Entrevista Exclusiva

Mónica Antonópulos: “Me gusta componer personajes más reales y maduros”

Con el estreno, en Cinear, del filme El encanto y la reposición de la serie Las 13 esposas de Wilson Fernández, por la TV Pública, Mónica Antonópulos revela a diario Hoy detalles de su retorno tras el sorpresivo levantamiento de Separadas.

Cine, teatro, televisión, no hay medio artístico que se resista a Mónica Antonópulos. La multifacética y comprometida actriz en pandemia estrena película y reposición de serie, y también imagina el regreso, en algún momento, a la vida que teníamos antes.

En diálogo con diario Hoy, reflexiona sobre la cuarentena y revela detalles de El encanto, de Ezequiel Tronconi y Juan Sasiaín.

—¿Cómo estás viviendo este momento extraordinario?

—Siento que va cambiando paralelamente a las fases que propone la cuarentena, el cuerpo se adapta de otra manera. Si voy para atrás no es lo mismo el shock en el cuerpo al principio, del miedo, al virus, dejar a los chicos sin el colegio y amigos, a hoy. De hecho, ahora el cuerpo ya se acostumbró a este ritmo, y mi cabeza, que mira hacia un futuro mentiroso, porque no sabemos cómo será, piensa ya en cómo hacer para volver. Pienso ¿cómo voy a hacer? (risas).

Y así me da la sensación de cómo se me fue poniendo en jaque ideas y sistemas. La comunicación deja en evidencia que más allá del medio que elijas la conexión con algunas personas existe, y con aquellas que era algo impuesto, no.

—¿Cómo hace un actor para estar conectado con su profesión más allá de todo?

—-Por lo general yo suelo frenar mucho mi trabajo, tengo la fortuna de una rueda de continuidad y ofertas. No agarro muchas cosas, suelo tomarme meses esperando que llegue la propuesta, y a veces prefiero convivir con la austeridad y poner mi energía en la familia, ese ritmo lo tengo incorporado, disfruto muchísimo los parates.

—Igual no desaparezcas…

—Pero es mentiroso todo, la virtualidad te hace creer que desapareces o estás presente en algo y en realidad no es nada de eso, estás con un grupo cerrado, te siguen o no, y crees que estás en algo, pero no estás en nada, estás sólo en ese microuniverso. Yo me di cuenta de esos bordes que te quieren hacer creer que si no hacés vivos en redes no estás, de hecho me molesta desaparecer de mi vida real para estar ahí.

—¿Buscás que los personajes que aceptás interpretar dialoguen con el actual momento de la mujer y lleven un poco la historia?

—En realidad no me pasa por lo protagónico, se juegan muchas cosas, apenas leo el libro, y hablo con los directores, termino de ver si quiero o no estar en un proyecto. He dicho que no a producciones que me convocan para encarnar personajes empoderados, en el último tiempo mucho, y una vez que los leo me doy cuenta que el empoderamiento del que hablan va en contra casi de mis fundamentos y me doy cuenta que no tengo ganas.

Me ha pasado de series y propuestas comerciales buenísimas, pero no me sale, el empoderamiento está en beneficio del personaje masculino y digo que no. Me gusta componer personajes más reales, que exijan composición, y maduros. Soy de fijarme mucho, la mirada del director me interesa mucho.

Sobre los estrenos online y el cine

—¿Cómo se viven los estrenos online?

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—Yo estoy en mi salsa, de poder verlo y darle play a mí manera. Las 13 esposas de Wilson Fernández fue un proyecto maravilloso, Gastón Portal tiene una mirada muy particular, y ojalá en esta reposición pueda encontrar un público más masivo. El encanto es una película hermosa, queremos hace tiempo que se estrene y es una alegría.

Conozco desde la infancia a Ezequiel Tronconi y nunca coincidimos en un proyecto. Siempre nos conectó la exploración lúdica, y es alguien que siempre está disponible para trabajar con lo que está vívido en una escena.

—Franco Verdoia va a adaptar la obra Late el corazón de un perro al cine…

—Sí, Franco fue un hallazgo, me lo presentó una amiga, productora de la obra, y yo había parido hace poco mi segundo hijo, nada me convocaba. Tenía ganas de hacer teatro, me mandó la obra, me fascinó, y generamos la rueda para hacerla obra y ahora próximamente la película, con compañeros increíbles como Diego Gentile y Silvia Sabater, son maestrías.

Y eso me incentiva a mí para la profesión, me hace cargar de energía para que después no me pesen algunas cuestiones de proyectos comerciales que desde lo personal no te llenan.

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