entrevista

Mica Riera: “El teatro es el lugar donde el actor puede ser actor”

La intérprete es parte del regreso del clásico de Manuel González Gil a la cartelera, con elenco renovado, pero la misma impronta que hace años.

Porteñas, de Manuel González Gil y Daniel Botti, se convirtió hace 20 años en una de las obras indestructibles de, valga la redundancia, la cartelera porteña. Ahora, con un elenco encabezado por Cecilia Milone, Andrea Politti, Romina Richi, Julia Calvo y Mica Riera, deslumbra a los espectadores con su mensaje de feminismo y transformación a lo largo del tiempo. Diario Hoy dialogó con Riera, quien, tras brillar en la serie sobre Fito Páez, pisa fuerte en el teatro.

—Tras la serie El amor después del amor explotó tu carrera, ¿cómo estás viviéndolo ahora, con el teatro a pleno, además?

—Lo estoy viviendo muy feliz, con poco tiempo de “vida”, pero muy feliz. Digo con poco tiempo porque le estoy dedicando como un gran porcentaje de mi vida a esto y de repente es como que bueno, llego a casa, paseo a los perros y me voy a dormir. Pero no hay mucho más y no estoy viendo mucho a mis afectos y esto como que me está pasando ahora, por suerte. Hace semanas estaba con doble laburo, con teatro y con tele, grabando El encargado 3, con muchas cosas, trabajando de lunes a lunes más la gira al final de El divorcio y todo ese proceso fue muy agotador. Con respecto a Porteñas, muy contenta, porque esta obra maravillosa. Es una de esas joyitas que hay en el teatro y muy contenta de que me hayan convocado a mí porque la verdad que no me lo esperaba cuando leí la obra. Yo no la conocía, sí me acuerdo, yo tenía 10 años, de haber visto la gráfica. Y es una obra tan linda, tan bella. Trata de cinco mujeres atravesando todo el siglo XX, cinco mujeres con muchas diferencias, sociales, económicas. Están muy marcados los personajes y ves la evolución de la mujer, de cómo va atravesando todo este siglo, que fue un siglo muy importante para la mujer. Porque arranca en el 1900 con una mujer que no tenía ni voz ni voto, justamente, y atraviesa toda la historia argentina contada desde este lugar de porteñas, que son cinco mujeres que viven en Buenos Aires y que viven a flor de piel todo lo que está sucediendo en la calle. Así que es muy hermosa porque habla de nuestro ADN como argentinos, no, como porteños. Yo no soy porteña.

—¿Hace cuánto estás viviendo acá?

—Mucho.

—Entonces, ¿qué te define a vos como “porteña”?

—En realidad me cuesta un poco definirme como porteña, lo que sí te puedo decir algo más de Argentina que me define es el contacto, el poder vernos, la espontaneidad, y que cada uno pueda realmente llegar al alma de la otra persona. Creo que es algo muy argentino, muy latinoamericano, también, que se ve tan poco en otros países. Cuando llegué a Europa me acuerdo de que era como: “Pero ¿no se encuentran en las casas? No. Y... pero ¿no te tomás unos mates? No”. Y hay momentos donde nuestros encuentros duran.

—Vayamos a la serie sobre Fito, ¿cómo fue componer el rol de Fabiana Cantilo pensando en llegar a la gente?

