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Desarrollan el primer satélite de madera del mundo

El dispositivo en forma de cubo mide 10 centímetros de cada lado y será lanzado a la Estación Espacial Internacional. A su regreso del espacio se quemará al entrar a la atmósfera.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Kioto y de la empresa Sumitomo Forestry (Japón) anunciaron ayer que se completó la construcción del primer satélite de madera del mundo.

Los responsables de desarrollar el innovador dispositivo, conocido como LignoSat, explicaron que los componentes de su vehículo espacial pueden quemarse por completo a su regreso a la Tierra, logrando mitigar los efectos negativos en el medioambiente.

El satélite, pequeño y de tipo CubeSat, ha pasado con éxito rigurosas inspecciones de seguridad realizadas por la NASA y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), en la que supone la primera vez que un satélite de madera es aprobado para su uso en el espacio.

“Los satélites convencionales generan partículas de alúmina durante la combustión, que pueden tener un impacto negativo en el clima y las comunicaciones de la Tierra. Dado que la madera se quema cuando vuelve a entrar en la atmósfera, se espera que este impacto se reduzca”, sostuvieron desde el centro educativo en un comunicado.

A su vez, desde la casa de estudios remarcaron que se trata de un paso “extremadamente valioso” para la industria espacial y de la madera y que “ayudará a abrir las posibilidades del uso de este material, un recurso sostenible”.

El dispositivo fue ensamblado mediante una técnica tradicional japonesa que no requiere tornillos ni materiales adhesivos. Los especialistas seleccionaron la madera de magnolia, que es resistente y altamente manipulable.

Asimismo, los desarrolladores precisaron que el satélite será enviado a la Estación Espacial Internacional (EEI) en septiembre a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida (EE. UU.).

La información recibida será utilizada para el desarrollo de un segundo ejemplar, el LignoSat-2. “Los satélites que no están hechos de metal deberían convertirse en algo común”, expresó el astronauta y profesor especial de la Universidad de Kioto, Takao Doi.

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