Daniel Casablanca, tras los pasos de Discepolín

Mientras continúa con Los Macocos interpretando Maten a Hamlet, dirige una serie para Disney+ y todos los domingos sube al escenario como el gran poeta.

Discepolín, fanático arlequín es el unipersonal escrito y protagonizado por Daniel Casablanca y dirigido por Guadalupe Bervih que se presenta los domingos a las 17 en el espacio Experimental Leónidas Barletta (Diagonal Norte 943) de la Ciudad de Buenos Aires. Para saber más de la obra, diario Hoy habló en exclusiva con Casablanca.

—¿Cómo hacés para encarar tantos proyectos?

—(Risas) No lo sé, la verdad. La sensación que tengo es que soy un vago, y no me doy cuenta y creo que pierdo mucho tiempo. Me quedaría viendo tele, escuchando música o jugando un jueguito en el celular, pero sucede. Digo mucho que no, pero termino haciendo muchas cosas y creo que aproveché mucho la pandemia.

—¿Qué hiciste en pandemia?

—Escribimos por Zoom el espectáculo de Los Macocos que pudimos estrenar y ahora nos vamos a La Plaza. Además hace cinco años que pensaba en el proyecto de Discepolín, unipersonal e independiente. Después de pensarlo mucho, “vomitamos” el espectáculo con Guadalupe, mi mujer, ganándole horas de sueño a mi hija. Nos acostábamos todos juntos y nos levantábamos más temprano que ella y en dos meses apareció el espectáculo, porque desde el texto yo sentía una rigidez. No sabía cuál era el lenguaje cómico para encararlo.

—¿Por qué creés que es importante traer a Discepolín de nuevo?

—Porque es un personaje importantísimo, un poco desconocido, porque creo que se lo recuerda por sus tangos. Todos saben qué es Cambalache, o Uno, pero no se lo reconoce al autor, que hace la letra y la música, y el tango es una casualidad en su vida, porque él era poeta, actor, no músico.

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