Tres médicos son agredidos físicamente cada día

Crecen los hechos de violencia en los hospitales de la región

Los profesionales de la Salud de La Plata conviven a diario con el peligro. El 60% de los servidores públicos ha sufrido agresiones en el último lustro. Falta de reacción oficial para detener los ataques 

Los hechos violentos son un fenómeno que se ha ido incrementando con el correr de los años en la Argentina. Uno de los lugares en donde más se sufre este flagelo es en la administración pública. Allí suelen explotar las falencias de un Estado ausente que escamotea los servicios básicos a la población.

La violencia es una epidemia social que se sufre en todos los niveles. Hoy vemos agresiones en las calles por cualquier motivo. Ocurre con los policías en la vía pública o los docentes en las escuelas. El médico y el personal de salud en los hospitales también son blanco de esta situación en forma permanente.

Según pudo comprobar diario Hoy en un recorrido por los centros de salud de la región, tres médicos son agredidos físicamente cada día por pacientes o familiares de los mismos en las instalaciones de los nosocomios. De esos tres ataques, solo uno es denunciado formalmente, mientras que los otros dos quedan en la nada por temor a las represalias que podrían tener en caso de notificarlos legalmente.

Tan grave es la situación que el nivel de conflictividad ha llevado a que 6 de cada 10 médicos o enfermeros que trabajan en los hospitales del Gran La Plata hayan sufrido a lo largo de los últimos cinco años algún episodio de violencia en su contra.

Estos ataques se ven en forma de lenguaje ofensivo o amenazador, actos de intimidación física, golpes, e inclusive el uso de armas de fuego o cuchillos. Los lugares elegidos para este tipo de agresiones son las salas de urgencias y de espera, que es donde se suele aglomerar mayor cantidad de gente en busca de atención médica.

Atención deplorable

Una de las explicaciones que brindan los profesionales a esta situación es que los hospitales públicos están deteriorados, sin insumos, con sueldos malos y falta de personal. Todo esto genera demoras en la atención y la gente no encuentra satisfacción en su asistencia. Al suceder esto, descargan su frustración con los más indefensos, que son los mismos que ponen la cara: los médicos y enfermeros.

Jorge Mazzone, presidente del Colegio Médico del Distrito I La Plata, le afirmó a diario Hoy: “Tenemos un caso diario denunciado de violencia en los hospitales de la región, y lo peor es que hay como mínimo el doble de casos que no se denuncian por temor a las represalias que puede haber hacia el servidor público de la salud”.

En ese sentido, el profesional destacó que “en el hospital Gutiérrez se ven escenas de violencia a diario, igual que en el hospital San Martín, donde al jefe de emergencias se lo molió a patadas en el suelo, o que en el hospital San Roque de Gonnet, donde hace poco entraron a los tiros”.

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“Tan difícil es la situación que vivimos de violencia, que muchas veces los médicos entramos a trabajar y no sabemos si salimos con vida. El Estado debe poner manos en el asunto, y para esto se debe tener la cantidad de personal adecuado para asistir la enorme demanda que tienen los hospitales, aumentar la cantidad de médicos y de personal sanitario”, resaltó Mazzone.

La crisis social ha hecho mella en el sistema de salud estatal, ya que la gran cantidad de personas que han caído en la pobreza optan por el hospital público como única forma de atención primaria, incrementando aún más los problemas, con un nivel de violencia que, en lugar de amainar, se generaliza a pasos alarmantes.

La agresión, en primera persona

Lamentablemente, la violencia en los nosocomios se ha convertido en una constante en los últimos años, que ha ido creciendo con el constante deterioro social que vive la Argentina. Hace unos meses atrás, en el Hospital San Juan de Dios se vivió un tenso episodio cuando un grupo de gente armada y entrenada ingresó por la fuerza para liberar a un preso que estaba cumpliendo un período de internación en el centro de salud. Lograron entrar al sitio y tomaron una sala de internación.

En diálogo con diario Hoy, el médico emergentólogo del hospital, Jorge Alberto Orellana, aseveró que “en las guardias de los hospitales son diarios los hechos de violencia. Cuando ocurrió aquel hecho en el hospital, los policías no tenían con qué frenar lo que parecía una fuerza de choque que había ido al rescate de un preso que se estaba atendiendo en el nosocomio”.

Según dijo Orellana: “Siempre hay agresiones en los hospitales, con gente que quiere que la atiendan antes que a los demás porque cree que su patología es más urgente que la de los otros. 

Nosotros vemos esto con suma preocupación, porque estamos ahí trabajando por un sueldo que tampoco es una cosa del otro mundo, y la gente nos exige mucho cuando los hospitales están que se vienen abajo”.

“Pareciera que ya todo se ha tornado parte del trabajo, y si te pueden dar una piña te la tenés que bancar, porque un ser humano se desborda ante un ser querido. Pero, por ejemplo, si vos en los Estados Unidos le pegás una piña a un médico vas preso y con una multa de 30.000 dólares. Sin embargo, acá no hay ninguna legislación sobre el caso que nos proteja”, destacó el profesional.

Números de una realidad angustiante

son los médicos agredidos por día en el Gran la Plata

 de cada diez trabajadores de la Salud sufrieron agresiones en el último lustro 

3.500 son los profesionales que fueron agredidos físicamente en la pasada década

1.000.000 de personas se atienden anualmente en los hospitales de la región

“La inseguridad es grave, se debe poner un coto”

Así se lo dijo a diario Hoy un trabajador que cumple tareas en los hospitales de la región, ante la violencia que no cesa en los nosocomios. Alertan por la falta de personal de seguridad en  los centros de salud

La violencia en los hospitales públicos de La Plata y sus alrededores, padecida por médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería y todo el personal ligado a la salud, incluidos los propios guardias de seguridad, es un problema que viene creciendo sin cesar a lo largo de la última década.

