“Los actores somos gente muy sedienta de amor"

El actor Alberto Fernández de Rosa dialogó con Hoy sobre elreestreno de Los bañeros más locos del mundo -que además tendrá una nueva secuela-, sobre la actuación y su condición de artista transgeneracional

Alberto “Paco” Fernández de Rosa es uno de esos actores reconocidos por cualquier generación: los de los ’80 lo recordarán por Rosales, de Mesa de noticias; los de los ’90 por Saverio, de Chiquititas o Theo, de Grande Pa!, y para los del presente se reinventa como Antonio, en Violetta. Otros, los de los ’60, lo reconocen simplemente como Alberto de La familia Falcón. Pero si hoy este hombre de familiar rostro ancho, lentes y pelo blanco se alejara de la actuación, también quedaría inmortalizado por su participación en clásicos del cine nacional como la saga Brigada explosiva (1986) o  Los bañeros más locos del mundo (1987), que el próximo 9 de enero se reestrenará en 3D y que, según adelanta Paco en diálogo exclusivo con Hoy, tendrá una nueva secuela a mediados de 2014. Lo que sigue es una extensa entrevista con este comediante que, a sus 69 años, renace con cada generación.

-¿Qué le sucede ante el reestreno de Los bañeros?
-Es increíble, porque la serie de películas que hicimos tuvo un éxito inusitado, pero tiene una explicación. El productor, Carlos Mentasti, pensó en un mecanismo de identificación para el público y juntó una síntesis de lo que es la Argentina, una mezcla de muchas nacionalidades: están el gallego, que soy yo; un tano que es Gino Renni; el porteño típico que es Emilio Disi y un galán que es Berugo Carámbula. Mentasti los pensó concienzudamente, no es casual que eso pegara como pegó en una época en la que competimos con figuras como Pórcel y Olmedo.

-¿Por qué sigue vigente esta película, tras 25 años?
-Creo que constituye un género de humor muy argentino, simple y sin sofisticaciones. Ha habido humor de mayor profundidad, más crítico, humor frívolo y absurdo, pero este nicho de personajes que la gente reconoce fácilmente no tiene representación en este momento.

-Al igual que Los bañeros, la suya es una presencia que trasciende generaciones...
-Sí, cuando una persona se me acerca, en seguida me doy cuenta de qué edad tiene, porque si me habla de La familia Falcón es una cosa, y si me habla de Grande Pa o Chiquitas, Mesa de noticias o Violetta, es otra. Pero por otro lado, también hay gente muy joven, no contemporánea a Los bañeros, que ha visto la película. Así que efectivamente se trata de un filme de todas las generaciones.

-¿De todas esas etapas, con cual se quedaría?
-Por una cuestión personal, me quedo con esa época de los ’80 en la que
Hicimos Los bañeros y Mesa de noticias. Fue la época de la vuelta a la Democracia, de volver a respirar; yo estuve prohibido, sufrí mucho y en esos años vino todo junto, volví al trabajo. Fue una época entrañable, de apertura, de restitución del derecho a trabajar.

-¿Qué le ha dado y qué le da la actuación?
-Los actores somos gente muy sedienta de amor y creo que la actuación te da una concentración de muchas miradas, la necesidad de ser mirado por alguien. Tal vez a mí me faltó alguna mirada cuando era un niñito y por eso elegí esto. Por otro lado, me dio un oficio, porque con la actuación después fui director; tengo posgrados académicos vinculados a la administración cultural y he dedicado mi vida a pensar y ejecutar políticas culturales.

-¿Piensa seguir actuando?
-Yo estuve un tiempo dedicado a la administración cultural. Me había cansado un poco, quería transitar otras cuestiones y cuando volví a actuar con Violetta me di cuenta que había descansado bastante (risas).

-¿Qué lo había cansado?
-El actor necesita la mirada del otro, pero es estresante estar expuesto todo
el tiempo. Yo necesité comenzar una búsqueda de interioridad. Se ve que la
reflexión fue suficiente, me hizo bien. Me llamaron para Violetta, alguien
tiró un fósforo y estaba lleno de nafta.

EL DESCUBRIDOR

En los ’90, mientras Fernández de Rosa protagonizaba Chiquititas y Grande Pa!, también se desempeño como Director de casting de Telefé. “En realidad ese era el cargo formal pero yo era un colaborador de Gustavo Yankelevich en la gerencia de programación”, recuerda Paco. Fue al mando de esa tarea que “descubrió” a talentos como Celeste Cid, Luisana Lopilato y “su hermanito Darío –aunque ya es un muchacho grande-”, se corrige entre risas.

“Celeste era una nenita, pero tenía una mirada bella y muy profunda, eso me impactó; mientras que Luisana era absolutamente espontánea y disfrutaba de la actuación”.

BAÑEROS FOR EVER

Quizá, y como advierte Paco, la noticia no sea que Los bañeros se remasterice en plena era tecnológica, sino que vuelvan con una nueva secuela, con guión inédito. “Es una alegría enorme y todo por esa idea de Carlitos Mentasti de pensar en un italiano, un gallego, un porteño y un galán”, reflexiona el comediante, y adelanta que “a esto lo sabe poca gente, pero ya está la idea acelerada, se está escribiendo el guión para el nuevo filme que se va a hacer en Mar del Plata en marzo y su estreno sería en las vacaciones de invierno”.