entrevista
Natalia Reyes y Edgar Ramírez estrenaron Aún es de noche en Caracas
Los actores presentan la película rodada, dirigida por Mariana Rondón y Marité Ugás, en México y que cuenta hechos reales ocurridos en Venezuela en 2017.
Inspirada en el best seller La hija de la española, la película Aún es de noche en Caracas ya se puede ver en cines de Argentina y Latinoamérica. Protagonizada por Natalia Reyes y con una participación de Edgar Ramírez, quien además la produce, hablamos con ambos para saber detalles de la propuesta.
—En Argentina hay una comunidad migrante venezolana que la está esperando muchísimo. ¿Cómo están viviendo este lanzamiento en toda Latinoamérica de la película?
—Edgar Ramírez: Ha sido realmente muy especial poder lanzar esta película regionalmente a partir del mismo día. Para nosotros era muy importante que esta película pudiera ser un vehículo que hablase no sólo de la tragedia que ha sucedido en Venezuela en los últimos 25 años, sino que a través de la historia de Adelaida, que es el personaje que magistralmente interpreta Natalia, pudiésemos hablar de todos los cientos de miles de millones de personas a lo largo de la historia en el mundo que han tenido que tomar decisiones extremas, decisiones completamente límites para poder sobrevivir. Esta película básicamente cuenta la historia de una mujer que en medio de una ciudad que se está cayendo a pedazos, una ciudad encendida en llamas donde no hay agua, no hay electricidad, no hay medicinas, no hay comida, la gente está desesperada, ha salido masivamente a protestar en las calles y la dictadura ha desplegado las fuerzas represivas, grupos de choque, fuerzas armadas, grupos paramilitares para aplastar brutalmente las protestas. Hay gente que ha sido asesinada, cientos de estudiantes, muchos de ellos menores de edad que han sido asesinados, que han sido apresados, que han sido torturados. En medio de todo este caos existe una mujer que está enterrando a su madre, se ha quedado completamente sola en la vida y cuando regresa del cementerio a su apartamento descubre que un grupo armado afín a la dictadura ha confiscado su apartamento, lo ha invadido, lo ha tomado y ahora ella tiene que esconderse dentro de su propio edificio y comenzar a tomar justamente decisiones muy duras, decisiones muy difíciles que en cualquier otro momento de su vida nunca se hubiese imaginado que tenía que tomar, que van en contra de todo lo que ella ha creído que son los valores y que son sus propios valores con tal de sobrevivir y escapar de aquel infierno. Si yo a esta historia le quito la palabra Caracas y le quito la palabra Venezuela, yo puedo estar hablando de una mujer en Alemania en los años 30, en Irán en los años 70, en Bosnia-Herzegovina en los años 90, en cualquier país de Centroamérica en los años 80, en Ucrania en febrero del 2022, incluso en Argentina durante la dictadura militar, en Colombia, desde cualquier región de Colombia donde han tenido que desplazarse cientos de miles de colombianos durante las guerras internas de ese país. Básicamente estoy hablando de la humanidad y ese básicamente es el objetivo que tuvimos nosotros detrás de esta película, que como venezolanos pudiésemos hablar de lo que nos pasó pero de la manera más universal posible, que cualquier persona que haya sido forzada a tomar decisiones para salvar su vida en contra de su voluntad y de todo aquello que cree puede haberse reflejado.
—¿Cómo fue encarnar a Adelaida y este infierno que vive a partir del fallecimiento de su madre buscando la mejor manera para sobrevivir?
—Natalia Reyes: Pues fue un ejercicio obviamente de investigación, de empatía, de trabajo en el acento, en todo lo que implicaba para mí el personaje pero creo que sobre todo eso, entender la orfandad, la pérdida, el desarraigo, el exilio que es al final de lo que habla la película y lo que queremos transmitir. Lo que creo es que esta película es realmente el reflejo de la unión latinoamericana, es una película que se rodó en México con un gran equipo técnico mexicano, con una directora venezolana, peruana, con todos los actores venezolanos, una colombiana, realmente esta película no hubiera sido posible si no hubiera esta suma de voluntades de tantos lugares de Latinoamérica y realmente, aunque esté hablando de un personaje y un momento específico de la historia de Venezuela, está hablando de la herida latinoamericana, de la vulnerabilidad, de esa línea delgada en la que estamos viviendo, en la que, sea de izquierda o derecha, sea el partido que sea, estamos todos a un segundo de que nuestra vida cambie y perdamos todo lo que conocemos, nuestra libertad, nuestro país, lo que creemos que nos pertenece, estamos supremamente vulnerables y lo que queremos es mostrar en esta película que tenemos que estar alertas, que tenemos que estar unidos, que tenemos que estar supremamente empáticos con lo que nos pasa a nosotros, porque en cualquier momento nos puede pasar.
