Estudia ingeniería en Estados Unidos...

De La Plata a Alabama: deporte, estudio y pasión

Elección de vida y el deseo de superarse día a día. Una historia que vale la pena conocer.

La vida de los mejores deportistas muchas veces se re­sume en una historia de grandes sueños, y definitivamente a los sueños hay que perseguirlos.

Al menos así lo entendió Martina Zarza, la joven que dio sus primeros golpes en El Arroyo Tenis de Villa Elvira, y que tras varios años entrenando en La Ensenada Tenis, decidió apostarlo todo en la búsqueda de llegar al profesionalismo.

El año pasado salió campeona con el equipo +19 de Independiente. Actualmente se encuentra estudiando Ingeniería Industrial y jugando en el circuito universitario para Jacksonville State University de Alabama. Elección de vida y el deseo de superarse día a día. Una historia que vale la pena conocer.

—¿En qué momento decidiste no seguir con tu vida “normal” para apostarlo todo al tenis?

—Mi vida “normal” terminó cuando tenía 14 años, dejé el colegio presencial y lo seguí de forma online. Al mismo tiempo, me fui a vivir a Caballito a la casa de una familia amiga, tomé la decisión porque en La Plata y alrededores no había un centro de entrenamiento de alto rendimiento. Estuve un año hasta que me enteré que en Ensenada había un lugar acorde a lo que necesitaba, me probé y me gustó a tal punto que me terminé quedando.

—¿En qué consistió el proceso para acceder a la beca deportiva?

—Lo primero fue conseguir universidad, me contacté con un coach y le conté mi situación. Me pidieron el historial de partidos disputados, torneos jugados y mis rankings. Al día siguiente me llamó para ofrecerme una beca completa. Desde ese mo­mento empecé a buscar los papeles, traducir documentos y prepararme para dos exámenes internacionales. Fue un proceso duro porque una de las notas no me dio como esperaba, mi inglés es horrible (risas) y eso me tuvo en vilo.

—¿Cómo es un día en tu vida y cuál es la exigencia que te imponen en cuanto a los estudios?

—Arranco muy temprano porque tenemos rutina en el gimnasio a primera hora, después vuelvo a mi ha­bitación para estudiar hasta el al­muerzo, luego tenemos el en­tre­namiento desde las 14 hasta las 18. Una vez que terminamos, vuelvo para ducharme, cenar y seguir con las clases y tareas hasta finalizar.

Es duro porque tenés la presión de que si te va mal en lo académico, no podés hacer la parte de tenis. El mes pasado nos emocionamos con Nadia Podoroska a partir de lo conseguido en Roland Garros. Ella misma contó, por ejemplo, que dormía en los aeropuertos para ahorrarse una noche de hotel.

—¿Cuál es el detrás de escena que la gente no ve en estas historias?

—El detrás de escena son esas historias como la de Nadia. El esfuerzo que hacen los padres es enorme y si no tenés eso, se hace imposible. Mis viejos me bancaron siempre, muchas veces se privaron de cosas para que yo pueda jugar torneos o poder pagarme alguna estadía. Y por supuesto el sacrificio del tenista, lo apostás todo y te perdés de mu­chas cosas que quizás no puedas recuperar.

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—¿Qué mensaje le darías a una chica que se encuentra en una situación similar a la que estuviste vos y te está leyendo a través del diario?
—Les diría que se la jueguen y arriesguen, que no tengan miedo, que no se queden con lo cómodo y lo fácil. Hay que salir de la zona de confort, es la única forma de progresar. Lo digo desde lo más profundo y no como frase hecha, yo pasé por miedos e inseguridades, pero hay que hacerles frente.

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