Los trabajadores rechazan la reforma laboral

El paro general de la CGT se sintió en la calle y hubo marchas en los principales puntos del país en rechazo al proyecto. También se vivió una nueva represión en el Congreso.

En medio del tratamiento de la reforma laboral en Diputados, el país funcionó este jueves a media máquina por el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo del proyecto del gobierno de Milei. La protesta incluyó a la mayoría de las líneas de transporte público. En paralelo, sindicatos combativos de la CGT y las dos CTA movilizaron tanto al Congreso como en varios puntos del país.

La medida de la CGT paralizó los principales centros de urbanos del país, donde distintos gremios se diferenciaron de la conducción cegetista y movilizaron.

En La Plata, ATE, las dos CTA y otras organizaciones sindicales y políticas realizaron un corte total y una olla popular en la bajada de la Autopista La Plata-Buenos Aires de 120 y 32. La medida se replicó en 25 y 72, en 155 y 44, en 161 y 520, y en 171 y 520.

Gran acatamiento

En conferencia de prensa, la cúpula de la CGT anunció una adhesión de 90% al paro general. “Es un paro contundente, muy importante y se está viendo el malestar social que hay”, expresó el cosecretario general, Octavio Argüello.

Por su parte, Jorge Sola, otro de los integrantes de triunvirato, se solidarizó “con todos aquellos trabajadores que en el día de hoy están perdiendo su puesto de trabajo" y mencionó a Fate, cuyo cierre se anunció el miércoles. “No queremos olvidarnos lo que decimos: todos los días en la Argentina, en los últimos dos años, 400 trabajadores pierden su puesto de trabajo formal”, señaló. 

Represión en CABA

El Frente de Sindicatos Unidos, que integran la UOM, Aceiteros, Pilotos, Aeronáuticos, ATE y las dos CTA, movilizaron al Congreso.

Durante el transcurso de la ma-ñana, se produjeron cortes y momentos de tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintos accesos a la Ciudad de Buenos Aires.

En tanto, el Congreso amaneció militarizado, al igual que Casa Rosada, en un megaoperativo que involucró a 2 mil agentes. Durante la tarde, las fuerzas de seguridad utilizaron camiones hidrantes para despejar a manifestantes, y más cerca de las 19 horas abrieron el vallado y avanzaron contra la multitud. Se contabilizaron decenas de detenidos, además de varios heridos por los gases lacrimógenos.

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