—Es bastante extraño, porque cuando yo hice ese personaje no llegué a la gente, llegué después de un año, así que está como bastante disociado todo. Yo me conecté mucho con Fabi, hablé mucho con ella, de su historia, de todo y en ese momento vi únicamente a Fabiana y fue muy hermoso. Después lo que sucedió, que imaginamos cuando lo estábamos haciendo, sabiendo que iba a pasar eso por suerte, creo que es un pro mío no adelantarme, no tener expectativas sobre lo que pueda llegar a suceder, y vivir más el presente. Creo que es algo que está buenísimo mío, que lo hago natural y que también me lleva a no estar preparada para ciertos momentos. Como por ejemplo cuando recibí el Premio Cóndor por ese trabajo, que llegué sin haber preparado nada porque yo estaba segura de que no iba a ganar. Era como: “Bueno, si gano, que me sorprendo, y si no gano, ya lo había soltado de antes”, y cuando fui y recibí el premio estaba sorprendida. Soy bastante de ese estilo, como de no estar adelantándome de lo que pueda llegar a pasar. Y en ese momento sabía que iba a ser una serie que iba a tocar el corazón de la gente porque ya lo leía en el libreto y pensaba que hablaba de muchas cosas, muy de la historia. 

Que es un poco también lo que pasa en Porteñas, que te tocan una fibra, no es algo superfluo, es algo que te atraviesa que está buenísimo. Sabía que iba a tocar el corazón de mucha gente, pero no sabía que iba a tocar el corazón de tanta gente porque en todo el mundo se vio, me han llegado fotos, literalmente, de Australia, de gente mirando la serie, australianos. Y además creo que el proyecto volvió a traer el rock y la historia a adolescentes, a gente que no vivió esa época, y de repente ahora escuchan a Fabi, a Fito, a Charly, y creo que ese es el mayor logro de todos. No hay logro mayor que ese, que volver a explotar algo tan bueno nuestro. Porque la calidad de la música argentina en los 80 para mí se perdió y ahora por suerte volvió, así que contenta de ser parte de eso.

—¿En algún momento te dio miedo pensar si te encasillaban en ese rol y ya?

—Hubo como una explosión, pero no es que me daba miedo de que me siguieran reconociendo, además hice hace tanto tiempo el personaje que me sirvió para salir. Cuando se estrenó ya no tenía ni el corte de pelo y yo aparte soy muy diferente. Por suerte como que pasó ese tiempo que me sirvió a mí también. Porque salir del personaje no fue fácil, estuvo en mi vida por varios meses y por suerte ya me había crecido el flequillo, ya estaba en otro mood y vuelta a mi estilo de vestir, a mi estilo de hablar.

—¿Cómo estás viviendo la temporada en Buenos Aires?

—Es muy gracioso, porque yo siempre dije que me gusta mucho pasar enero en Buenos Aires. Me encanta enero, me encanta la ciudad vacía, nadie en la calle, se vive como la ciudad muy tranquila, no hay autos, no hay colegios, todo es como llegar a cualquier lugar en 15, 20 minutos. Amo, así que yo contenta de pasar enero acá y contenta porque si bien la temporada siempre se piensa en Carlos Paz o Mar del Plata, hay mucha gente que viene en enero a Buenos Aires. Con El divorcio ya lo experimentamos, decíamos: “¿Quién viene de Uruguay?”, y la mitad de la sala levantaba la mano. Así que contenta porque me parece como muy bueno contarles nuestra historia, que si bien es bastante parecida a la historia de nuestros países vecinos, contarles nuestra historia a nuestros hermanos uruguayos y chileno, que seguramente haya muchos que vengan. Contenta porque va a ser fuerte.

—¿Tenés otros proyectos para este año, además de Porteñas?

—La serie El encargado, que se estrenará en octubre o noviembre, pero tenía muchas ganas de hacer teatro. Cuando estaba terminando con El divorcio, me acuerdo de que pensaba: “Ay, se termina el teatro”, porque el teatro es muy propio del actor, es el lugar donde el actor puede ser actor y componer un personaje y atravesarlo de principio a fin; en las películas, en la serie, lo que sucede es que es todo muy atemporal. No grabás cronológicamente, entonces es mucho más difícil componer ese personaje. Acá lo atravesás de principio a fin, todos los días, y es algo distinto porque aparte son cinco energías, cinco almas que atraviesan eso con vos, no estás solo, así que tenía muchas ganas de hacer teatro de nuevo. Así que estoy con toda la energía puesta acá.

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