Sacudón en Nucleoeléctrica: se fue Reidel y se renovó casi todo el directorio
Tras denuncias por sobreprecios y cambios en el esquema institucional, la empresa estatal redefinió su conducción.
Demian Reidel presentó este mediodía su renuncia al directorio de Nucleoeléctrica Argentina, en medio de una reconfiguración total de la conducción de la empresa estatal. La decisión se produjo tras una serie de denuncias internas por presuntas irregularidades en contrataciones y compras, y se enmarca en el traspaso de la firma desde la órbita de la Secretaría de Energía a la Secretaría de Asuntos Nucleares.
La asamblea de accionistas aprobó una nueva composición del directorio, que solo mantuvo a Diego Chaher, actual titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. En tanto, Reidel será reemplazado por Juan Martín Campos, especialista en seguridad nuclear y en reactores nucleares.
Aunque dejó la presidencia de la empresa, el físico y economista podría continuar como asesor del presidente Javier Milei, rol que ocupó hasta el 21 de julio de 2025 al frente del Consejo de Asesores. Su salida se produjo luego de que fueran suspendidos y apartados dos gerentes clave: el gerente general Marcelo Famá y el gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, lo que debilitó su posición dentro de la estructura.
Desde la compañía describieron la renuncia como “cordial” y señalaron que forma parte del proceso de reordenamiento institucional. Además, se ratificó a Fernando Montserrat como gerente general interino, un histórico de la empresa que había manifestado críticas a la gestión anterior.
El secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía, Federico Ramos Napoli, celebró los cambios a través de su cuenta de X: “Agradezco a la gestión del directorio saliente y les deseo éxitos en sus próximos desafíos”, expresó.
Nucleoeléctrica Argentina es una sociedad anónima con capital 100% estatal: el 79% pertenece al Ministerio de Economía, el 20% a la Comisión Nacional de Energía Atómica y el 1% a Energía Argentina S.A. (ENARSA), lo que mantiene bajo control público las decisiones estratégicas de la firma.
El recambio se aceleró tras la preadjudicación de un servicio de limpieza para las tres centrales con un sobreprecio del 140%, según parámetros de la SIGEN, y una posterior contratación directa para la migración de software con un presunto sobreprecio del 1067%, hechos que colocaron a la empresa en el centro de la polémica.
