Encuentran el cuerpo de una médica en avanzado estado de putrefacción en El Dique

Los vecinos no la veían desde hacía al menos diez días. Yacía recostada sobre la cama, envuelta en un concentrado olor nauseabundo. Investigan qué pasó.

Momentos de estupor, desconcierto y temor se vivieron durante las últimas horas en un sector del barrio ensenadense de El Dique, luego de que una médica apareciera muerta en su casa, recostada sobre la cama y por motivos que todavía se intentan determinar, informaron ayer fuentes policiales y judiciales, que indicaron a la vez que el deceso se habría producido hace por lo menos una semana.


La fallecida, de nombre Guillermina, de 70 años, viuda y de nacionalidad peruana, vivía sola en su departamento emplazado en las calles 126 y 36 de la vecina localidad. Sin embargo, tenía un contacto frecuente con sus vecinos, a quienes saludaba y con quienes se quedaba a conversar en alguna que otra ocasión.


Fue el detalle de no haberla visto durante los últimos diez días lo que alertó a uno de ellos, un frentista de 36 años que mora en el mismo pasillo que la señora, a tres inmuebles de distancia. Y a eso se le sumó otro punto crucial en esta historia, para nada menor: el fuerte y fétido olor que salía del inmueble de la profesional de la salud.


Es así que, ante eso, el hombre decidió llamar al 911 durante el mediodía del pasado domingo y comunicar lo que sabía, ya que no se atrevió a ir por su propia cuenta para averiguar si había sucedido algo malo. Minutos después se hicieron presentes agentes del Comando de Patrullas Ensensada y se entrevistaron con quien dio el aviso.


“Refirió que hacía unos diez días que no la veía salir del domicilio ni sabía nada de ella, lo que le pareció extraño, además de que empezó a sentir olores nauseabundos”, le comentó en exclusiva a Trama Urbana un jefe de la fuerza con acceso al expediente.

El ingreso a la casa
Los numerarios intervinientes le cursaron los pormenores a sus superiores y estos solicitaron ante la fiscalía penal en turno el permiso para acceder a la propiedad, ya que nadie atendía ni podían darle aviso a los familiares de la mujer, ya que no tenían contacto alguno.


Desde la UFI número 8 avalaron el proceder y los uniformados forzaron la puerta de la casa y ganaron el interior. De pronto fue hacia ellos “un olor concentrado muy fuerte, nauseabundo”, de acuerdo a un vocero, que les dio las claras muestras de que allí había una persona sin vida.


Recorrieron las dependencias y en la habitación principal, sobre una cama, yacía el cadáver de la médica, “en avanzado estado de putrefacción, recostado y a simple vista sin lesiones”, aunque fue difícil determinar eso con precisión de acuerdo al mal estado general del cuerpo.


De inmediato se le dio intervención a un equipo de la Policía Científica, y un grupo de peritos se acercaron al lugar para llevar a cabo sus tareas de rigor. “No habían aperturas forzadas ni desorden en el sitio, por lo que estaría descartada la posibilidad de un ilícito”, explicó una fuente, quien aclaró que de todos modos será fundamental la operación de autopsia a los restos, para establecer de manera rigurosa la data y la mecánica del deceso.

Por el momento, se inició una investigación bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”, a la que también se le dio lugar a la comisaría Tercera de Ensenada, con jurisdicción en el lugar de los hechos.