La Plata
Martes 27 de junio de 2017
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$25 millones para que CFK luzca espléndida

ilustracion cristina luzca esplendida

La jefatura de Gabinete asignó ese monto para “difundir las actividades presidenciales”. Manotazos de la propaganda K ante un escenario cada vez más adverso para el oficialismo

Una vez más, el gobierno nacional decidió reforzar su ya poderoso aparato de propaganda y asignó otros 25 millones de pesos al presupuesto de la Jefatura de Gabinete con el fin de “atender gastos inherentes a la difusión de las actividades presidenciales”.  

En medio de la crisis y ante un escenario electoral oscuro para el kirchnerismo, Cristina apeló así a la misma estrategia que viene implementando durante toda su gestión: engrosar la billetera de los medios de comunicación afines, copar las pantallas de publicidad oficial o hasta interrumpir el fútbol, pasión de multitudes, para imponerse como una figura omnipresente y necesaria. Pablo Secchi, director Ejecutivo de la Fundación Poder Ciudadano, señaló en diálogo con Hoy que “el incremento de los gastos publicitarios del gobierno se viene repitiendo en época electoral, campaña a campaña”. Por eso, sostiene, “la publicidad oficial debería estar suspendida en los períodos electorales”.

Al contrario, el nuevo decreto, firmado por el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino,  asigna 22,5 millones de pesos para la “difusión de las actividades presidenciales oficiales”, en tanto los 2,5 millones restantes se utilizarán para “la suscripción de un Convenio de Cooperación Institucional con la Universidad Nacional Arturo Jauretche para discusión, debate y difusión de las políticas públicas de comunicación instrumentadas por países del Cono Sur”.

¿Le parece mucho dinero? Pues lo es, más del que jamás veremos la mayoría de nosotros, y la Casa Rosada los utiliza a discreción para envilecer la figura de su jefa. Esta lógica de poder fue denunciada por organizaciones civiles y condenadas por la Justicia. Hace algunas semanas, la Auditoria General de la Nación manifestó que "no existen criterios para la distribución de la pauta oficial" y cuestionó el reparto discrecional de millones en publicidad de actos de gobierno. Pero sí hay un criterio, y refiere al amiguismo de algunos medios. Secchi asegura que “no hay ningun tipo de normativa que la regule, por lo que venimos exigiendo que se cree una normativa con ciertos parámetros objetivos de por qué el gobinerno le distribuye a algunos medios y a otros no”. 

“Miente, miente, que algo quedará”, era el lema preferido del ideólogo de la propaganda nazi, Joseph Goebbels. Diferencias aparte, la lógica es la misma y se comprueba revisando los números (ver aparte). Todo, para que Cristina luzca mejor. Las PASO demostraron que no es suficiente, pero el gobierno insiste. Miente, miente… 

Sin maquillaje y lejos de La Matanza 

La última vez que Cristina respondió preguntas fue, miren que paradójico, en la Universidad de Harvard, donde se atajó de los cuestionamientos de los estudiantes al decir: “Chicos, por favor, no estamos en La Matanza”. En esa oportunidad, los pedidos de explicación sobre su crecimiento patrimonial y los diversos casos de corrupción que aquejan al gobierno nacional coparon la conferencia. En Estados Unidos la presidente entendió que, por más lejos que vaya, la realidad se empeñará en seguirla. 

Los números que esconde el kirchnerismo 

Entre 2009 y 2012, el gobierno benefició con el 41% de la torta publicitaria a cinco grupos mediáticos afines. El criterio no estaba dado por la masividad o el alcance de la información, sino por la línea editorial, y un total, las cinco empresas beneficiadas embolsaron 1833,6 millones de pesos. Entre ellas está el grupo Spolski, uno de los principales multimedios de prensa paraoficial. 

Las cifras son escalofriantes, puesto que la lista evidencia que diarios con escasa circulación reciben millones y millones en mano. Varios fallos judiciales condenaron en los últimos años al Estado por usar la pauta oficial para castigar o premiar a los medios en función de sus líneas editoriales. Sin embargo, el kirchnerismo permanece inmutable desobedeciendo a la Justicia. Al contrario, retacea la información pública, en una forma de encubrir su extorsión a la prensa.