Entrevista Exclusiva

Juan Ingaramo: “Ahora no corro contra nada ni contra nadie”

A pocos días de proponernos Casamiento, el artista cordobés lanza su cuarto disco, que bajo producción de Nico Cotton vuelve a correr con astucia y originalidad los límites de la canción popular.

La batalla es el cuarto disco de Juan Ingaramo, una de las figuras claves de la escena musical actual. Mezcla ritmos tan disímiles entre sí como el pop, el reggaeton, la cumbia, y el cuarteto, entre otros. Diario Hoy dialogó en exclusiva con él para conocer detalles de su trabajo y también sobre su presente.

—El año pasado lanzaste algunas canciones y ahora finalmente salió La Batalla. ¿Cómo fue el proceso de ir yendo de a poco presentando los singles y ahora el disco completo?

—Hay muchas maneras de editar la música, pero hay dos entre las que yo me muevo que es entre los sencillos y el álbum. Cada una tiene su propia lógica y responde a cuestiones, por ejemplo, como lo que pasa en el mundo.

—Volviendo al título del disco, ¿a qué le das batalla?

—A muchas cosas, y pese a ser un privilegiado total, por la vida, por mis condiciones objetivas, volviendo a Marx (risas), creo que le damos batalla a un virus invisible que es letal y ha matado mucha gente. También le doy batalla a los miedos, a los mandatos de éxito que te impone este sistema vil de consumo, a uno mismo, para emanciparme de estructuras que te hacen más rígido, y la batalla la doy con canciones o música, y son escudos o lanzas para sobrevivir. Una canción es también una utopía que te permite salir de la realidad y ser más feliz.

—¿Qué canciones recordás que te servían como escudo?

—Tuve muchas épocas, recuerdo a mi madre explicándome o cantándome canciones de The Beatles, de muy chico, como Don’t let me down, y como esa canción siempre me acompañó, después vino la adolescencia, con el rock como bandera, recuerdo Viernes 3 AM, era como una habitación a salvo, Serú Girán me encantaba. Recuerdo discos que me refugiaban, como Abre de Fito Páez, y después refugios más estéticos, o músicas donde te sentís bien y podés sacar inspiración y elementos, como Stevie Wonder, Spinetta, lo fue también Babasonicos, Miranda!, es como una gran mezcla. He tenido momentos con el cuarteto, que me identifica, de día o de noche, suena y, no sé si será por mi autoexilio, me genera un sentimiento que no me lo genera nada. Respondiendo a tu pregunta, son muchas las canciones y las músicas que me permiten lograr esa seguridad.

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—Sé que es complicado planificar a largo plazo, pero, ¿cómo sigue este año de trabajo?

—En principio no estamos planificando nada porque no es el momento, hay una prioridad más grande que es la salud, la emergencia sanitaria, el cuidado de todos los ciudadanos y ciudadanas, sé que no es prioritario. Y por suerte he podido desarrollar la paciencia, ahí me ayudó bastante mi hija, el hecho de ser padre, y no tengo ningún apuro, porque sé que estas canciones no duran 24 horas, no tienen fecha de vencimiento, así que cuando se pueda lo presentaré en vivo. Mientras tanto haré uso de los canales digitales y virtuales para estar en contacto con el público y esperando que esto pase, además de tratar de sacar provecho emocional a todo esto.

—Y que no es poca cosa…

—Es lo más difícil, trato de tomarlo como una posibilidad más que una limitación, y esto de la paciencia me ha ayudado, porque venía antes de ser padre, alienado, en las vueltas de la industria, de la carrera, que se llama carrera y no sabemos bien contra quién corremos, con las giras, los tickets, el sold out, los views. Con la pandemia me di cuenta de que nada de eso era importante. Ahora no corro contra nada ni contra nadie.

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