por daniel "profe" córdoba

Al que le quepa el saco que se lo ponga

"En el fútbol y la vida quedarse en la nada misma es peligroso".

En mi carrera de entrenador que aún continúa, nunca me pude dar el lujo de armar planteles en donde realmente se pudiese equilibrar la firmeza defensiva con la riqueza y la estética efectiva- ofensiva. Por eso digo que todavía no me llegó mi momento de plenitud y posibilidad como entrenador. Porque siempre me la pasé apagando incendios de descensos que entre todos pudimos constantemente evitarlos. ¿Y fueron lo mismos caminos para dichos salvatajes? Claro que no. Lo hecho en Estudiantes fue distinto que lo de Colón en Copa Libertadores y otras formas se usaron en Chacarita, diferente fue lo de Platense. Lo de Lanús fue un milagro estratégico. Y en el exterior, lo de Olimpia en Paraguay o Sport Huancayo en Perú o Deportivo Cuenca en Ecuador fueron todos caminos disímiles. Ahora bien, había en todos esos planteos un común denominador. Como eran planteles sin creación ofensiva ni goleadores, el creativo rival y el goleador adversario no podían jugar más de dos puntos, porque sobre ellos había marcas pegajosas que los anulaban. Ya determinado esto, se distribuía al resto de los futbolistas según sus características para tratar de llegar al gol. Veo equipos que no juegan a lo que pueden y si aplican sistemas de juego que los hace ser “ni”. Es decir, ni marco y luego ataco o hago de la posesión del balón una constante. En el fútbol y la vida quedarse en la nada misma es peligroso.

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