Jaime hasta las manos: la justicia brasilera lo investiga por coimas

Una constructora habría pagado 80 mil dólares para conseguir la obra pública del soterramiento del Sarmiento.

El mayor caso de corrupción de la historia de Brasil involucra, ahora también, a un exfuncionario del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Un extenso informe de la Policía Federal del país vecino que forma parte del expediente de la XXIIIª etapa de la “operación lava-jato”, menciona por primera vez al exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime, y a uno de sus principales asesores, Manuel Vázquez.

Los acusa de haber recibido pagos ilegales de la constructora brasileña Odebrecht, la mayor del país, como parte de una negociación para obtener la concesión de obras de soterramiento del ferrocarril Sarmiento. Los documentos forman parte del expediente judicial a cargo de juez federal Sérgio Moro, de la 13ª Vara Criminal Federal de la ciudad de Curitiba, Paraná.

El informe presentado por la policía al magistrado, firmado por el comisario Filipe Hille Pace, dice: “Fue constatado que el grupo Odebrecht utilizaba cuentas de la firma offshore KLIENFELD SERVICES LTD para la realización de pagos de ventajas indebidas a funcionarios públicos de otros países, como en el caso detallado, en el que hubo un pago en favor de Ricardo Raúl Jaime”.

La firma Klienfeld, radicada en Antigua y Barbuda, era una de las empresas offshore que formaba parte del esquema de lavado de dinero por el que se desviaron recursos de la estatal Petrobrás y plata de la corrupción por sobreprecios y contratos irregulares de obras públicas. En total, la justicia calcula que el desvío de fondos públicos alcanzó los 42,8 mil millones de reales y se pagaron coimas a funcionarios y legisladores por un valor cercano a los 10 mil millones, de los cuales 6400 millones ya fueron identificados por la justicia.

Klienfeld fue, también, una de las empresas de fachada usadas para pagarle en negro al publicista João Santana a través de cuentas secretas. Jefe de las últimas campañas de Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff, Santana está detenido desde el martes y ya confesó haber recibido dinero en negro.

La prisión del “marqueteiro”, como se llama aquí a los publicistas que comandan campañas electorales, fue una de las noticias de la semana en Brasil.

El objetivo de esta nueva fase de la investigación era él, pero entre las pruebas obtenidas por la policía, aparecieron también los documentos que comprometen a Jaime.

Microsoft entregó al juez los emails del ejecutivo Fernando Migliaccio, ligado a Odebrecht, quien fue detenido en Suiza esta semana mientras intentaba cerrar cuentas bancarias.

En los archivos de su correo electrónico, ahora en el juzgado, hay conversaciones entre un directivo de la firma, Mauricio Couri Ribeiro, y un asesor de Jaime, Manuel Vázquez, en los que este último reclama que aún no recibió la coima prometida.

En los emails aparece, como archivo adjunto, la documentación bancaria que prueba una transferencia de 80 mil dólares, que pasaron de Klienfeld para una firma radicada en el Uruguay, Pribont Corporation S. A., con cuenta en el FirstCarribbean International Bank, localizado en Curacao. De acuerdo con el informe policial, el destinatario era Jaime.


“Estimado Mauricio, en el extracto de la cuenta no existe ese depósito (…). Si hay algún modo de reclamarle al banco la devolución, háganlo”, escribe Vázquez en uno de los emails, fechado el 10 de febrero de 2010, reclamando que el dinero combinado no llegó y pidiendo que hagan el depósito “en la última cuenta que te di”. “Nuestra gente se comunicó con el banco, que confirma el depósito”, le había asegurado Ribeiro al asesor del exfuncionario argentino, pero reconoce que hubo algún problema.

