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Castaño acelera la preparación para “la pelea de su vida”

El mejor combate de los últimos años para el boxeo argentino se dará dentro de 47 días, donde el púgil oriundo de La Matanza expondrá su título mundial superwélter OMB contra el estadounidense Jermell Charlo, que pondrá en juego las coronas CMB, AMB y FIB. La unificación consagrará al mejor de la categoría.

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Faltan menos de 50 días para un combate que se anuncia en la cartelera como el de mayor trascendencia para el calendario 2021 del boxeo argentino: Brian Castaño acelera su preparación para enfrentar a Jermell Charlo, en una unificación de los títulos mundiales superwélter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB) el sábado 17 de julio, en sede a confirmar de los Estados Unidos.

Se trata de un evento histórico y sin ningún tipo de precedentes.
Es que, de ganar, el bonaerense se transformará en el primer argentino en la historia en unificar los cuatro cinturones de una misma división, desde la existencia de las cuatro principales entidades regidoras del deporte.

El desafío es máximo. Se trata del combate más importante de los últimos años para el boxeo argentino. Castaño (17-0-1, 12 KO), actual campeón mundial OMB, se medirá con el estadounidense Charlo (34-1, 18 KO), poseedor de los títulos mundiales CMB, AMB y FIB, para así consagrar al mejor de todos en la categoría de los 69,850 kilos (154 libras).

A los 31 años, Brian, quien se está entrenando en California desde hace varias semanas, se encuentra frente al reto más importante de su carrera. Consolidado como el mejor boxeador argentino de los últimos años, buscará defender por primera ocasión el cetro OMB que conquistó el pasado 13 de febrero al dominar al brasileño Patrick Teixeira en amplio fallo unánime en Indio, California. Pero no fue su primer cinturón. El talentoso de Isidro Casanova, que desde su época en la Selección argentina amateur se sabía que iba a llegar muy lejos, fue construyendo un exitoso camino.

Luego de cuatro victorias en Estados Unidos, en noviembre de 2016 se alzó con el título mundial superwélter interino AMB al noquear al puertorriqueño Emmanuel De Jesús en el sexto round en González Catán, Buenos Aires. Fue su última pelea en el país.
Defendió la corona en Francia frente a los locales Michel Soro y Cedric Vitu, y en Nueva York igualando con el cubano Erislandy Lara, en su pelea de mayor repercusión. Tras resignar su reinado en los escritorios, destruyó al nigeriano Wale Omotoso, previo a su consagración en la OMB.

Sin embargo, Charlo será por lejos su más exigente oponente. Apenas ocho meses menor, y apadrinado nada menos que por Floyd Mayweather Jr., el texano es una de las máximas estrellas norteamericanas del momento. Junto a su hermano gemelo Jermall, actual campeón mundial mediano de la CMB, sorprendieron desde un primer momento por su frescura, explosión y potencia. Luego de vencer a cada rival, en mayo de 2016 acabó con John Jackson en ocho asaltos y conquistó el título mundial superwélter de la CMB. Lo defendió tres veces frente a sus compatriotas Charles Hatley, Erickson Lubin –notable nocaut en un round– y Austin Trout, pero lo resignó sorpresivamente ante su compatriota Tony Harrison en decisión unánime en diciembre de 2018, mostrando sus primeros indicios de vulnerabilidad.

La pelea es excitante por donde se la mire. Pocas veces dos púgiles de tan destacado presente chocan en una unificación. Para ambos, se presenta como el combate más difícil de sus carreras. Con sus matices, los dos tienen sus chances. Charlo, por local y envergadura física, parte como leve favorito. Su potencia, mayor talla (1,80 metros de altura), largo alcance y poderío así lo afirman.

Pero Brian no solo tiene con qué competir, sino con qué derrotarlo. Su intensidad, incesante movilidad, continuidad de golpeo y también potencia lo convierten en una amenaza para cualquiera. Esa capacidad que tiene, a pesar de su 1,71 metros de altura, de acortar la distancia y ahogar rivales es su gran carta para llevarse la gloria.

Sea para quien sea, de lo que no quedan dudas es que será un combate que garantiza el espectáculo. Y promete ser memorable.
La gran noche del boxeo argentino se viene. Un evento histórico.

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