregunta es: ¿cómo se genera confianza si se intentó condonar una deuda del Correo equivalente a 70.000 millones de pesos?, ¿cómo se genera confianza al perdonar una deuda millonaria a las empresas eléctricas?, ¿cómo se genera confianza con 50 funcionarios de este gobierno que están imputados en diferentes causas? Están usted, la vicepresidenta de la Nación (Gabriela Michetti) y varios ministros. Con estos antecedentes, ¿cómo se combate la corrupción?”, consultó Tártara.

El primer mandatario recurrió a una triste reflexión y quiso descalificar infructuosamente al periodista. “Veo que no tenés una buena visión de lo que veníamos ha­ciendo”, dijo Macri, asegurando que él cree que “la confianza de los argentinos aumentó”, porque de lo contrario “no hubiésemos tenido el éxito que tuvimos, por ejemplo, en la propuesta del blanqueo, que nos permitió hacer la reparación histórica de los jubilados”. 

El Presidente se vio un tanto pasmado cuando Tártara le recordó los casos de corrupción que involucran a funcionarios de su gobierno, e insistió en que los argentinos confían en su gestión, porque “hay mucha gente que cree que este gobierno viene a hacer las cosas de otra manera, y las está haciendo de otra manera. Yo te pregunto a vos, ¿viste alguna vez en los últimos años una conferencia de prensa en este salón, con el tema de las preguntas para todos ustedes sobre las denuncias? ¡No! Nunca existió”, afirmó algo ofuscado. 

Llamativamente, Macri aludió al hecho de responder preguntas a la prensa como si fuera en sí mismo un logro y un mérito, cuando en realidad se trata de una obligación emanada desde la Constitución Nacional que, además de establecer el sistema republicano de gobierno, también garantiza la libertad de expresión y el derecho a informar y ser informados que tienen todos los argentinos. 

“Estamos ante una nueva Argentina. Depende de nosotros lo que vamos a hacer y, de verdad, insisto: el proceso de mejora comenzó”, dijo el primer mandatario, para agregar en una suerte de relato parecido al que solía pronunciar Cristina Kirchner cuando era presidenta que “la inflación bajó drásticamente. Les dije que íbamos a poner en marcha el plan de obra pública más importante de la historia y hay obras por todo el país; les dije que íbamos a volver a crecer y este año vamos a crecer, de la mano del campo, la energía, la industria y el turismo”. 

En su intento de respuesta, el Presidente no habló sobre la corrupción ni sobre la condonación de la deuda a empresas eléctricas. Solo consideró que “a Brasil también le está yendo mejor. Está empezando a comprar más de las industrias argentinas, así que yo creo que 2017 va a ser un año mucho mejor que 2016”. Así concluyó su réplica el Presidente a una pregunta que lo incomodó y de la que no pudo o supo precisar demasiados argumentos. 

Lo que Macri no puede explicar

Ayer, durante la conferencia de prensa, por momentos resultó mucho más interesante lo que Macri decidió callar en comparación con muchas de sus dubitativas y, en algunos casos, cuasi falacesrespuestas. 

Por ejemplo, el primer mandatario pareció olvidarse de que durante los 90 él mismo integró, como director, la compañía que no le pagó el canon al Estado, causando un enorme daño al erario público. Es más, durante el gobierno de Fernando de la Rúa se intimó al Correo Argentino SA para que cancelara la ya multimillonaria deuda que arrastraba la empresa. ¿Cuál fue la respuesta del Grupo Macri? La nada misma. Hizo como si nada hubiese ocurrido y, luego de que el timorato De la Rúa huyera en helicóptero en diciembre de 2001, el holding empresario liderado por Franco Macri terminó transando con el gobierno de Eduardo Duhalde y, posteriormente, con Néstor y Cristina Kirchner para estirar los plazos lo máximo posible y así licuar -con las distintas devaluaciones- una deuda que se había contraído cuando un peso equivalía a un dólar.

En definitiva, los Macri históricamente vivieron de la teta del Estado. No por casualidad fueron uno de los principales favorecidos por la dictadura militar cuando, siendo Domingo Cavallo presidente del Banco Central, se reestatizó la deuda privada mediante los seguros de cambio que terminaron pagando todos los argentinos.

Asimismo, no resiste el más mínimo análisis que se excuse como “un error” el intento de reducir el aumento que, por ley, les corresponde a los jubilados y pensionados de la Argentina. Fue lisa y llanamente una maniobra de brutal ajuste que se quiso implementar de forma encubierta. Es más, coincide con una de las sugerencias del Fondo Monetario Internacional.

La realidad, que es la única verdad, muestra que el Gobierno nacional nunca “se equivoca” en favor de los trabajadores. Sus políticas apuntan, casi exclusivamente, a favorecer a los sectores más concentrados de la economía, como los bancos, la megamineras, el puñado de grupos que controla el complejo agroexportador y los sectores monopólicos que manejan los principales servicios públicos. 

Una clara muestra de ello es la condonación de 19.000 millones de pesos a las empresas de transporte y distribución de energía, entre las cuales se encuentran Edelap y Edenor. La primera está dirigida por Alejandro Macfarlane quien, a su vez, habría sido socio hasta el año 2012 del magnate Joe Lewis, considerado como uno de los mejores amigos del primer mandatario, a quien alojó como “huésped” en su mansión de la Patagonia durante uno de los tantos fines de semana en que Macri se fue de vacaciones siendo Presidente. Lewis es el principal accionista privado de Edenor.

Pese a semejante ayudita del Gobierno, las inversiones en el servicio eléctrico, hasta el momento, prácticamente brillan por su ausencia. La tantas veces prometida “lluvia de dólares”, que iba a llegar a la Argentina tras el acuerdo con los fondos buitre y la salida del cepo, nunca existió. Incluso, los dichos de ayer del Presidente sobre que actualmente se registra la mitad de los cortes de luz que hace dos años resultaron una broma de mal gusto. 

Seguramente los cientos de platenses que están sin energía desde hace doce días, parafraseando lo dicho por el propio Macri ante la consulta del cronista del diario Hoy y la Red 92, tienen una “visión distinta”.