entrevista

Sabrina Carballo: “La televisión siempre es una picadora de carne”

La actriz atraviesa un excelente presente con la obra de teatro que protagoniza y feliz con su embarazo.

Todos los sábados y domingos a las 20, en el teatro Premier de la ciudad de Buenos Aires, se presenta Nunca te fíes de una mujer despechada, protagonizada por Sabrina Carballo, Fabio Di Tomasso, Miriam Lanzoni, Nancy Gay, Fiamma Curtosi y Angy Jaume. La obra habla de un grupo de amigas que deciden ejecutar una particular venganza, tras confesarse entre todas con algunas copas de más. Hablamos con Carballo para saber más detalles de la propuesta y su excelente presente, embarazada de siete meses.

—¿Cómo estás viviendo este gran año?

—De mucho aprendizaje, agradecida, emocionada, con todo todas las emociones juntas y en lo profesional también porque aparte qué más lindo que estar pasando por esto y seguir.

—¿Tenés pensado seguir? ¿Hasta cuándo?

—Ahora justamente no puedo más. De hecho, hoy no dormí en toda la noche porque tengo una contractura que no puedo moverme, encima si puedo dormir es de un solo lado. Hoy fue un día muy raro, pero bueno en el teatro me adapto y también la panza se adapta. Como que igual terminamos en un mes, si Dios quiere, y volvemos también el año que viene. Pero, bueno, los chicos me preguntan: “¿En cuánto estás para volver”, y yo qué sé, no sé.

—Ya te están apurando antes de tiempo para volver, ja…

—No tengo idea. Yo iba preguntando cuándo se vuelve normalmente, pero no sé. Todos los casos son distintos. Yo sigo viviendo como si no tuviese la panza, como si no estuviese, pero ahora ya está. Ya estoy de siete meses, ya todo me cuesta un montón, de hecho dejé todo medio para último momento y ahora digo: “¿Por qué?”. El cuarto, todo. Estaba como relajada pensando que iba a estar en mi panza 20 meses y ahora digo: “Uy, ¿ahora cómo hago todo esto?”. Pero, bueno, nada, feliz, muy feliz.

—¿Cómo recibieron la noticia tus compañeros del teatro?

—Al principio fue raro. Avisé que iba a empezar a decir que estaba embarazada y todos me decían: “No”. Porque en la obra hago cosas que a lo mejor son raras que las haga una persona embarazada, no es tan normal. Entonces como que dijimos el personaje medio que toma, y pensamos cómo lo tomará la gente. Y ya no puedo ni pararme, ya no es lo mismo. Hago un monólogo apoyada y en la parte del ­alcohol yo dije chicos, no pensemos tanto en eso, hagamos lo normal porque una mujer con tratamiento después vemos si está bien, si está mal, y cero, no hubo un ­comentario.

—Es que estamos a pleno con todo esto de la corrección política, se piensa todo muchas veces...

—Sí, es un estrés, de verdad. Es un estrés hacer humor, y para el que escribe debe ser estresante porque de verdad cambió todo, mucho, tanto que algunas cosas ya no se pueden decir ni hacer. Pero todo lleva un proceso. Yo creo que lleva un proceso y también una revolución, viste, con partes que están un poco revolucionadas. Para mi gusto que me parece un montón, pero para lograr un cambio necesitamos eso, también uno se tiene que adaptar y también, en lo personal, a veces pienso que hay cosas que yo no las tomo mal porque siento... tiene que ver de quién viene también. O sea, siento que es humor y que tengo que aprender mucho todavía, hay cosas que las toman re mal y para mí porque tiene que ver con qué, para mí no está mal. Está bien, no hay que hablar del cuerpo del otro y todas esas cosas que hoy están clarísimas, pero antes uno decía algo y ahora hay que cuidarse mucho. Hay cosas que no me parecen a mí agresivas, pero bueno, también es el derecho de uno y el límite de uno, ¿no? Y no sabemos que en el otro es muy difícil todo.

—El año pasado te tocó una gran exposición con El hotel de los famosos, ¿cómo manejaste todo eso?

—Aclarando cosas que por ahí no había dicho, hay algo también como muy loco. Cuesta igual más allá que todo en ese momento. Todos me decían: “No aclares nada”, pero me parecía tan doloroso todo, e injusto. Porque era como que no importa que esto pase, pero no está bien, me decían: “No importa, la gente se olvida”.

Primero, no hay que afirmar y asegurar algo que yo no hice, ¿entendés?, eso me volvía loca, ¿por qué la gente puede decir estas cosas? Yo no hice esto, no lo hice de esta manera, pero bueno, la televisión siempre es una picadora de carne y es así. Lo que pasa es que era un programa que estaba editado y explicarle a la gente eso... Empecé hasta como con los chicos. Fue agotador, fue muy doloroso también. Yo llegué a ver esos mensajes de mala onda, cuando tenía 100.000 millones de mensajes de buena onda. Lo que pasa que no estaba acostumbrada esos mensajes mala onda, agresivos.

Me di cuenta de que hay muchas personas que no están bien y que la sociedad no está bien, digamos. También que están muy enojadas, están angustiadas.

—Porque además está la impunidad de las redes, gente sin seguidores, trolls, que atacan de manera organizada...

—Lo de lo virtual, totalmente. Primero eso. Pero después sí había gente que era, que existía... Eso es lo que me preocupaba. Desde muchísima gente que tenían 10.000 Instagram y hablan mal, si no, gente que pone una foto con su familia y decíamos el amor, la paz y no sé qué y leía los mensajes. Pero, por ejemplo, veía una señora que tiene hijos, hermanos, y tenía una foto con toda la familia, una señora que es una abuela y pensaba cómo me puede hablar así. Después me pasó que una vez que le conté a unas amigas mías que me manejaban las redes y le ­respondieron a una chica y pidió ­disculpas.

Noticias Relacionadas