Entrevista exclusiva

Pablo Fábregas: “Nos hemos vuelto seres humanos absurdos en pandemia”

El actor, guionista, humorista y director trae a la ciudad un espectáculo en el que desandará aquello que nos caracteriza y nos hace vulnerables e irascibles, pero también humanos.

El próximo domingo a las 20 horas llegará al Teatro Ópera de La Plata Inestable, de la mano de Pablo Fábregas, quien explorará las vicisitudes atravesadas durante la pandemia. Diario Hoy dialogó en exclusiva con el artista a días de la presentación, en un año que trae muchísimos cambios para su carrera.

—¿Cómo viviste la pandemia? ¿Cambió la manera de hacer humor?
—Yo lo dividiría en dos partes: la parte del cuerpo y la parte mental. Como comediante, la pandemia fue oro en polvo: es un temazo para abordar desde diferentes lugares, y por lo drástico del evento, que nos pasó a todos. Eso en comedia vale oro también porque es universal. Creo que todo lo que nos ocurrió fue tan atípico, todos nos hemos vuelto seres humanos tan absurdos en pandemia que casi todo es para reírnos. En ese punto, un 10. Por el lado físico y emocional, el comediante lo padece: un poco te reís y otro poco no lo podés creer.

—En el caso del teatro, ¿fuiste adaptándote a las nuevas maneras de conectarte con el público?
—Cambió muchísimo todo, pero a mí me pareció todo interesante, hice muchas cosas por streaming y en sus variantes digitales. En algún momento me cansé, y no fue tan exitoso, pero encontré una nueva forma, que está buenísimo y tal vez en un futuro eso se reviva más allá de la vuelta presencial. El regreso al teatro fue maravilloso, más allá de que donde antes tenías 500 personas ahora hay 70 o 45. No es un teatro lleno, pero ellos están riéndose.

—Además hiciste autoteatro…
—Es un formato lindo, difícil, pero no sé en qué quedó ahora, sos como el Rayo McQueen actuando para otros autos, y en un punto las luces altas son como los aplausos.

—Estás volviendo a la radio…
—Sí, no sé qué dirán los horóscopos del mundo pero para mí es el año del cambio, obra nueva, radio nueva, mismo equipo, nueva casa. El cambio trae cosas lindas, hay intrigas, nervios, ganas de hacer nuevas cosas, a mí me hizo muy bien, espiritualmente hablando, este cambio.

—Guionaste Psiconautas, protagonizaste Lexter, ¿te sentís más cómodo con alguno de todos los roles que ejerciste?
—Me gusta hacer muchas cosas, si tuviera que hacer una sola, lo aceptaría, pero me gusta cómo fui en mi vida haciendo muchas cosas. Cuando una no sale bien, te podés refugiar en otra, me encanta cambiar. Me gusta ser guionista cuando sólo soy guionista, y actor, y director cuando me convocan. Con Ale Turner escribimos la primera temporada de Psiconautas.

—¿Es complicado guionar? ¿Te gustaría próximamente escribir y dirigir al mismo tiempo?
—Algo de eso hicimos con Agustín Aristarain: en Serendipia escribimos juntos, él actuó y yo la dirigí. En televisión y cine sería complicado, porque sencillamente no sé nada, pero en teatro me gustó y me encantaría agarrar el libro de un autor o autora y llevarlo, dirigirlo o actuarlo.

—¿Te pasa seguido leer algo e imaginar llevarlo al teatro?
—Me pasa mucho cuando me cuentan ideas, cuando leo novelas me cuesta mucho imaginar el paso al teatro, ahí creo que tenés que ser un gran dramaturgo, pero sí me pasa cuando me cuentan buenas ideas, que es terreno fértil para hacer muchas cosas, eso me encanta.

—Venís presentando Inestable, ¿qué podés contar sin revelar mucho?
—Podemos revelar porque la idea es que vengas a reírte, es una hora y media en la que nos reímos de la situación actual de los adultos, por lo menos. Son monólogos concatenados, se narra mi historia reciente, de que soy padre, al menos, de mi inestabilidad emocional desde que conocí a mi mujer hasta mi paternidad. Rematamos cada monólogo con una canción, y en el medio trabajamos con algo muy fuerte que es “la iglesia de la depresión”, donde se festeja la depresión en vez de depejarla y alejarla. Después pasamos por la pandemia, la sexualidad en el encierro, por venirse grande, la pareja, anécdotas personales, eso atraviesa todo el show.

—¿Sos de decir: “Esto no lo voy a contar para hacer humor”? ¿Se puede hacer humor con absolutamente todo de uno y del resto?
—Cuando es de uno podés contarlo, cuando lo sufrió la carne y el corazón me parece que te da el derecho a reírte de lo que quieras. Si atravesaste por ejemplo una enfermedad, podés reírte, y si a otro que atravesó le molesta, está en todo su derecho. Ahora, si vas a reírte de otras cosas, creo que el límite es qué tan bueno es el chiste, creo que podemos reírnos de todo, pero si te vas a meter con un tema difícil y el chiste es berreta o volvete a tu casa o pedí perdón. Todo está permitido en el humor.

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