Cultura

Marta Gómez: cantar hasta que la vida empiece de nuevo

Nació en Colombia, vivió muchos años en Estados Unidos y actualmente está radicada en Barcelona. Es una de las cantoras con mayor proyección en Latinoamérica. El 6 de junio dará un concierto por streaming para Argentina, Chile y Uruguay.

Estaba en la ciudad de La Plata cuando se enteró de que había ganado el Grammy Latino. Fue en 2014. Desde el 2001, año en que sacó su primer disco, viene periódicamente a nuestro país. Han pasado desde entonces veinte discos y veinte años. Para festejar este aniversario, Marta Gómez dará un concierto por streaming, el 6 de junio, acompañada por Antonio Mazzei en piano.

Pese a que desde hace 10 años vive en Barcelona, padece profundamente lo que ocurre en Colombia: “Es triste, frustrante. Una situación de absoluto desespero, pero intento verla también desde la esperanza: hay un pueblo que despertó, que sale a las calles a pedir salud, educación, respeto a la vida”.

No solo siente como propio el dolor vivido en su patria, sino también el que se abate sobre otros pueblos del mundo, como el palestino. Para esos pueblos compuso una canción que terminó convirtiéndose en himno, Para la guerra, nada, que hace arder en la conciencia de la humanidad la pregunta “¿hasta cuándo?”. Al respecto, ella dice: “Sueño con que algún día yo cante estas canciones y me digan ¿de qué hablas?”.

Vino por primera vez a nuestro país en plena crisis de 2001, y a propósito de esto cuenta: “De hecho, mi concierto en Tucumán se canceló, porque estaba todo cerrado”. Pero, por muchas razones, Argentina ya estaba en su alma desde antes de que el avión aterrizara aquí por primera vez. Por ejemplo, relata: “Mi madre oía siempre a Carlos Gardel, yo crecí pensando que era colombiano. La maestra de canto que tuve a los cuatro años tenía una amiga en Argentina, que le mandaba casetes, y fue así que tuve la suerte de crecer cantando a María Elena Walsh. Más adelante, en mi adolescencia, llegaría Charly García. Formé un grupo con mis compañeros del colegio cuando tenía 14 años y solamente cantábamos canciones de Charly”.

Más nombres argentinos se irían incluyendo dentro de sus preferencias, León Gieco, Piero, hasta llegar a Mercedes Sosa: “Es mi referente de mujer, de cantora, de madre. Para mí, es el faro a seguir”.

Primera vez en Argentina

Fue Raúl Carnota quien la hizo cantar por primera vez en Argentina. Estaba estudiando en Boston, cuando lo conoció. Carnota comprobó que escuchar esa voz es como acariciar seda; pero, a la vez, tiene la aspereza de todo lo nacido en la tierra, un gusto a tallos dulces y raíces amargas. “Yo voy a llevarte a Buenos Aires a cantar. Te armo un concierto”, le prometió. Y cumplió. Era un concierto en un teatro de Buenos Aires, a sala llena. Carnota cantó dos canciones y la presentó: “Ahora los dejo con Marta Gómez”.

Como colombiana aprendió lo artificiosas que son las fronteras: “Nuestro país da a dos océanos, tiene la parte negrísima -mujeres con marimba y ritmos africanos-, y después está el lado caribeño, donde García Márquez puede hablar con un cubano y entenderse mejor que conmigo, que soy de la parte más andina de Colombia”.

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Una pasión por viajar la hizo recorrer muchos países. Vivió once años en Estados Unidos: “Cuando hice mi primer concierto, pensaba que irían los latinos y no; los latinos me han seguido años después, al principio eran personas que no me entendían nada. De hecho, la cosa más bonita que alguien me dijo fue en Boston. Un hombre se me acercó y me dijo en inglés: No entendí ni una sola palabra, pero te creo”. Pero terminó sintiendo la angustia de quien vive en un lugar definitivamente ajeno. Fue a cantar a un festival en Barcelona, y supo que ése era el lugar donde quería quedarse. Ya lleva trece años en tierras catalanas; sin olvidar las muchas patrias que tiene en Latinoamérica, porque sabe que hasta el vuelo de las aves es un canto aprendido de la tierra.

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