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Con la fuerza de la mística y la historia, el Pincha remontó un partido épico y sigue ganador
Como ocurrió hace 19 años contra Sporting Cristal, el equipo perdía ante Central Córdoba y terminó dando vuelta el resultado para conseguir la cuarta victoria consecutiva en La Plata.
Febrero y el día de los enamorados. La llegada del carnaval y los recuerdos del 2006. Demasiadas coincidencias sobrevolaron el ambiente de un estadio lleno de hinchas que les pedían más compromiso a los jugadores para ganar un partido que se había presentado torcido. Y cuando el cielo se ponía amenazante y la cosa se puso complicada, en ese momento apareció ella: la mística de siempre.
La que acompañó al doctor Madero el 3 de agosto de 1967 en la semifinal con Platense en el Metropolitano del 67 en la cancha de Boca. La misma de la remontada histórica en la Copa Libertadores de 1983 contra Gremio, con muchos jugadores expulsados y un 3 a 3 memorable.
Esa mística que hace exactamente 19 años, un 22 de febrero del 2006, se vistió de gala en la cancha de Quilmes para hacer delirar a miles de hinchas en una calurosa y emocionante noche contra Sporting Cristal, cuando el equipo perdía 3 a 0 y terminó ganando 4 a 3 con dos goles de Calderón, otro de Pavone y el restante (que todavía se grita) de Lugüercio.
Fue la misma señora mística que acompañó el gol del Flaco Alayes en el último partido contra Arsenal en el torneo Apertura 2006 en el Estadio Único y que valió un pase a la final para luego ganarle el campeonato a Boca.
En definitiva, la que también se hizo presente el 15 de julio del 2009 en el Mineirao, para darle vuelta el partido a Cruzeiro y ganar la cuarta Copa Libertadores.
Los hinchas de Estudiantes saben de qué se trata: es esa explosión de éxtasis que aparece después de estar golpeado en el piso y de repente sentirse arriba, superado y ganador por haberse opuesto a la adversidad.
Así fue como anoche el León de Eduardo Domínguez sacó adelante un partido que arrancó perdiendo 2 a 0.
Central Córdoba metió el primer gol en el último minuto de juego del primer tiempo y la definición cayó como un baldazo de agua fría.
Contra Tovillino y el poder, Estudiantes salió a apretar los dientes y a presionar en la parte final, pero en una contra letal de Angulo que terminó en una asistencia a Heredia, el equipo se encontró abajo por dos goles.
A partir de entonces el técnico impulsó los cambios y con la frescura de Tobio Burgos y de Cetré, el Pincha empezó a inclinar la balanza y terminó dando vuelta el partido en menos de veinte minutos: Primero fue un cabezazo de Giménez, que se destapó justo en el peor momento de Alario, casi como para sepultar las ambiciones del prestigioso ex delantero de River en el Pincha.
Luego fue el desfachatado y ya consagrado Tobio Burgos con un golazo de tiro libre que se clavó en el ángulo del arco de 55. Y finalmente, para ponerle el sello distintivo a la escuela de Estudiantes, Arzamendia metió un cabezazo después de un córner para darle el triunfo al equipo con un gol de pelota parada, ensayada en el laboratorio del Country, en donde tantas veces Zubeldía, Bilardo o Sabella se quedaron trabajando fuera de turno.
Listo el pollo y pelado Tovillino: Estudiantes sigue prendido contra todos y con su mística.