Equinoterapia en La Plata

Un trabajo social que lleva más de 25 años

Las terapias y actividades asistidas con caballos son cada vez más elegidas por personas con discapacidad para mejorar su calidad de vida.

Las terapias y actividades asistidas con caballos (Tacas) o equinoterapia, como se la conoce popularmente, son cada vez más elegidas por personas con discapacidad en pos de alcanzar una mejor calidad de vida.

Diario Hoy dialogó con Alejandro Zengotita, director del Centro de Equitación para Personas con Discapacidad y Carenciadas (Cedica) y Campo Arroyo San Juan, quien hace más de 25 años que está al frente del desarrollo de esta actividad.

“Dentro de las terapias hay una gran variedad de actividades. Las personas entran a la actividad a partir de la terapia con un profesional de la salud o de la educación. Luego, la persona pasa a hacer actividades más lúdicas y hay una etapa superior que es el deporte adaptado”, manifestó Zengotita.

En La Plata, además del campo de la localidad de Arturo Seguí, hay una sede dentro del Hipódromo de la ciudad, donde la actividad ya sostiene un desarrollo de más de dos décadas.

La terapia

En el ambiente no se habla de “pacientes” para referirse a quienes la realizan, sino de “jinetes”, en el caso de los varones, y “amazonas”, en el caso de las mujeres, tal como lo indica la terminología de la equitación.

“Hay algunos que están hace 20 años y otros que hacen un tratamiento específico. Ese es el caso de una chica que tenía un síndrome vertiginoso y vino a terapia para recuperar el equilibrio. Montó dos años y cuando recuperó la capacidad dejó la actividad, aunque eligió la equitación como deporte”, contó el profesional.

Zengotita explicó que todas las personas llegan con una derivación del profesional de la salud que los atiende de manera habitual según su discapacidad. A partir del diagnóstico, se hace una evaluación puntual para determinar si va a ser derivado a un profesional específico.

En relación con los animales, el director señaló que en las terapias hubo solo tres casos en los que los chicos no las concretaron por miedo al caballo o porque simplemente no les gustaron.

“Una persona con discapacidad desde que nace recibe opiniones negativas, nosotros trabajamos por la inclusión social porque ellas puedan hacer todo lo que sus condiciones les permitan. Acá hubo chicos que no caminaban y hoy hacen deporte ecuestre adaptado”, ejemplificó.

Además, señaló que “no es magia” pero recalcó que “el arte de la terapia es que pierdan los miedos, que desarrollen al máximo todas sus capacidades, y que puedan desarrollar la posibilidad de la autonomía”.

Equinoterapia en primera persona

Emilia Videla tiene 12 años. Tiene Síndrome de Down y desde los 5 que concurre a las terapias y actividades con caballos, algo que su familia asegura que cambió en muchos aspectos su vida cotidiana.

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“Emilia empezó y nunca había tenido relación con los caballos, el primer día ya montó y fue una alegría. De ahí en más no dejó de ir, es un ambiente muy lindo, enseñan muchas cosas y al ver los progresos y la alegría con la que va, es impresionante”, manifestó al diario Hoy Patricia Segura, la mamá de la nena.

A partir de la experiencia, Emilia cambió sus modos de relacionarse con otras personas y logró autonomía a partir de las actividades con el caballo. “Verla con el caballo y las cosas que hace arriba del animal es espectacular”, marcó Patricia.
“Todo lo que aprende lo vuelca en otras actividades, le sirvió para la escuela, se relaciona con todo el mundo, habla un montón. Cedica ya es parte de la familia”, aseguró la mujer.

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