Una presidenta con serios problemas de conducta

La Iglesia mostró sus grandes diferencias con el Gobierno de Cristina Kirchner. El Papa Francisco recibió al líder Qom Felix Díaz y avanzó sobre el Banco del Vaticano, mientras acá se reprime a los aborígenes y se premia al dinero sucio

Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Y esto lo saben muy bien las máximas autoridades de la bimilenaria Iglesia Católica, que cada vez muestran más diferencias ante un gobierno como el que encabeza Cristina Fernández que se diluye en su propia soberbia y autoritarismo.

En la semana que pasó, los máximos referentes del catolicismo, empezando por el Papa Francisco, le marcaron la cancha al gobierno, tanto en el plano social (alertando nuevamente, por ejemplo, por deterioro de la situación social) como en el político. Haber recibido en el Vaticano al líder aborigen Félix Díaz, que esta denunciando una violenta represión ordenada autoridades gubernamentales K contra su comunidad (que hasta incluyó asesinatos) no fue un dato para nada menor. Y más si se tiene en cuenta que lo hizo pocos días después de que la Casa Rosada le negara una audiencia al cacique, aduciendo que su reclamo estaba “politizado”.

Eso no fue todo. El Papa Francisco decidió apretar el acelerador a fondo en su proyecto de transparentar al máximo el Banco del Vaticano, sacudido por pesadas denuncias de lavado de dinero desde hace décadas. Hasta se allanó el camino para que, con el consentimiento de la autoridad papal, se produjera el arresto de un monseñor, que habría tenido un “rol relevante” en la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA): el organismo que gestiona los bienes de la Santa Sede, donde era responsable de la Contabilidad.

Esta movida se da en momentos en que está todo listo, en la Argentina, para que a partir del lunes comiencen a emitirse los denominados CEDIN, los bonos que lanzara el kirchnerismo para seguir el camino contrario al que platea Francisco: abrirle la puerta de nuestro país para que terroristas, narcotraficantes, mafiosos y delincuentes de distinta calaña puedan blanquear sus dólares mal habidos.

Insolencia
Si algo faltaba para terminar de configurar el hecho de que la Iglesia haya decidido tomar distancia del gobierno es la carta que el Sumo Pontífice le envió a la exsecretaria de Néstor Kirchner, Myriam Quiroga, que viene denunciando distintas operaciones de lavado de activos que involucrarían a allegados a la familia presidencial.

Como si fuese una broma, el viernes a última hora, la presidenta dio a conocer una carta insólita que le envió al Sumo Pontífice por la celebración del “Día del Papa”. La misiva, que no respeta el más mínimo criterio protocolar, y hasta puede ser tildada de burda, afirma: "La verdad es que es la primera vez que le escribo a un Papa. Y ni que hablar de felicitarlo por el Día del Pontífice. Ni idea".

“Me dijeron que eso siempre lo hacía la Cancillería o la Secretaría de Culto. Pero como ahora el Papa es argentino, debería hacerlo la Presidenta. Me mandaron un modelo de carta que parecía escrita de compromiso protocolar del siglo XIII. Les dije ‘eso no lo firmo’. Para eso mejor sigan enviando lo que mandaban. Así que me tomé la licencia de dirigirle una carta (acepté que fuera dirigida a Su Santidad bla, bla, bla, tampoco es cuestión de no aceptar nada). Así que Feliz Día del Pontífice", expresa el texto.

Este tipo de actitudes no hacen más que demostrar que, lamentablemente, la máxima autoridad política del país, está mostrando serios problemas de conducta.

Y esto es muy peligroso para una nación, como la Argentina, que tiene una estructura institucional fuertemente presidencialista, que requiere que sus mandatarios estén completamente en sus cabales. Y más en momentos tan complicados como los que nos toca vivir, donde la crisis económica y la recesión está teniendo profundas consecuencias en amplios sectores de la sociedad, a partir de una inflación que daña considerablemente el poder adquisitivo de la clase media y de los sectores populares, a lo que se le suma una progresiva pérdida del empleo.

Poco parece importarle esta situación a la presidenta que, ante la falta de figuras representativas en el oficialismo, ha decidido ponerse a la cabeza de la campaña del oficialismo. Por eso hizo designar a dedo a un ignoto intendente del Conurbano para que encabece la lista de diputados nacionales de la provincia de Buenos Aires (que es la madre de todas las batallas en términos electorales), acompañado por los dirigentes más alcahuetes del kirchnerismo, con el objetivo de que sea ella y nadie más que ella la principal protagonista del oficialismo en los comicios.

Es tal la desesperación que empieza a anidar en el seno de la administración K, ante una final inexorable pautado para diciembre de 2015, que todos los días tiran manotazos de ahogado. Sin escalas, pasa de utilizar a la AFIP para apretar al presidente, por el fallo que declaró inconstitucional una parte de la reforma judicial, a recomendar a la gente que vuelva al siglo XIX y amasar el pan con sus propias manos porque el gobierno no puede dar soluciones a la disparada de los precios de este alimento esencial.

Ante este panorama, las próximas semanas no pintan demasiado bien para aquellos que esperan que, al menos, el gobierno de turno esclarezca propuestas para poder empezar ver la luz al final del túnel.