Entrevista Exclusiva

Omar Chaparro y su hijo se reconectan en una serie

La nueva producción del astro mexicano propone un viaje hacia la intimidad de un padre y un hijo que desean recomponer un vínculo dañado por el tiempo, las mudanzas y las luces de la fama.

Chaparreando es la nueva propuesta de Disney+, protagonizada por el astro internacional Omar Chaparro y su hijo Emiliano. Esta serie sigue al reconocido actor y presentador mexicano y su descendencia en una travesía en moto desde Los Ángeles hasta Chihuahua. Lo que comienza como un viaje de reconexión, terminará con ellos mostrándose ante el otro como realmente son. Diario Hoy dialogó en exclusiva, para la Argentina, con ambos, para conocer más de este proyecto que los tiene en el centro.

Omar Chaparro es un actor y presentador de alcance internacional gracias a producciones como No manches Frida, su rol de Pedro Infante en Como caído del cielo, la comedia dirigida por Ariel Winograd [email protected] caen. Además, le puso la voz a la versión animada de Condorito y a Po, el protagonista de Kung Fu Panda, entre otras. En televisión, participó de programas como Sabadazo y Tu-Night, y la versión mexicana de Nailed it!, el reality culinario del horror de Netflix, que lo afirmaron como uno de los preferidos por la audiencia.

En Chaparreando, lo veremos en un recorrido épico en motocicleta desde Los Ángeles hasta Chihuahua, reencontrando a los viajeros con sus propias raíces y ayudándolos a fortalecer su vínculo. En la producción, compuesta por seis episodios, la audiencia conoce la intimidad de la familia Chaparro para descubrir más sobre el vínculo entre Omar y Emiliano, luego de que la familia se mudara desde México a Los Ángeles para que el reconocido artista pudiera expandir su carrera en Estados Unidos.

Guiado por la necesidad de estrechar lazos con su hijo adolescente, Omar decide llevar a Emiliano a un viaje al corazón de sus orígenes en su Chihuahua natal para mostrarle las calles donde creció, las personas que marcaron su infancia, los primeros trabajos que tuvo y más. En el proceso, atravesando situaciones imprevistas y momentos de humor y emoción, padre e hijo aprenden valiosas lecciones acerca de la perseverancia, el sacrificio, la identidad y la familia. Chaparreando también cuenta con la participación del resto de la familia de Omar: su esposa Lucy y sus hijas Andrea y Natalia, y la producción ejecutiva del actor Eugenio Derbez.

Seguir leyendo...

—En este increíble viaje que emprendieron juntos, ¿qué descubrieron el uno del otro en el proceso de la serie?

—Omar Chaparro: Paz.

—Emiliano Chaparro: Descubrí de dónde viene, todo, que era un salvavidas, que hacía impresiones de Michael Jackson, descubrí todo lo que tenía que trabajar para llegar a donde está, y eso me hizo más agradecido, cada día descubría más cosas, sobre cómo vivía, muchas cosas que me ­contaba.

—OC: Cuando empecé este reality, quería que Emiliano simplemente fuera agradecido y me obedeciera, porque estaba viéndolo desde el lado del papá, y este reality me permitió ver a un niño inseguro, que era agresivo porque se sentía incomprendido, con miedo porque estaba a punto de irse a una escuela, un internado, que le ha servido mucho, tenía este miedo, pude sentirlo, abrazarlo, verlo con otros ojos. Es un niño muy valiente, muy noble, muy creativo, muy loco, con la misma esencia que tengo yo, fue como un espejo, verme a mí cuando tenía su edad, eso quito la distancia entre padre e hijo y nos permitió vernos como dos amigos en una moto.

—¿Qué tanto de perseverancia, ­sacrificio, identidad y familia tiene el programa?

—OC: Mucho, porque en esta intención de tener una mejor relación con mi hijo quise mostrarle de dónde viene su padre, por qué tiene lo que tiene, yo lo tildaba de mal agradecido, grosero, pero entendí que él tenía que saber quién era su padre, por qué tiene la familia que tiene, y Emiliano se encontró con quien soy, y me vio con otros ojos. Además yo tenía más de 20 años sin ir a Chihuahua, y pude verlo a él de un niño a otro niño, y no como un padre autoritario que quería que sea agradecido por el sólo hecho de tener lo que tenía. Fue algo enriquecedor para otros, hubo un antes y un después.

—¿Cuánto sirvió la motocicleta para reconectarse? ¿Por qué la eligieron como medio de transporte?

—OC: La moto, primero que nada, es mi pasión de toda la vida, por eso mi empeño para que esté, y ahora es el vínculo entre ambos, genera adrenalina, el viento en la cara, y al mismo tiempo, cansado, la tierra, el atascarse en el desierto y eso ayudó para el conflicto y para el drama.

—EC: La moto fue muy “padre”, aun con sus problemas, pero creo que nos unió a ambos.

—Cuando un actor se prepara para un papel estudia mucho, ensaya, se pone en el rol, pero, en este caso, ¿cómo fue el trabajo previo dado que harían de ustedes mismos?

—EC: Mi papá me lo dijo dos semanas antes de hacerlo, no hubo mucha preparación, nomás me dijo cuándo lo íbamos a hacer, íbamos a ir en moto, y me adapté al show, porque no estaba nada preparado.

—OC: Acá era más difícil porque no hubo tiempo de prepararnos y era yo mismo, traté de no tener una careta, pero todos los seres humanos siempre tratamos de mostrar nuestro mejor ángulo, y no quería hacer ningún personaje, entendiendo que entre más vulnerable era iba a ser más genuino y creo que lo logramos.

—¿Qué fue lo más difícil de llevar a la pantalla? ¿Hubo algo que no quisieron poner?

—OC: No tuvimos tanto drama, sí algunas cuestiones cotidianas, pero en la previa sí había más conflictos. En los primeros capítulos hay confrontación, pero luego se solucionaron, porque nos conectamos. No hubo tanto drama y creo que el valor del programa no es la acción y las lágrimas, sino la sencillez y los puntos sutiles.

—Sobre este punto, ¿de qué manera repercutió su reencuentro en la otra parte de la familia?

—OC: Muchísimo, porque si bien Emiliano y yo comenzamos como “enemigos”, por así decirlo, a lo últi­mo éramos íntimos, y recuerdo que estábamos tan desconectados que él tenía novia y no me quería decirlo, pero el último día de la grabación sí lo hizo. Emiliano ahora tiene otra visión de la vida y otra percepción de su padre, sino, principalmente de él mismo, con las ganas de hacer algo similar a lo que hice, llegó siendo un caballero con sus hermanas, su madre, queriendo tocar la batería, está muy agradecido.

—EC: El show me cambió mucho, no solo conecté contigo, sino que me sirvió para darme cuenta de que tenía que cambiar.

Noticias Relacionadas