Papa argentino: el país ante una chance histórica ¿Cristina la aprovechará?

Mañana, la presidenta será la primera autoridad de un Estado que será recibida por Francisco. En la audiencia, prevista para las 8.50 (hora de Buenos Aires), la mandataria tendrá la oportunidad de plantearle las necesidades del país

El país tiene una oportunidad histórica e irrepetible. Ningún otro presidente argentino la tuvo antes. Cristina Fernández será la primera jefa de Estado a la que recibirá mañana Francisco, el primer papa latinoamericano y no europeo, que además es argentino. Se trata de uno de los hombres más influyentes del mundo, que tiene la tarea de guiar a 1.200 millones de fieles que profesan la religión católica, pero que además ocupa un lugar de privilegio en el contexto 

mundial. 

Ese hombre no es otro que Jorge Bergoglio, el mismo que meses antes sufrió los desplantes del kirchnerismo siendo arzobispo de Buenos Aires. Ahora, la misma presidenta que rechazó ir a los Tedeum que presidió Bergoglio en la Catedral porteña volverá a tenerlo cara a cara. No será sólo el momento para besarle el anillo y mucho menos tratándose de un papa que rechaza los lujos y que hará construir ese símbolo papal muy probablemente en hierro, como también prefirió una cruz de plata vieja a la tradicional de oro. La reunión de mañana será una chance inmejorable para que Cristina deje atrás viejos rencores y le pida ayuda al papa para sacar al país de la pobreza. Actualmente hay cerca de 25% de pobres y más de dos millones de indigentes en Argentina, según cifras de la Universidad Católica Argentina (UCA), que el gobierno se niega a reconocer. 

Además, en el país no hay un plan estratégico productivo que permita salir de la creciente inflación y el deterioro de la economía. Sumado a los altos niveles de inseguridad y la profunda división que hay entre los argentinos. El papa Francisco tiene la posibilidad de ayudar al gobierno a superar todos esos flagelos. Sólo hace falta que la presidenta quiera plantearlo en la audiencia que tendrá mañana a las 12.50 hora de Roma, 8.50 de Argentina, en la Casa Santa Marta, donde el pontífice reside en forma temporal hasta que se traslade a su departamento en el Palacio Apostólico, según informó ayer la Santa Sede.

Francisco ya dio muestras de estar a favor de los pobres, ahora Cristina deberá estar a la altura de las circunstancias y no desaprovecharla como le sucedió otras veces en cónclaves con presidentes de los países más poderosos del planeta o en cumbres internacionales, en las que pareció más preocupada por el vestuario y el maquillaje que por buscar lo mejor para el país. 

"La Iglesia no tiene naturaleza política sino espiritual"

El Papa, Jorge Bergoglio, aseguró ayer que "la Iglesia no tiene una naturaleza política sino espiritual" y recordó que "Cristo es el centro" y es el pueblo de Dios "camina hacia el encuentro con Jesucristo y sólo en esta perspectiva se puede saber lo que hace la Iglesia Católica".  Previamente, Francisco contó, en un tono ameno e intimista, la "historia" de por qué eligió su nombre pontificio. El Papa sostuvo que "inmediatamente, la relación con los pobres me llevó a pensar en San Francisco de Asís. Y después pensé en las guerras, mientras las votaciones seguían hasta que se contaron todos los votos. Francisco es el nombre de la paz, y así se me ocurrió el nombre".

"Me llegó a mi corazón, San Francisco de Asís. Para mí, es el hombre de la pobreza, de la paz, el hombre que ama y cuida la creación, en este momento en que nosotros no tenemos una relación muy buena", añadió.

El pontífice argentino realizó la explicación con su hábito blanco y sentado en un sillón de madera ante 6.000 periodistas del mundo que lo ovacionaron de pie en el sala Pablo VI del Vaticano. "El rol de los medios fue en aumento y se convirtió en indispensable para el mundo", dijo el Papa y agradeció el "intenso" trabajo que tuvieron estos días con motivo del cónclave que lo eligió. "Mirá que han trabajado", subrayó con una sonrisa.

Tildan de "canallada" a los ataques

El ex fiscal del histórico juicio a las juntas militares, Julio Strassera, consideró ayer "una canallada" la intención de sectores kirchneristas de vincular al Papa con la dictadura, y atribuyó esos ataques a la "megalomanía" de la presidenta Cristina Fernández y de sus seguidores. "Todo esto es una canallada, absolutamente falso, en todo el juicio no hubo una sola mención y, en el 'Nunca Más' menos, a Bergoglio. En absoluto", afirmó.

Strassera acusó “tanto los partidarios como la Presi-dente que no pueden soportar que alguien a quien han despreciado antes esté por encima de ellos".

"No le queda otra que ser diplomática"

El obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, destacó la valentía del Papa Francisco de decir, en su momento, cosas que "al Gobierno no le gustaba" y analizó que ahora, a partir de la asunción de Jorge Bergoglio como máxima autoridad del Catolicismo, "a la presidenta (Cristina) Fernández no le queda otra que ser diplomática" cuando antes "no lo ha sido tanto".

Piña, quien en Misiones hizo naufragar el primer intento de reelección indefinida de un gobernador kirchnerista, compartió con el Papa las aulas del Colegio Máximo de San Miguel, donde estudian los jesuitas.