cultura
Una vida atravesada por el misterio
Dorothy Sayers fue escritora, acuñó marcas mundialmente famosas y fue una de las primeras mujeres en obtener una licenciatura.
A pesar de haberse hecho conocida por sus novelas policíacas, que tenían como protagonista al detective aficionado Lord Peter Wimsey –que fue el protagonista de doce de sus novelas-, también había escrito numerosas obras poéticas y de carácter religioso (especialmente obras de teatro), además de llevar a cabo una traducción muy personal de la Divina comedia , que sigue siendo considerada la mejor traducción inglesa de la obra del Dante. Lo cierto es que la existencia de Dorothy Sayers estuvo atravesada por el misterio, pero no de los que solían protagonizar el tipo de libros que escribía, sino de los más humanos y conmovedores.
Tenía el aire de la típica británica respetable de principios del siglo XX, pero Dorothy, con su cristianismo militante y su personalidad cáustica, en realidad se salía de lo común desde siempre. Hija de un pastor, fue una niña culta y despierta que llegó a estudiar lenguas modernas y literatura medieval en la Universidad de Oxford, en un tiempo en el que a las mujeres se les permitía asistir a clases y examinarse pero no obtener un grado universitario como tal, por muy altas que hubiesen sido sus calificaciones.
Cuando en 1920 la universidad empezó a realizar ceremonias de entrega de títulos para las antiguas alumnas que ya habían estudiado allí desde décadas atrás, Dorothy fue una de las primeras en obtener un título que debería haberle pertenecido cinco años atrás.
Decidida a ganarse la vida por sí misma, Dorothy trabajó como maestra, lectora editorial y pronto fue contratada por una agencia de publicidad de Londres, donde trabajó entre 1922 y 1929. Suya fue la idea del tucán de la cerveza Guinness, junto a jingles de éxito asociados a esa y otras marcas. Mientras, escribía poesía, sobre todo de temática cristiana, y pronto probó suerte con el género que hacía furor, la novela-problema, creando al exitoso Wimsey. Y a principios de la década de los 20, a los 29 años, Dorothy se topó con el primer amor de su vida.
John Cournos era un escritor y poeta que había huido de Ucrania -parte entonces del imperio ruso- a Estados Unidos a los diez años escapando de los pogromos. Se enamoraron locamente, pero no fue una relación feliz: ella quería casarse y tener hijos, mientras que él se negaba, aduciendo que para estar seguro del amor de Dorothy, ella debería irse a vivir con él sin casarse, lanzándose a una aventura al margen de toda convención burguesa.
No llegaron a tener relaciones sexuales completas. Ella, que era al fin y al cabo hija de un clérigo, se negó, acabaron rompiendo y él regresó a Estados Unidos sin despedirse, donde aduciría que sus requerimientos habían sido una “prueba” de amor que Dorothy había fallado. Al poco, Cournos se casó con otra mujer, Helen Kestner, que además también era escritora y para más inri, de novelas de misterio (algunas las publicaría con el nombre de Sybil Norton). Dorothy lo novelizó todo en su libro "Veneno mortal", en el que la protagonista, la escritora Harriet Vane, es la principal sospechosa del asesinato de su ex novio, con el que había vivido idénticas circunstancias a las de la vida real. En el libro, el personaje declaraba: "No me gustó que me ofrecieran matrimonio como premio por mala conducta".
Tras varias aventuras amorosas fracasadas, parecía resignada a hacer frente en soledad a las desventuras de ser madre soltera en un ambiente estrictamente anglicano y victoriano, hasta que se casó con el periodista escocés Oswald Arthur "Mac" Fleming. Asimismo, fue amiga cercana de escritores de la época tan conocidos como C. S. Lewis o J. R. R. Tolkien. De intensa devoción anglicana, escribió numerosas cartas y ensayos de temática religiosa, pero fueron sus obras de teatro las que más reconocimiento obtuvieron, como “El hombre que pudo reinar”, creada expresamente para ser retransmitida por la BBC.