entrevista exclusiva

Antonio Grimau: “El teatro es algo muy sacrificado”

Recordado por su participación en una infinidad de producciones en teatro, televisión y cine, el popular intérprete se mantiene vigente y activo gracias a su intuición, ductilidad, talento y profesionalismo.

El talentoso Antonio Grimau es uno de los coprotagonistas de Angélica, película de Delfina Castagnino, con Cecilia Rainero y Diego Cremonesi, presentada en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y que ahora se podrá ver en Cinear.

Diario Hoy dialogó con el artista para conocer detalles de ese trabajo y recordar algunos hitos de su carrera.

—¿Cómo viviste la pandemia?

—Como todos, muy mal, porque tuvimos que abortar la temporada que estábamos haciendo con Hello Dolly!, con Lucía Galán, en el Teatro Opera, ya estaba Karina K preparada para reemplazarla, hacer gira, teníamos fechas ya tomadas en Rosario, en el Teatro Broadway, y quedó en la nada, y también quedó en la nada la segunda parte, y tal vez otras más, de Puerta 7, ya que Netflix tomó la decisión porque la primera parte ya quedaba muy separada de la segunda, entonces la decisión fue no continuar con las grabaciones.

Así que mal de movida, y cuando me quedé sin esos trabajos traté de no quedarme paralizado, venía, por suerte, de muchos años de trabajo en continuado, así que lo tomé como una suerte de descanso obligado, como vacaciones, traté de no anquilosarme, paralizado, y recurrí a elementos personales, me gusta mucho pintar, la música, traté de ver mucho cine que no había podido ver en su mo­mento, teatro, lecturas, estar con la familia, ejercicio físico, esa fue mi vida, pero se hizo tan largo todo que ni siquiera me alcanzaba eso.

—En medio de la pandemia se recuperó Los invertidos, uno de tus primeros trabajos, ¿qué sentís sobre la oportunidad que el teatro vía streaming propone?

—Bien, es una iniciativa plausible del Teatro San Martín, para mí, en lo personal, muy bueno recordar la obra, mucha gente joven que no la había visto en su momento pudo apreciarla a través de este mecanismo. Creo que es bueno que se puedan dar a conocer este tipo de trabajos y otros, es algo bienvenido.

—Angélica es un poco un homenaje a tu trabajo como galán en telenovelas, ¿qué te atrajo de la propuesta y el personaje?

—Tengo hechas unas 20 películas pero hace tiempo que no filmaba, así que recibí con beneplácito esta convocatoria de Delfina Castagnino porque me gustó lo que charlé con ella en principio sobre la idea que tenía de la película, y, me gustó el guion y el personaje. Y como decís, no lo había pensado, es como un homenaje a mi persona porque se recurre a materiales míos. Me gustó el guion, la propuesta, la idea de la película, un thriller psicológico lleno de intrigas y misterio.

—Y es muy particular la manera de relatar, incluso, esa relación, pocas veces se ve un tratamiento entre realidad y ficción así en una narración…

—Es cierto, hay mucho misterio y una perspectiva muy fuerte desde algo que no se ha visto mucho en el cine, hay un tratamiento del personaje y su historia, muy profundo e interesante.

—¿Cómo fue la conexión con Cecilia y el trabajo en el set?

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—Así como se dio una buena relación humana y de trabajo con Delfina, lo mismo se dio con Cecilia, porque cuando hay algo atrapante desde el equipo de filmación hasta los actores estamos consustanciados con lo que hacemos, ya me pasó recientemente con Sandro de América, la miniserie que habla del ídolo popular, en donde hay un factor de unión que tiene que ver, o con, allí con Sandro, porque Adrián Caetano nos decía que estamos angelados porque él nos está cuidando en este trabajo. Acá era la figura de la directora, muy dulce y muy firme también, que tenía en claro qué quería década uno de nosotros, y cuando hay una figura rectora así tan importante y una historia interesante, todo el mundo se aglutina detrás de eso con muchas ganas. Lo mismo pasó con Cecilia, nos unimos tras el trabajo y todo fue muy feliz.

—¿Qué buscás para sumarte a un proyecto?

—Tengo en cuenta todo, la figura del director, el elenco, en el caso que sea teatro, hasta el teatro donde se va a hacer. Pero lo que me decide, fundamentalmente, es la primera lectura del guion: si el texto me atrae, me atrapa, si me moviliza, si me entusiasma, es definitivo, y todo lo contrario, si no sucede eso, es muy raro que me sume a una determinada propuesta. En realidad he tenido suerte, porque me he dado el lujo de rechazar, en el último tiempo, muchas propuestas de trabajo, que agradezco, por supuesto, profundamente, pero que no quiero, por respeto, sumarme a algo que no me despierta interés, sería una falta de respeto a los compañeros y al proyecto, yo siempre declino las ofertas con agradecimiento y respeto, dando las razones. Lo que me define al sí, definitivamente, es la seducción que puede ejercer sobre mí la historia, el rol.

—¿Hay un olfato para detectar éxitos?

—Después de tantos años, hay, sí, una intuición que uno ha ejercitado, y que podés errar, pero en el último tiempo no me equivoqué, he elegido para bien, y los que decliné, no prosperaron mucho o no tuvieron demasiada fortuna.

Sigo confiando en mi intuición y en lo que me entusiasma o no para un trabajo. El teatro es algo muy sacrificado, toda la época de ensayos puede ser muy feliz y gozosa siempre y cuando haya un interés en lo que estás haciendo, sino se puede volver en un pan amargo, si uno tiene que ir a ensayar o al teatro sin interés puede ser una pesadilla y una tarea nada sencilla. Las pocas veces que dije sí, por una cuestión económica, que por supuesto ha sucedido, después se hace muy duro.

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