entrevista

Julieta Poggio: “Prefiero hablar cuando me dan el lugar y no abrir la boca al pedo”

La participante reconocida del reality Gran Hermano disfruta el éxito y los proyectos que surgieron tras su salida de la casa.

Julieta Poggio continúa disfrutando del éxito y proyectos. Tras su salida, el año pasado, de la casa de Gran Hermano, se puso al frente de Coqueluche, obra de José María Muscari, en la que comparte cartel con Betiana Blum, Agustín Sullivan, Mario Guerci y Mónica Villa, pero ahora sumó un nuevo rol profesional, ya que es una de las panelistas de la edición nocturna diaria de GH. Con ella hablamos para saber destalles de su trabajo, los rumores de romance y su nueva vida.

—El domingo dieron Papá por un día al mediodía, tu primera película...

—Ay, sí.

—¿La volviste a ver? ¿Te avisaron tus ­seguidores?

—Me encanta que, cada vez que la gente la ve, me reconocen por la voz, como que se dan cuenta de que soy yo por la voz y fue uno de mis primeros trabajos, fue tan lindo el papel y me encantó. Me encanta que la pasen en Telefe y que la gente la vuelva a ver porque es un clásico.

—Y midió buen rating, al mediodía....

—Está bueno eso también, y me encanta que me vean chiquita para que sepan que toda la vida lo hice y que siempre estudié y es lo que siempre quise hacer.

—Y que no saliste de la casa y ahí empezó todo...

—Totalmente.

—Ahora lo nuevo en tu carrera es que estás haciendo esta experiencia de ser panelista en las ediciones diarias de Gran Hermano y vos estás aportando desde tu lugar, como lo hace Gastón Trezeguet también, más allá de que después él fue productor y demás, sus experiencias de haber estado dentro. ¿Cómo se ve la casa desde afuera?

—La verdad que es totalmente distinto. Yo creo que a la gente le cuesta mucho soltar el hecho de que yo ya no soy jugadora y que ahora estoy ahí para opinar y está buena porque yo hace muy poco empecé a vivir lo mismo que ellos y tengo como otra visión de lo que se siente estar ahí adentro, de las cosas que te pasan por la cabeza, es difícil, es un laburo que es difícil, es algo que nunca había hecho y cuesta un poco ser panelista, porque a mí como que no me sale ser ­maleducada o como hablar encima del lugar.

—Santiago del Moro siempre te da pie para que hables, siempre te pregunta algo cuando no estás hablando...

—Prefiero eso, porque soy tímida del lugar o, cuando tengo una opinión, levantar la mano y no estar como una loca gritando, porque, no sé, no me sale, quizás más adelante pueda aprender y hacerlo, pero por ahora prefiero hablar así cuando me dan el lugar y no abrir la boca al pedo tampoco.

—¿Cómo hacés para ver la casa? ¿Te pasan ­resúmenes? ¿Vos te enganchaste?

—Pasan muchas cosas acá cada segundo, entonces nada, las redes sociales, obviamente te ayudan un montón y obviamente lo pongo y los veo y es divertido. Yo creo que ellos tienen muy fresca todavía nuestra edición y que muchas cosas como que las comparan con nosotros y a veces les puede jugar en contra, porque justamente la gente esta temporada no quiere ver lo que fue la casa anterior, quieren ver un nuevo juego.

—Hay algo que estuvo pasando estos días, como que les están pidiendo que hagan cosas, ustedes las hacían y no tenían que pedirles, ¿por qué creés que pasa eso?

—Porque están como muy relajados, creen que están como en un hotel de vacaciones y se ­olvidan quizás de que hay que jugar, de que la gente quiere ver contenido, de jugar para afuera, se olvidaron.

—Hablando de convivencia, estás sola ahora viviendo...

—Es genial. Me encanta. Creo que no voy a querer volver a mi casa, así que nada, una buena experiencia. En algún momento me va a tocar porque estoy comprando mi casa de pozo, entonces nada, estaba como esperando a tenerla.

—¿Puede ser que lo hiciste por consejo de Pampita?

—Sí, y como buena capricorniana, fui metiendo todos mis ahorros y mi laburo ahí, así que ­esperando por mi casita, pero, bueno, falta, me la darán en 2025.

—¿Cómo fue volver a Coqeluche?

—La verdad es que siento que nunca nos fuimos, es como que la tenemos muy ­aceitada a la obra y cada día jugamos más, nos divertimos, tratamos de probar cosas distintas después de casi como 130 funciones es un ­montón, entonces hay que buscar la forma de divertirse para que la gente también se divierta.

—Viéndolo desde afuera, y vos que fuiste conociendo el personaje, ¿qué le fuiste agregando? Yo la vi cuando se estrenó allá hace tiempo...

—Ahora es muy distinta, es otra cosa, es una obra totalmente distinta y, con el paso del tiempo, la comedia obviamente va tomando velocidad de ritmo y, bueno, mi personaje está muy bueno, a mí me encanta porque interpreto a una chica totalmente distinta a mí y eso me ayudó mucho, salir de mi zona de confort, ponerme en otro lugar, otra manera de hablar, otra expresión corporal y me encantan, es divertido.

—Coqueluche sigue por algunas semanas, Gran Hermano... ¿Hay algo que puedas contar que también vas a estar haciendo?

—No paro de ensayar mucho, baile, música, córeos, es enfocado a un público que a mí me fascina, así que entusiasmada por ya poder contarlo.

—¿Cómo vivís todos estos rumores de que siempre hay un romance tuyo?

—Antes sentía que tenía que salir a desmentir, pero ahora como que no me molesta, lo tomo como algo más del medio, entiendo que quizás muchos famosos me buscan por un bardo que tengan con alguien, pero como yo no soy de ese palo, no me peleo con nadie, porque no me interesa y tampoco lo necesito para mi trabajo. Creo que me buscan por este lado para sacarme en los programas de espectáculo y lo entiendo. Es parte del juego.

—Segundo verano que estás en Buenos Aires, uno encerrada en la casa de Gran Hermano y ahora haciendo temporada. ¿Te aburre? ­¿Querés vacaciones?

—A mí me encanta trabajar, y más de lo que me gusta, y siempre hay que agradecer el trabajo y más en estos tiempos. Así que nada, yo me siento una bendecida de poder trabajar de lo que me gusta.

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