Los intendentes macristas, con la pólvora mojada

El anuncio de Axel Kicillof de la vuelta a las clases presenciales en el Gran Buenos Aires dejó a los jefes comunales opositores sin su reclamo más fuerte en la segunda ola de la pandemia. La ofensiva de Juntos por el Cambio se enfrió en la Provincia.

La decisión de Axel Kicillof de disponer que las escuelas vuelvan a la modalidad de dictado presencial de clases en toda el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), al margen de estar fundada en criterios epidemiológicos, es además, una movida estratégica de importancia: en momentos en que Juntos por el Cambio (JxC) había vuelto a convertir el tema en su caballito de batalla en la disputa política, la resolución del mandatario bonaerense le quita a ese reclamo buena parte de su fuerza.

En efecto, tal como lo había anticipado diario Hoy en su edición del 31 de mayo, luego del breve período de aislamiento estricto dispuesto por el Presidente Alberto Fernández para contener la segunda ola de la pandemia de Covid-19, la modalidad de las clases en las escuelas (presencial o virtual) volvió a ser el punto álgido en el debate político bonaerense: la piedra de la discordia.
Algunos intendentes de JxC, como Gustavo Posse (San Isidro) o Jorge Macri (Vicente López), llegaron a interponer presentaciones judiciales para garantizar la presencialidad en sus propios distritos.

Ahora, al disponer (junto a Agustina Vila, la titular de la Dirección General de Cultura y Educación, DGCE) la vuelta a las aulas en todo el Conurbano, Kicillof neutraliza en gran medida ese debate y deja a los jefes comunales alineados con JxC con la munición húmeda.

Cuando el gobernador hizo el anuncio, uno de los díscolos, Jorge Macri, se apresuró a enmarcarlo en su propia lógica: “Desde hace meses venimos marcando la necesidad de las clases presenciales. Es bueno que finalmente Kicillof haya escuchado el reclamo de las familias y los especialistas”.

Pero hay algo innegable: el retorno de la presencialidad priva a Macri y a otros intendentes opositores del dardo más grueso de que disponían para dispararle al gobernador en esta segunda ola de la pandemia.

En el Interior, un frente frío

Sin embargo, no todos perdieron la oportunidad de quejarse. Aún hay distritos en el interior de la Provincia que, por lo complicado de su situación sanitaria, no están habilitados para que los chicos retornen a los edificios escolares (71, para ser exactos). Y en algunos de esos distritos gobierna Juntos por el Cambio. Botón de muestra: Guillermo Montenegro, en Mar del Plata, despotricó porque considera que la decisión “discrimina” a su municipio.

También Guillermo Britos, quien conduce hoy por hoy los destinos de los habitantes de Chivilcoy, lamentó que ese partido haya quedado fuera del operativo retorno. Aunque, a diferencia de Montenegro, que anunció que intentará convencer a Kicillof de que revea la situación de Mar del Plata, Britos se mostró más fatalista: “No es una noticia simpática, pero debemos cumplir las disposiciones, a pesar de considerarlas totalmente injustas”, dijo.
“Más allá de no estar de acuerdo, del fuerte reclamo que ya hicimos y seguiremos haciendo junto a otros intendentes, las restricciones en Chivilcoy siguen igual”.

Juntos por el Cambio difundió ayer un comunicado en el que insiste en la idea de volver a la presencialidad en “todas las escuelas” bonaerenses. Varios dirigentes de ese espacio se hicieron eco en redes sociales.

Pero el Interior bonaerense es un frente de batalla frío. Aunque municipios como Mar del Plata registran un peso poblacional importante, no cabe duda de que el gran foco de tensión estaba en el AMBA, donde este miércoles las aulas volverán a recibir a los alumnos.

Los otros actores

Por cierto, el anuncio de la reapertura también desactivó la protesta de Padres Organizados, el colectivo que venía reclamando, especialmente en La Plata, el retorno a las clases presenciales, y que incluso había recibido un espaldarazo más bien sutil por parte del Papa Francisco.

Kicillof aún debe considerar los reparos de los gremios docentes a la modalidad presencial. El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) publicó un comunicado en el que, de todas maneras, no se opone tajantemente a la idea: solo reclama que la presencialidad “se retome gradualmente” y que se vacune a todos los docentes.

Así las cosas, parece evidente que el gobernador se anotó una victoria. Habrá que ver si JxC encuentra un nuevo punto de apoyo.

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