Un lago artificial: la esperanza para atraer animales que huyen de incendios

El fuego ya arrasó unos 300 kilómetros al sur de la ciudad de Paraná, hasta el límite de CABA. Garzas, patos y cisnes pasaron a formar parte del paisaje urbano de Rosario.

Los incendios en las Islas del Delta del Paraná y la escalofriante cantidad de animales muertos producto del fuego llevaron a la organización ambientalista Mundo Aparte, de Rosario, a crear un lago artificial para contener el enorme número de aves silvestres que buscan refugio en espejos de agua, piletas y árboles.

Desorientados y acorralados por las llamas, los animales que logren escapar podrán guarecerse en un sitio acondicionado artificialmente a partir de la iniciativa inédita de la ONG. El fuego ya arrasó unos 300 kilómetros al sur de la ciudad de Paraná y hasta el límite de la Ciudad de Buenos Aires: un humedal de 17.500 kilómetros cuadrados que incluye cursos de agua. Se trata de un hábitat natural de numerosas especies de fauna silvestre, desde aves hasta peces migratorios, gatos montés, lobos de río y carpinchos, entre otros.

El lago artificial se “creará con el fin de refugiar aves de las islas que escapan de los incendios de nuestros tan maltratados humedales”, anunciaron desde su página de Facebook Mundo Aparte. Los incendios en los humedales llevan ya nueve meses; durante este tiempo, las aves acuáticas cruzan a diario el río Paraná y se instalan en árboles de plazas y avenidas, piscinas, charcos y cunetas con agua en la ciudad de Rosario.

El lago artificial que busca refugiar y prolongar la vida de la fauna de las islas tendrá un metro y medio de profundidad y unos 30 metros de largo, según detallaron desde la organización. Será abastecido de agua por un molino de viento y se espera que pueda ser habitado en a partir del mes de diciembre.

La idea del lago artificial fue promovida por la gran cantidad de llamados que recibió la ONG de vecinos de Rosario advirtiendo sobre la presencia de aves silvestres en patios, jardines y árboles domésticos. Garzas gigantes, biguás, gallaretas, gallinetas, caraos, patos sirirí y cisnes de cuello negro son algunos de los animales que pasaron a formar parte del paisaje urbano de la ciudad santafecina.

“Estos animales están migrando, usan el agua para hidratarse, reponer energía y luego seguir vuelo”, dijo Franco Peruggino, de Mundo Aparte.

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