Entrevista Exclusiva

María del Carmen Valenzuela: “La verdad, siempre es un placer trabajar en La Plata”

En diálogo con diario Hoy, la consagrada actriz reflexionó sobre la actualidad y acerca de la vuelta al trabajo, después del confinamiento que transitó. Además, presentó la obra que la devolvió a los escenarios.

Desde su adolescencia, María del Carmen Valenzuela, apodada cariñosamente como “Mariquita”, incursionó en la actuación para triunfar en el teatro, el cine y la televisión. Dueña de una vasta trayectoria, la mujer supo enamorarse de un colega llamado Juan Carlos Mendizábal y tuvieron tres hijos: Malena, Juan y Julián. Tiempo después, el amor no dio para más y se separaron en excelentes términos, siempre acompañándose y viviendo como una familia.

Sin embargo, la vida no fue fácil, pues la heredera mayor sufrió un ACV y debió recuperarse lentamente de la enfermedad silenciosa. Luego María atravesó un problema de salud y hoy se recupera haciendo lo que más le gusta, que no es otra cosa que actuar. En diálogo con este multimedio, la artista habló de sus enfermedades y del encierro que respetó por la pandemia de Covid-19. Además reveló los proyectos futuros y los placeres de estar siempre en movimiento. Asimismo, contó los detalles de la obra que la traerá a la ciudad.

—Tenés una trayectoria construida en base a trabajos en cine, teatro, televisión. En estos tiempos modernos, ¿cómo es recepcionado tu arte?

—Muy bien, porque la gente siempre me ha apoyado a lo largo de más de cuarenta y cinco años de profesión. En particular, con esta obra, Eva y Victoria, tengo una recepción de mucho respeto. Considero que el argumento es una clase de historia magistral de una parte de lo sucedido en nuestro país, en las aristas sociales, políticas, económicas. Para los adolescentes, es una excelente manera de comprender esa coyuntura en Argentina. Por otra parte, para todos aquellos que vivieron esas circunstancias, es válido para que recuerden. La gente queda muy contenta por cómo interpreto a Victoria Ocampo. En mi caso, no pude observar a otras actrices en estos roles, ni siquiera por China Zorrilla, que fue quien estrenó la obra. De esta manera, armé el personaje como lo analicé, lo admiré; la caracterización es perfecta, tengo una peluca que me hace parecer ella en la realidad. Lo único que me falta de Victoria es su gordura, porque soy muy flaca y ella era más rellenita. Después, sus pensamientos, sus declaraciones, los dichos; lo hace muy acaloradamente, muy creída de su ideología, de su historia, de las posturas. Por suerte, el público escucha atentamente el texto y disfruta sonriendo los momentos ironía. La verdad es que está muy bien recepcionado por el público. Vayan a ver la obra

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—En tiempos de empoderamiento, pandemia, cambios sociales, ¿cuáles son tus conquistas y tus luchas cotidianas en el interior de tu hogar, en el día a día como artista y como mujer?

—La principal es sobrevivir a la pandemia, nunca pensé a los 64 años que podía vivir algo semejante. Estuve un año y medio sin trabajar. Estuve muy guardada cuidándome, porque nuestro rubro entró dentro de los que abrieron más tarde, con límites del aforo, de la cantidad que debe ingresar por los protocolos imperantes. Entonces, da cierta tristeza cuando salís y ves a la gente repartida en semejante platea tan enorme, cuando en otras circunstancias podría estar completamente lleno. Esto es imposible por el tema de la pandemia. Tengo que cuidarme mucho porque tengo muchas enfermedades preexistentes como neumonía, EPOC, enfisema, y debo protegerme porque, si me contagio, este virus se haría un festín conmigo. Entones me quedo en casa, salgo solo para trabajar y cuando la gente quiere una foto, lo hacemos con distancia, barbijo, cuidados, porque soy una persona de altísimo riesgo. Todos lo entienden y son respetuosos. Todo está bien.

—Y en relación al género, ¿qué mirada tenés?

—Estoy muy feliz. Estos tiempos nos demuestran que, cuando nos unimos, las mujeres podemos hacer mucho. No te olvides que las mujeres somos multifacéticas, amas de casa, madres, gerentes de nuestro propio hogar, salimos a trabajar. Cobramos menos que los hombres, es una lucha que hay que lograr. No solo las actrices renegamos acá, también sucede en Hollywood, donde las intérpretes reniegan porque los sueldos son muy menores en relación a sus colegas norteamericanos. Hemos logrado mucho, las cosas se hablan, se pide auxilio cuando hay que hacerlo, se habla. Vamos en camino a una concientización muy importante pero todavía nos faltan muchas conquistas más.

—Estás felizmente trabajando en el teatro, ¿tenés otros proyectos?

—Existe uno muy importante, que está dado por la participación en una película, que no puedo decir el nombre, ni con quiénes; porque viste que los actores somos muy cabuleros y hasta que no está todo cerrado o firmado nunca lo queremos decir para no quemarlo. Somos así de locos. Estaría en puerta esa cinta; y obviamente voy a seguir con esta obra, Eva y Victoria. Tenemos muchos lugares para llevar a cabo funciones a través de pequeñas giras. Por ejemplo, iremos por ciudades de la provincia de Buenos Aires, confirmamos otras tantas en el sur argentino, también el norte, hasta llegar a la mismísima calle Corrientes en algún momento. Espero esto se arregle un poquito más, o al menos el aforo sea más grande. Pero estoy muy feliz, porque somos un equipazo junto a Mónica Galán y Marcelo Francia, que apostaron mucho para este proyecto, pusieron toda la carne al asador y la obra está montada con escenografía, vestuario, pelucas; todo ha salido dinero y ellos nunca dudaron en apostar. Parece que, cuando ves la obra, es como si estuvieras en los años 40. Así que seguiremos adelante y esperamos los mejores resultados. Tenemos el sur, el norte. Para mí es un honor muy grande poder trabajar en una función que se presente en el Teatro Coliseo Podestá, uno de los más maravillosos que tenemos en el país, está conservado, el escenario es maravilloso. La verdad, siempre es un placer trabajar en La Plata.

Cómo vive el regreso al teatro

Junto a Sabrina Carballo y con dirección de Manuel González Gil, Eva y Victoria devuelve a los escenarios platenses a la actriz.

—Tras la pandemia y el confinamiento obligatorio, existe una apertura paulatina y, gracias a ella, regresaron las funciones de los teatros. En tu caso, ¿cómo vivís la vuelta al ruedo?

—Tengo mucha alegría, porque el teatro es como mi segundo hogar, es todo lo que sé hacer. Es igual que cuando éramos niños y esperábamos a los Reyes Magos. Subir a un escenario, desempeñarme como actriz, vivir como tal, hacer diferentes personajes, componer, estar sobre las tablas, es un placer, un disfrute total.

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