Mark Mylod: “Estaba esperando la oportunidad para encarar un proyecto con el que realmente pudiera decir algo”

El realizador llega al cine tras estar detrás de potentes proyectos televisivos como Succession y Game of thrones, con una propuesta que mantiene el suspenso hasta la última escena.

Con una vasta trayectoria en cine y televisión, el realizador británico Mark Mylod llega a los cines con El menú. Es una ácida propuesta en la que un exclusivo restaurante albergará, por unas horas, a una élite de personajes que se encontrarán encerrados sin posibilidad de decidir por sus vidas. Cuenta con un elenco encabezado por Ralph Fiennes (como un excéntrico y particular chef), Anya Taylor-Joy, Nicholas Hoult, John Leguizamo y Judith Light, entre otros.

Diario Hoy dialogó con el realizador de éxitos como Succession, Game of thrones, The affair y Shameless, de la que Telefe emite diariamente la versión turca conocida como Amor de familia, para saber más detalles de sus inicios en el cine y cómo fue trabajar con un gran casting.

El menú es la película que llega mañana a los cines argentinos tras pasearse con buena repercusión por importantes festivales de cine, incluyendo el recientemente finalizado 37° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en donde tuvo tres funciones a sala llena.

En la primera escena Margot (Taylor-Joy), la protagonista, llega a un lugar para embarcarse junto a su prometido (Hoult) en una aventura que culminará en el exclusivo restaurante Hawthorne. Es uno de esos lugares en donde los platos de comida son inmensamente grandes y las porciones de alimento muy pequeñas, y en donde nadie puede decir “me quedé con hambre”, porque la corrección política hace de las suyas y manifestar no saciarse está mal visto.

A Margot la veremos dubitativa, segura de sí misma pero dudando acerca del porqué de la obsesión de su novio con el chef Julian (Fiennes), una eminencia culinaria que ha logrado posicionar su negocio como uno de los más importantes del mundo y con una lista exclusivísima a la que no cualquiera puede ingresar.

Justamente sobre este punto es que El menú logra disparar varias reflexiones que se acentúan posteriormente a su visión, indagando no solo en las diferencias de clase, sino principalmente en una pregunta que todos nos debemos hacer en algún mo­mento: ¿el dinero puede ayudarnos en situaciones límite?

Así avanza El menú, con una cuidada puesta en escena que solo se opaca gracias al talento de cada uno de los actores y actrices involucrados, los que en un mismo espacio deberán apresurarse para destacarse cada vez que Mylod les da la oportunidad para hacerlo. No hay papeles menores, dirían algunos, y más en este caso, en donde el casting coral ayuda para la configuración de un dinámico relato, que logra mantener el suspenso hasta la última escena.

—¿Cuándo supiste que querías ser director?

—Qué linda pregunta. Yo creo que a mis 17 años estaba en la escuela estudiando ciencias, química, física y biología y todos mis amigos estudiaban drama, y estaba muy celoso de ellos; tenían que representar fragmentos de grandes obras de Shakespeare, por ejemplo para sus exámenes finales, y pensé “los ayudo”, así que de alguna manera los dirigí en esos fragmentos que tenían que hacer: no solo Shakespeare, Harold Pinter y otros grandes dramaturgos. Me enamoré con la escritura y los textos, y ya con solo eso pensé: “Tengo que hacer esto”.

—¿Tenías por ese entonces algún director o referente en esa línea ­favorito?

—Sí, amaba, claro, las obvias referencias para mi generación, como Ridley Scott, Peter Weir. Amo a Peter Weir, es el último gran narrador que dejó de lado su ego, siempre sus películas tienen que ver con el cuento, no con él o ponerse él en un primer plano. Claro que también amaba a Scorsese, Spielberg, Tarantino, pero creo que a Peter Weir, por su pureza para narrar, eso me encantaba.

—Has dirigido en cine y en televisión, y en diferentes tonos y géneros, ¿preferís algún soporte sobre otro? ¿Te gusta más hacer televisión que hacer películas?

—Entre televisión y películas hoy, por suerte, estoy en un lugar donde me puedo mover y trabajar en ambos. Si bien hace tiempo que no dirigía una película, porque estaba esperando la oportunidad para encarar un proyecto con el que realmente pudiera decir algo, El menú fue el primer guion que leí en mucho tiempo y que me impulsó a ponerme tras las cámaras para el cine. Supe que me iba a dejar decir algo y por eso lo leí y tuve las ganas rápidamente de hacer la película, porque también sentí que me daba la posibilidad de devolver con mi voz algo, de contar una historia. Por eso, volviendo a la pregunta, me gustan los dos soportes, porque por ejemplo hoy en día los libros de televisión son extraordinarios, como seguramente ya sabes, así que sí, los dos, por favor.

—¿Cuál fue el principal desafío de trabajar con este gran casting en la película? Tenés figuras de varias generaciones, números uno, cada uno en lo suyo...

—El mayor desafío fue lograr que todos estuvieran en el mismo tono a la hora de actuar.Eso fue difícil, porque además es una sátira, es una comedia, es una película de terror, es un thriller, es todo eso a la vez y ponerlos a todos en ese lugar no fue fácil; sobre todo había que controlar si alguien exageraba o estaba por debajo, se ponía muy oscuro o muy luminoso, porque si no, no iba a estar bien. Con semejante cast lo importante era que todos estuvieran en la misma sintonía y lo logramos, así que estoy muy orgulloso de eso.

—¿Se rodó en un mismo espacio todo? ¿Creés que, más allá del desafío que pudo tener eso, realmente ayudó a que todos estuvieran en sintonía como anteriormente mencionabas?

—Sí.

—¿Eso también fue un desafío para vos?

—Claro que lo fue, pero por suerte estaba inspirado por grandes y buenas películas que transcurren en un set, principalmente. Y eso, paradójicamente, puede ser muy cinemático, específicamente hablando. Tenemos grandes ejemplos como Parásitos, que magistralmente se favoreció por la estructura arquitectónica de un set para crear dinámicas y ambientes cinemáticos, eso me inspiró, o películas como Misery, que utilizan la claustrofobia para crear una energía que te atrapa en cada escena, cosa que traté de hacer en las escenas de la cocina y el comedor.

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