“Aníbal encabezó una organización mafiosa desde el Estado”

Para el legislador Gustavo Vera, amigo íntimo del Papa Francisco, en diálogo con Hoy, brindó detalles sobre la función trascendental del actual candidato a gobernador por el oficialismo para que prolifere el narcotráfico en la era K

El legislador porteño, presidente de la ONG La Alameda y uno de los mejores amigos del Papa Francisco, Gustavo Vera, dialogó ayer con Hoy y brindó detalles de su denuncia pública en contra del candidato a gobernador bonaerense por el Frente para la Victoria, Aníbal Fernández.

Vera aseguró que Fernández encabezó una organización mafiosa para recaudar, cuando estuvo a cargo del Ministerio del Interior y de Justicia y Derechos Humanos y en su anterior gestión como Jefe de Gabinete. 

“El tema es mucho más grave que la presunta participación de Aníbal Fernández en el triple crimen de General Rodríguez. Lo realmente preocupante es lo que nosotros llamamos la estructura creada a la que denominamos ‘Anibalandia’, donde el Estado se sirvió de tres palancas: la Policía Federal, Migraciones y la Inspección General de Justicia, para que la penetración del narcotráfico fuera sencilla y se expanda en forma alarmante”, explicó Vera.

Vera recordó que “el Grupo  de Acción Financiera Internacional (GAFI) en 2011 estuvo por expulsar a la Argentina de ese organismo que lo integran 160 países porque de las 23 condiciones para evitar lavado de dinero, no cumplía con 21 puntos. Ante esa situación tan complicada el gobierno tuvo que reaccionar y sacar la ley antiterrorista que supuestamente era para luchar contra el lavado, pero en realidad fue una ley de urgencia par que no nos expulsaran del GAFI”.

El estratégico papel de la IGJ

“Aunque no se le dio la real importancia – agregó Vera-, el foco estaba puesto fundamentalmente en la Inspección General de Justicia (IGJ). Esa entidad la dirigía Marcelo Mamberti, un hombre de Aníbal Fernández, y lo que decía GAFI era que acá había un festival de lavado de dinero a través de asociaciones anónimas truchas, que estaban totalmente descontroladas, y obviamente si eso se relaciona con el crecimiento del consumo de cocaína que relata la propia Naciones Unidas, que se empieza a registrar en forma elevada a partir del 2012”.

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En ese año la ONU indicó a Argentina  como el primer consumidor latinoamericanos de cocaína y  como el tercer exportador a nivel mundial. “La reacción posterior del gobierno que fue sacar a Mamberti, pusieron a uno de La Cámpora, crearon la ley antilavado, todas medidas para tratar de disimular lo que era el escándalo del lavado de dinero que existía”.

La IGS fue fundamental para el lavado de dinero y esa situación es muy preciada para los narcos. Además, un gobierno corruptible es un terreno próspero para el tráfico de drogas. Cabe recordar que lo que denuncia Vera está incluido en la causa en la que La Alameda es querellante y en la que el juez Sebastián Casanello investiga  el enriquecimiento ilícito del ex espía Antonio Stiuso.

“Stiuso tenía 65 empresas que no tenían empleados, Lázaro Báez y Juan Carlos  Molinari (comprador del campo en Mendoza por cuya transacción está preso Leonardo Fariña), también. Les autorizaban crear empresas y muchas consultorías en un estado de corruptela general. Fue un festival de habilitaciones de asociaciones anónimas  y fundaciones, no dicho por nosotros, sino por GAFI”, recalcó Vera.

Vera estuvo en Santa Marta durante seis días, entre el 6 y el 12 de agosto pasado,  junto a Francisco, con quien se reunió dos horas diarias. Ante la consulta sobre si el Papa está preocupado ante la posibilidad de que Aníbal Fernández sea el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el legislador porteño dijo: “interpreto que sí”.

La camporista y cuestionada IGJ

La Inspección General de Justicia está a cargo desde hace un año del abogado camporista Diego Martín Cormick, quien responde a Ernesto Kreplak, ideólogo del cepo informativo que se dispuso cuando estalló el caso Ciccone.

Desde 2012, Kreplak fue titular de la Subsecretaría de Coordinación y Control Registral, que controla ambos organismos. Llegó a ese cargo de la mano de otro integrante de La Cámpora, el secretario de Justicia, Julián Alvarez. Kreplak ahora ha sido nombrado como juez federal en La Plata

La conducción de la IGJ pasó por varias manos en los últimos años. Marcelo Mamberti arribó al cargo de la mano del hoy Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Lo reemplazó Norberto Berner. Antes de Cormick estuvo Rodolfo Tailhade, quien renunció para impulsar su carrera política.

En manos del camporismo, el organismo fue blanco de numerosas denuncias judiciales por presuntas irregularidades en el legajo de The Old Fund, la empresa que se quedó con Ciccone Calcográfica. La IGJ también fue cuestionada por el manejo de la documentación de la Fundación Madres de Plaza de Mayo tras el escándalo de los hermanos Schoklender y por la supervisión de Hotesur, propiedad de la familia presidencial.

Ruta de la Efedrina: vínculos con el mundo del fútbol

Aníbal Fernández cada vez está más complicado en la causa que se investiga la ruta de la efedrina. Martín Lanatta declaró nuevamente ante la jueza María Servini de Cubría y denunció que fue dos veces a la casa de un mexicano a retirar bolsos repletos de dinero para el jefe de Gabinete. 

Según Lanatta, trasladó 5,2 millones de dólares, vinculados al negocio de la efedrina, cuando se contactó con Carlos Agustín Ahumada Kurtz, un empresario argentino- mexicano que incursionó en el mundo del fútbol hace más de una década. 

En México también es muy conocido porque protagonizó un escándalo político y terminó en la cárcel. Luego acumuló denuncias por supuestas maniobras de lavado con dinero proveniente del narcotráfico. Actualmente preside el club Estudiantes de San Luis, la institución que fue “protegida” por Julio Grondona.

Lanatta, condenado por el Triple Crimen, vinculó directamente a Ahumada en el negocio de la efedrina. Relató que fue dos veces a su casa, en Riobamba al 1200, junto al misterioso agente de inteligencia conocido como “Máximo”, a quien la Justicia aún no pudo identificar.

“Una vez retiré 2 millones de dólares, de esa gestión yo recibo 20.000 dólares que lo sacan del mismo bolso; y en la segunda oportunidad retiramos 3.200.000 de dólares y en esa ocasión me dan 30.000”, relató. Las dos veces fueron al domicilio de Fernández, en Solis al 300, siempre según el testimonio de Lanatta. Cuando le preguntaron por las fechas de los supuestos traslados de dinero, mencionó los meses de junio y julio de 2008.

Ahumada, quien estuvo detenido en México más de tres años, dijo  que “no recibía gente en el hall” de su edificio, aunque no descartó conocer a Lanatta. 

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