Dádivas y las mentiras K: es necesario no caer en la trampa

Les permitirá a 2 millones de empleados tener unos pesos más ante la llegada de las fiestas de fin de año y las vacaciones, en un contexto de acelerada pérdida del poder adquisitivo causada por una inflación galopante, que parece estar fuera de control y que seguramente se incrementará en los dos últimos meses del año.

Ahora bien, es necesario tener en cuenta que un árbol no puede tapar el bosque. Y por ello resulta inadmisible que, a esta altura del partido, haya trabajadores  registrados a los que el Estado les mete la mano en el bolsillo, cobrándole un impuesto que ya es pagado por sus empleadores. Y más si se tiene en cuenta que, por ejemplo, los bancos no pagan un solo peso en concepto de renta financiera, siendo el sector de la economía que más ganancias obtuvo en los últimos años gracias a una usura que ya se torna intolerable. 

Es mentira, como quiere hacer creer el kirchnerismo, que son impracticables medidas de este tipo: en países como Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Brasil, las ganancias que obtienen los bancos por su actividad financiera están gravadas desde años y nadie se rasga las vestiduras por ello. Resulta tan absurdo y regresivo el esquema impositivo de los K que, mientras un colectivero que cobra $ 9 mil debe pagar Ganancias, al mismo tiempo los sectores que obtienen beneficios multimillonarios comprando y vendiendo acciones y bonos no pagan un solo centavo por esa rentabilidad.

Asimismo, el hecho de que la medida anunciada ayer sólo sea “por única vez” es algo típico de un gobierno como el kirchnerista que, en lugar de poner en marcha políticas de Estado (como podría ser una reforma impositiva en serio, que apunte a que sean los que más ganan los que más tributen), recurre a dádivas permanentes, una práctica que hasta le causaría pudor a los conservadores que gobernaron el país durante la llamada década infame.

No se está cambiando absolutamente nada. Dentro de seis meses, si no hay medidas de fondo, los trabajadores que por ahora por única vez quedaron exceptuados del impuesto a las Ganancias deberán tributar como lo hicieron a mediados de este año. Y ello ocurre porque, desde hace doce años, se vienen arrastrando desequilibrios estructurales dado que las escalas de aplicación del gravamen en cuestión nunca fueron actualizadas por la inflación real. 

Todo tiene su razón de ser. Al no modificar este impuesto, lo que se está haciendo es aplicar un fenomenal ajuste que es pagado por los trabajadores: se calcula que el pago del impuesto a las Ganancias en los salariados equivale a perder un medio aguinaldo.

Evidentemente, el único objetivo de la medida anunciada ayer por la primera mandataria es internar contrarrestar la medida de fuerza que el próximo 20 de noviembre realizarán la CGT y la CTA. Será el primer paro nacional masivo contra un gobierno kirchnerista en casi 10 años, y es producto del creciente malestar que existe en la clase trabajadora respecto a la gestión K. 

La medida de fuerza de las centrales sindicales se realizará luego de la histórica movilización del 8N, que puso contra las cuerdas a un gobierno empecinado en negar la realidad y en no querer corregir errores. 

En ese contexto, al movimiento obrero también se le plantea un desafío: no quedarse en el chiquitaje, en la discusión menor que ayer buscó plantear la primera mandataria acerca del mínimo no imponible, cuando el problema es mucho más serio. 

En la Argentina no se están generando puestos de trabajo genuinos producto de la falta de inversiones, lo que lleva a que la desocupación real sea maquillada por los planes sociales y los programas de empleo absolutamente precarizados e implementados a través de punteros políticos.

La queja, por la queja misma, de poco sirve. Se requieren planes estratégicos alternativos, que apunten a un modelo de país con un sistema productivo sólido y un mercado interno robusto; con una economía con valor agregado, que tenga al trabajo como principal mecanismo de movilidad social. 

Sería muy positivo para el país que el movimiento obrero, en su conjunto, también comience a levantar estas banderas.

Noticias Relacionadas