Los Hornos: reúnen firmas ante alarma por escorpiones

Ante la escalada de hallazgos de la especie Tityus trivittatus, un grupo de vecinos preparó una carta para elevar a las autoridades.

Preocupados por la gran cantidad de escorpiones, un grupo de vecinos preparó una carta y comenzó a reunir firmas para presentar ante diferentes entidades oficiales como la Dirección de Zoonosis e incluso la Universidad Nacional de La Plata.

Asistidos por el Laboratorio de Aracnología del Cepave (Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores), confirmaron que se trata de una población asentada de Tityus trivittatus, una especie de importancia sanitaria porque posee veneno de acción neurotóxica. La casilla de correo para ponerse en contacto es [email protected]

“A la semana de mudarnos, estábamos comiendo unas pizzas y mi hija mayor nos llama: mamá, acá hay un bicho que no conozco”, cuenta Guadalupe López, radicada en la calle 56 entre 133 y 134. “Era un alacrán y, de la desesperación, lo matamos. A la semana encontramos otro, lo guardamos en un frasco y nos pusimos en contacto con la gente del Cepave.
Vinieron, nos dijeron que era de los venenosos, nos enseñaron a reconocerlos y nos dieron varias pautas”.

La problemática tiene su historial en el barrio. Según el seguimiento del Laboratorio de Aracnología dirigido por Alda González, todo parece indicar que el epicentro de la población está en la estación de Gambier. “Nuestras hipótesis empiezan a tener cuerpo cuando entramos y encontramos escorpiones”, dice el especialista Sergio Rodríguez Gil. “Se supone que llegaron desde Chaco a Capital Federal y La Plata en los 70, con los durmientes de quebracho para los trenes”.

Durante el transcurso de este verano, los casos se multiplicaron exponencialmente y se notificaron varias picaduras. “Desde que empezó el calor, en casa ya aparecieron más de diez”, dice Ariel Pretti, otro vecino. “Tengo tres nenes chiquitos y al principio andaba muy preocupado. Tuve la suerte de encontrar a Sergio, que me explicó cómo actuar y ahora sabemos que en los hospitales hay un protocolo activado”.

A partir de la pandemia, los frentistas comenzaron a reflotar grupos de Whatsapp vinculados a la seguridad y diferentes tipos de asistencia comunitaria. Así fue como poco a poco compartieron estas experiencias y decidieron armar una carta. Fue descartada la fumigación ya que, según la Asociación Toxicológica Argentina, los productos químicos residuales son más dañinos que la probabilidad de que una picadura grave. El acento está puesto en una campaña de educación, concientización y prevención.

“La población no se puede erradicar, porque ya está asentada y tiene un modo de reproducción muy particular: la partenogénesis”, dice Rodríguez Gil.

“Con que quede una hembra en estado reproductivo, la población se va a mantener. Lo que planteamos es que, si aprendimos a convivir con un montón de animales que consideramos plaga, por qué no hacer lo mismo con los escorpiones: aprender a actuar frente a su presencia”.

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