Investigadores argentinos desarrollan un sensor de CO2 para evitar la propagación de la Covid-19

El dispositivo mide la concentración de dióxido de carbono en los espacios cerrados y emite alertas lumínicas que indican cuándo ventilar el ambiente para disminuir la circulación del virus.

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Desde un principio, la ventilación de los ambientes cerrados fue considerada una de las principales herramientas para reducir el riesgo de contagio de coronavirus. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), ventilar espacios como vehículos, instituciones, hogares, transporte público y oficinas es fundamental, ya que el virus permanece un tiempo prolongado en el aire.

Para hacerlo, la entidad internacional recomienda abrir puertas y ventanas, prender ventiladores y aires acondicionados, y medir el dióxido de carbono (CO2) al menos una vez al día. Tomando como punto de partida este último ítem, profesionales del Centro de Tecnología Disruptiva (CTD) de la Universidad San Pablo de Tucumán desarrollaron un sensor que mide la concentración de CO2 en los ambientes cerrados y emite alertas lumínicas que indican cuándo ventilar el espacio.

Diario Hoy dialogó con Augusto Parra, director del CTD, quien explicó las particularidades de este proyecto, que puede ser una herramienta determinante a la hora de poner un freno a la segunda ola de Covid-19.

“Los sensores de dióxido de carbono ya existen. Hay distintos tipos y desde hace mucho tiempo. Lo que pasa es que las aplicaciones de estos sensores tienen un formato científico o industrial, lo cual lo hace poco amigable para la persona que necesita conocer las condiciones del aire. Nosotros desarrollamos este dispositivo, que se basa en uno de los tantos sensores de CO2 que existen, y le dimos un formato de semáforo con los colores verde, amarillo y rojo”, señaló Parra.

“El dióxido de carbono es el aire que nosotros exhalamos. Entonces, con el aumento de las aglomeraciones en los ambientes cerrados que no tienen buena ventilación, la concentración de CO2 tiende a subir a valores que pueden ser no recomendables y hasta alarmantes”, agregó el director del proyecto.

El objetivo del equipo es instalar estos dispositivos en distintos lugares públicos cerrados como consultorios, aulas, oficinas públicas, bares, restaurantes, colectivos, trenes, subtes y cualquier otro espacio que reciba grandes afluencias.

Desde el CTD están trabajando en diferentes tipos de prototipos para ampliar el espectro de uso. “Tenemos el semáforo y un equipo de mano autónomo que funciona a batería. Ahora estamos viendo si podemos hacer uno que sea pequeño, del tamaño de un pendrive, que corra directamente con una aplicación móvil”, sostuvo Parra.

Si el sensor activa la luz verde, el lugar está bien ventilado. Esta señal indica que hay menos de 800 partículas por millón (ppm) de CO2, un valor considerable para los espacios cerrados, teniendo en cuenta que al aire libre hay una concentración de entre 400 y 450ppm.

Entre 800ppm y 1.200ppm, el semáforo se pone amarillo, con lo cual es necesario mejorar la ventilación del lugar. Por encima de las 2.000ppm, se pone rojo. “Es una alarma de que hay una concentración elevada de CO2 y, por lo tanto, se recomienda evacuar el sitio. Cuando digo evacuar no es que haya que salir corriendo, pero sí, una evacuación sería salir 10-15 minutos, ventilar, abrir todas las ventanas y, si hay algún tipo de forzador de aire, prenderlo para renovarlo durante una hora”, agregó el director del CTD.

De acuerdo a la campaña Ventilar, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la ventilación debe ser cruzada para que el aire circule. En este sentido, se recomienda abrir puertas y ventanas de manera continua para generar un flujo permanente, sin que se acumulen aerosoles.

Además, el Ministerio aconseja mantener una apertura intermitente, como por ejemplo, abrir cinco minutos cada una hora. En tanto, se recomienda encender ventiladores que incrementen la velocidad de intercambio del aire interior-exterior, evitando que se genere flujo de aire directo entre las personas que están en un mismo ambiente.

“Nosotros somos un laboratorio, no una empresa de producción. Nosotros investigamos, desarrollamos, patentamos y publicamos. Obviamente, creemos que este es un elemento de importancia frente a esta pandemia, ya que es una manera de mitigar todo esto que vivimos todos los días. Queremos brindar una herramienta para poder transitar esto con un poco más de seguridad”, concluyó Parra.

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