ENTREVISTA EXCLUSIVA

Natalia Oreiro: “Me apasiona hacer de otro, no hacer de mí”

La talentosa actriz y cantante, conocida a nivel internacional, presenta Nasha Natasha, un documental sobre su gira por 16 ciudades rusas. Un torbellino imparable que por primera vez desnuda su intimidad

La talentosa y multifacética Natalia Oreiro estrena, tras seis años de trabajo, Nasha Natasha, película de Martín Sastre que llegará a todo el mundo a través de Netflix. Sobre el proyecto y mucho más, diario Hoy dialogó con Oreiro en exclusiva.

—¿Cuáles son tus sensaciones al estrenar la película en este momento y de manera online?
—Algunas sensaciones encontradas porque sinceramente cuando surgió la posibilidad nunca pensé que efectivamente esto se iba a mostrar. No podría haberse hecho si no hubiese tenido el tipo de vínculo que tengo con Martín. Nos gusta la misma música, las mismas películas, somos de la misma época, él tiene abuelos rusos y yo tengo un vínculo con Rusia que no sé cómo expresar, algo emocional, un sentimiento, recíproco. Era la primera vez que iba a atravesar todo el país arriba del transiberiano y sentía que iba a ser algo especial, iba a tocar en lugares donde nunca había estado, en lugares en donde ni siquiera hay espacio para hacerlo y hablé con Martín para registrar esto. Si hubiera tenido conciencia que se iba a estrenar tal vez no lo hubiese hecho, yo pensaba ¿a quién le puede interesar ver esto?

—A todos Natalia, a todos…
—(Risas) Yo estoy acostumbrada a interpretar a personajes, en series, y películas, me apasiona eso: hacer de otro, no hacer de mí. Incluso soy reacia a redes sociales, por eso recién hace 15 días me abrí Instagram para mostrar cosas de la película, y otras cosas, siempre pensé que a nadie le interesaría el proyecto y a mí no me interesaba mostrarlo, y por esa certeza, de no mostrarlo, y creyendo que lo compartiría con Atahualpa y sus hijos para que vean a su abuela loca haciendo cosas. Porque Martín es amigo ayudó a abrirme y mostrar cosas.

—Más allá del vínculo que tenés con Martín, que ayudó a que hagas la película ¿dudaste en algún momento de seguir avanzando?
—Fue muy extraño, creo que no era consciente que se iba a estrenar y menos por Netflix en todo el mundo, tal vez pensaba que era algo más personal, para mis nietos.

“Nuestro rubro es el último que va a volver”

La actriz presenta su documental pero tiene tres películas pendientes de estreno: Las Rojas, de Matías Lucchesi, junto a Mercedes Morán, La noche mágica, de Gastón Portal, con Diego Peretti y Hoy se puede arreglar el mundo, de Ariel Winograd, con Leonardo Sbaraglia. Deberá esperar hasta 2021 para encarnar a Evita en Santa Evita, junto a Fransesc Orellá

—¿Cómo se vive el paréntesis?
—Es muy raro, y es mundial. Nuestro rubro es el último que va a volver. Santa Evita, dirigida por Rodrigo García, ya se pasó a marzo, los libros son muy buenos, la novela ya es muy buena. Tengo ganas de volver a trabajar, pero no se sabe cuándo ni cuando estos estrenos se harán, si por cine o en plataformas.

—Nasha Natasha trasciende el registro documental y muestra tu vínculo con Rusia y tu camino hacia la concreción de los sueños…
—Si no terminaba siendo una publicidad de mi trabajo, no sé si hubiera valido la pena hacer eso. Creo que los actores cuanto menos nos mostremos en lo personal más relevancia tiene la composición de un personaje. Con todo lo que a mí me costó interpretar a Gilda, un personaje que debía despegarse de mi recorrido propio musical, si la gente iba al cine y me veía a mí y no a Gilda, era un peligro. Martín estuvo trabajando muchísimos años en el documental, hicimos un WIP en el Festival de Moscú, porque en una película tenés una estructura para filmar, pero en el documental está abierto, tenés un papiro para trazar una línea de vida, distintos ejes, y un poco creo que el vínculo de amor que tenemos con los rusos es como lo que te marca en la infancia. Martín vino muchas veces con varios cortes, y yo el último no lo ví, se lo pasé a Ricardo, él lo vio, le encantó y ahí le dije a Martín dale para adelante, no necesito yo verlo, supuestamente lo veré cuando se estrene o no.

Su debut como conductora

Si bien había realizado algunas participaciones como presentadora en los Premio Platino y en dos programas de la TV Pública y Encuentro sobre derechos, en Got Talent Uruguay es el nexo entre los participantes y jurados.

—Estás presentando el certamen de Canal 10 ¿qué te pasa en ese rol con los sueños de los demás?
—Cuando me llamaron dejé en claro que no soy conductora, pero empecé a ver el Got Talent extranjero y me sentí identificada, desde los sueños. Recuerdo cuando empezaba que me maquillaba como una puerta cuando hacía bolos y me preguntaban para qué me pintaba así si ni iba a salir, y yo respondía que algún día alguien me iba a ver y me iba a dar una oportunidad, y así fue como en Inconquistable Corazón el que me vio fue Alejandro Romay entre muchos y me dio mi primera oportunidad. El certamen tiene que ver con eso, que además se descentraliza y va a otras ciudades. Mi rol tiene que ver con un sostén emocional, recibo los nervios de la gente antes de salir o alegría y desilusión con la que vuelven, yo los acompaño, y ese abrazo y palabras, no guionadas, tienen que ver con algo que yo necesité.

 

 

—Tu feedback con Orlando es muy divertido…
—Sí, porque él tiene el rol del villano.

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