En la recorrida realizada por diario Hoy en los diferentes nosocomios de la región, se pudo constatar, a través de la visión de diferentes profesionales de la salud, que la mayoría de los hechos de violencia de la actualidad se dan por el profundo deterioro en el sistema sanitario, que impacta en el ejercicio profesional del médico. En tanto, existe otro tipo de violencia, que no es tan evidente: la que sufren los trabajadores al ejercer la profesión en condiciones de trabajo poco aptas para sus labores.

Todos los hospitales piden más presencia policial y fundamentalmente más controles en el ingreso de familiares y personas que llegan requiriendo atención porque nunca se sabe cuándo puede surgir un episodio violento y los sanatorios no son lugares precisamente seguros donde haya puertas blindadas, elementos de defensa o personal calificado en seguridad.

Furia creciente

La situación social, que ha caído notablemente en la última década, fue el escenario para que los profesionales de la salud sufran profundos cuadros de estrés, trastornos del sueño y diversas patologías relacionadas con la tensión y el miedo que padecen a diario en sus lugares de trabajo.

En diálogo con diario Hoy, el enfermero de terapia intensiva del Hospital San Roque de Gonnet, José Antonio Florez, indicó que “la inseguridad es grave, no para de aumentar y se debe poner un coto por parte de las autoridades. Aproximadamente el 60% de los enfermeros no vienen a trabajar porque hay violencia y temen sufrir agresiones físicas”.

Para el delegado de ATE en el nosocomio, “los profesionales de la salud sufren violencia, y la estadística puede ser hasta mayor de tres casos de violencia por día. Hay familiares que vienen enojados y se la agarran con el médico o el enfermero. Hace dos o tres días hubo un caso: una mama le pegó a una enfermera. Que sea leve o no, no importa; es agresión y puede traer daños graves”.

Además, diferentes médicos dieron su testimonio en off a nuestro medio por temor a recibir represalias de parte de las autoridades por contar lo que sucede en los centros de salud. Casi a escondidas, estos profesionales aseguran que “los sábados a la noche la delincuencia es terrible: hay borrachos, entran con botellas, te quieren pegar, hasta hace poco tiempo entraban con armas y amenazaban al personal. Es terrible la delincuencia, intimidan al personal, somos golpeados. Hoy por hoy, psicológicamente no salís bien de acá. No venís a gusto a trabajar, te vas mal, es feo estar así”.

Ejemplos ilustrativos de la barbarie

Uno de los dichos populares más usados por los argentinos es el que señala que “para muestra, basta un botón”. Nunca mejor usada esa frase que para dar cuenta de los crecientes hechos de violencia que se han vivido en los últimos tiempos en los hospitales de la región y que adquirieron notoriedad por su alto grado de violencia.

Hace unas semanas atrás, en el Hospital San Martín, una mujer que no quiso esperar a que atendieran a su hijo, que padecía una insuficiencia respiratoria, arremetió contra una médica quebrándole el tabique nasal al asestarle un duro golpe con un objeto contundente en su rostro.

Idéntica situación se vivió en el Hospital Gutiérrez a principios del mes de febrero, cuando un adulto acudió con su pequeño hijo, que sufría convulsiones. A pesar de haber sido atendido en forma inmediata, el hombre amenazó con un cuchillo a la médica por no estar conforme con la atención brindada y detonó varios disparos al aire en la playa de estacionamiento del nosocomio.

En abril de este año, en el Hospital San Juan de Dios se vivió un momento de suma tensión cuando un grupo de familiares y amigos de un detenido, que se encontraba siendo atendido en el país, ingresó por la ventana del centro de salud para llevarse a escondidas al preso, hecho que pudo ser alertado por un patrullero que pasaba de casualidad por las calles cercanas.

Hechos que se repiten

Los hechos de violencia en los hospitales públicos de la región se multiplican y las acciones para evitarlos, lanzadas desde el Ministerio de Salud, por ahora no dan el resultado esperado por los trabajadores. 

El presidente de la Asociación Sindical de Profesionales de le Salud de la Provincia de Buenos Aires (Cicop), Fernando Corsiglia, le detalló a diario Hoy que “lamentablemente, la violencia en los hospitales de La Plata y de toda el territorio provincial es un hecho que se repite. La causa central de esta situación es el profundo deterioro del sistema sanitario que ha habido en las últimas décadas, con problemas en recursos humanos y en personal profesional”.

Para el dirigente sectorial, “estamos en una situación con cierres de servicios y guardias que no funcionan, que son faltas de respuestas a la salud de la población, y eso va en grave desmedro de la sociedad, que ante esta clase de sucesos responde con violencia inusitada sobre aquellos que damos la cara ante la incapacidad del Estado a dar solución a los problemas”.

“Es cierto que venimos de una grave crisis que no viene de ahora, sino que viene de arrastre de una gestión como la de Daniel Scioli que fue paupérrima, pero lo que les estamos diciendo a las autoridades es que se empiece a abordar los problemas para dar una solución definitiva a los mismos”, recalcó Corsiglia.

Los episodios vandálicos han hecho que por ejemplo muchas veces los profesionales estén trabajando coaccionados por la presión de un arma, viéndose amenazados al atender a un paciente que ha llegado al hospital producto de un hecho de inseguridad.

La violencia es una constante que ha llevado a que en los centros hospitalarios se vea personal policial de forma permanente en guardias y salas de espera, con vigilancia en los accesos y puertas reforzadas. Todo un síntoma de la decadencia nacional.

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