ENTREVISTA EXCLUSIVA

Mujeres de alto vuelo: el Ejército argentino ya tiene las primeras pilotos de helicóptero

Diario Hoy dialogó con la subteniente Natalia Cabistañ, una de las dos primeras mujeres en comandar una aeronave de ese tipo en esta fuerza.

En pleno auge de la reivindicación de los derechos de las mujeres, en el Ejército argentino dieron un gran paso. Hace solo un mes se recibieron las primeras oficiales pilotos de helicóptero en el país.

Diario Hoy dialogó con la subteniente Natalia Cabistañ (25), quien destacó que es “un orgullo” poder ser de las primeras en marcar un camino que pueda llevar a otras jóvenes a cumplir sus sueños en un mundo en donde la masculinidad predomina. Otra de las primeras en este ámbito es su compañera Roxana Humano.

—¿Qué representa ser una de las primeras pilotos del Ejército?
—Es un orgullo, una sensación de satisfacción por haber cumplido un sueño que tenía desde chica cuando quería estar piloteando y poder volar. Me puse a averiguar cómo poder estar en el aire y ser militar, por todo lo que ello conlleva. Me recibí en el Arma de Ingenieros con la categoría de subteniente. Luego me autorizaron para ir al curso básico conjunto de helicópteros y tuvimos mucha suerte de ser las primeras con Roxana. Ya hubo oficiales y hay mujeres en otras áreas, pero no pilotos. Entonces nos puso muy felices saber que podemos ayudar a abrir surcos y romper barreras.

—¿Cómo fue la adaptación al Ejército? ¿Se hicieron notar las diferencias de género?
—Desde el primer momento hubo igualdad, no me costó más por ser mujer y eso es para destacarlo. Las exigencias eran exactamente iguales a las de los hombres; están las condiciones dadas para que la mujer pueda llegar a hacer lo que se plantea. Claramente éramos menos, pero siempre se nos abrieron las puertas. Notamos que están muy adaptados los hombres.

—¿Cuáles fueron las primeras sensaciones y cómo fue la experiencia en la carrera?
—Antes de entrar tenía miedos y dudas porque no sabía lo que me iba a encontrar, pero me arriesgué porque quería cumplir mi sueño, que era volar. Había mucha predisposición de los instructores, siempre nos entendieron, no nos estigmatizaban por ser mujeres. En el ámbito de la aviación también, muy abiertos e impulsándonos a seguir para lograr esto de ser las primeras, nunca nos despreciaron. Tal vez es el momento para que se sumen más mujeres.

—¿Cómo se llega a ser piloto del Ejército?
—Para ser oficial hay que estudiar en el Colegio Militar. Son cuatro años y una vez que finalicé, con el título de grado, me inscribí en el curso de helicópteros, que es un año en Campo de Mayo; se hace junto con oficiales de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina. Nunca me había subido a pilotear un aeronave. La cabeza está a mil, se suman muchos conocimientos y claro que también es cuestión de práctica.

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—Este tipo de hechos puede llegar a mejorar la imagen que la sociedad tiene del Ejército, ¿cree que es una línea que va a continuar?
—Si bien en el Ejército en su mayoría siguen siendo hombres, se va abriendo el camino; y en este año que estamos y cómo evoluciona la sociedad, vemos que en las Fuerzas Armadas a nivel internacional hay cada vez más mujeres. Acá no tenemos que ser menos: no solo limitar a las mujeres en la enfermería o la administración, sino que puedan estar en el campo aquellas que lo quieran. Veo que hay una mayor apertura y eso es muy positivo.

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