Vázquez insiste, enojado, sin saber que sus palabras terminarían en el despacho de un juez brasileño: “Todo este proceso es vergonzoso”. En determinado momento, Ribeiro pide ayuda a otro directivo de la empresa, Fernando Migliaccio, titular de la cuenta de email cuyo archivo el juez pidió a Microsoft, y este le responde que se quede tranquilo, que ya habló con el banco —se refiere al Antigua Overseas Bank, de Antigua y Barbuda— y tiene la respuesta “para tu parceiro” (que podría significar, en lenguaje coloquial, “socio” o “amigo”), en referencia a Vázquez. “Estoy en el teléfono negro con otra persona, ya te llamo”, le contesta Ribeiro. Señalado por la justicia brasileña como uno de los responsables del lavado de dinero y el pago de coimas, Ribeiro fue uno de los firmantes, en representación de Odebrecht, de contratos de obras con el Ministerio de Planificación Federal argentino, por el cual puso su firma Juan Pablo Schiavi.

El expresidente de la constructora involucrada, Marcelo Odebrecht, está preso y se negó a declarar. En su celular se encontraron informaciones registradas en clave que podrían referirse a distintos pagos de coimas. Aparecen referencias a sobrenombres como “Vaca”, que podría ser el extesorero del PT, João Vaccari Neto, que está preso, y “Feira”, que podría ser el publicista Santana (el apodo sería una referencia a la ciudad de Feira de Santana, cercana a la del exjefe de campaña de Lula y Dilma e igual a su apellido).

La constructora Odebrecht, que Marcelo presidía hasta que fue detenido, es la más importante del país. Tiene una facturación anual de más de 10 mil millones de reales y lidera el grupo de las nueve empresas que están siendo investigadas en la “operación lava-jato”, así llamada porque sus primeros allanamientos fueron en una red de lavanderías y estaciones de servicio que se usaban para operaciones de lavado de dinero, como en la serie Breaking Bad.

Las nueve empresas investigadas, con varios de sus ejecutivos presos, manejan casi toda la obra pública de los gobiernos nacional, provinciales y municipales, controlan el 75% de las obras para los Juegos Olímpicos —como antes lo hicieron con las obras para el Mundial— y financian las campañas de casi todos los partidos políticos, entre ellos el oficialista PT y el opositor PSDB.

Odebrecht tuvo contratos con Petrobrás por miles de millones de reales y donó casi 9 millones a la campaña por la reelección de Dilma Rousseff, más otros 5 a través de Braskem, una empresa que terminó en la mira de la justicia, también, por una serie de emails internos que reconocían sobreprecios en los contratos con Petrobrás.

El candidato opositor Aécio Neves, que enfrentó a Dilma en el balotaje, también recibió 7 millones de Odebrecht y otros 3 de Braskem. En total, el grupo repartió casi 110 millones entre candidatos de nada menos que 17 partidos. Casi la mitad de los diputados de Brasil recibieron “donaciones” de alguna de las constructoras investigadas por el juez Moro y, entre otros, están también bajo investigación de la Procuración General de la República el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, al que le descubrieron cuentas en Suiza, y el presidente del Senado, Renán Calheiros. De todos los bloques políticos del Congreso, apenas uno, el izquierdista PSOL, no recibió dinero de estas empresas, ya que solo acepta donaciones de ciudadanos.

Tanta generosidad de los empresarios con la política brasileña no fue gratuita. Odebrecht recibió durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores 8 mil millones de dólares en préstamos del BNDS y fue beneficiada como pocas a través de contratos con el Estado.

Y desde que Lula dejó la presidencia, lo contrató para dar conferencias por el mundo con cachet y gastos de movilidad pagos a través de la fundación que lleva su nombre. Sin embargo, la oposición no puede quejarse: también le pagaron las conferencias, mediante una fundación también homónima, al expresidente Fernando Henrique Cardoso. Algunos de los viajes de Lula, sospechan los investigadores, habrían sido para acercar a la empresa a otros gobiernos con los que podrían hacer negocios. Los emails entre Ribero y el asesor de Jaime muestran que esa expansión también llegó a la Argentina.

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