entrevista

Oscar Martínez: “El personaje dice muchas veces las cosas que todos querríamos decir”

De visita en el país para presentar su último proyecto audiovisual, el popular intérprete reflexiona sobre la cultura y sus trabajos.

En Bellas Artes, la nueva serie de Star+, Oscar Martínez encarna a Antonio Dumas, un gestor cultural que asume la dirección de un importante museo en Madrid y lidia con varios frentes que se le abren a la hora de arrancar su gestión. De visita en el país para promocionar el proyecto, creado por Mariano Cohn, y Andres y Gastón Duprat, hablamos con Martínez en exclusiva.

—Antonio Dumas, el personaje que encarnas, es de estos personajes que lo odiás o amás desde el primer momento, ¿cómo fue ponerte en su piel?

—Me sorprende porque esto pasa, y más siendo un tipo tan incorrecto entre comillas, tan cínico por momentos, pero pasa eso que decís, que lo terminan queriendo y eso es algo que yo no me esperaba, pensé que lo iban a aborrecer.

—Pero hasta termina la serie y pensamos “queremos más…”

—Va a haber una segunda temporada. Antonio tiene la capacidad de resolver situaciones problemáticas, de salir, es probable que sea una característica Argentina, pero yo creo que proviene más que nada del hecho de que estos gestores culturales, no voy a dar nombres, son funcionarios políticos y acá unos cuantos que estuvieron con todos los gobiernos, estuvieron con la dictadura militar, con los radicales, con la alianza, después con el kirchnerismo y siempre caen parados, porque es un mundo bastante pequeño el de estos gestores culturales y por otro lado, evidentemente, si no desa­rrollan esta capacidad de metamorfosearse, digamos, como funcionarios políticos que son, tendrían vidas muy cortas o digamos períodos en los que dejan de trabajar por años, pero, sin embargo, siempre permanecen los mismos porque creo que en muchos casos se le parecen a Antonio. Para estar con todo lo que viene, tenés que tener una capacidad de sobre adaptación que no cualquiera tiene, yo creo que tiene que ver con eso. Y también es un tipo con mucha experiencia y con un carácter, que a mí es lo que me gusta del personaje, y es que es políticamente incorrecto, porque dice muchas veces las cosas que todos querríamos decir, pero por formalidades sociales no decimos, dice cosas abominables, y nunca deja de darse el gusto de ser incorrecto. De entrada en el concurso, si le sale, sale, pero hace justo todo lo contrario de lo que podría significar obtener el puesto y yo creo que debe haber una porción del tipo ya grande que está de vuelta y que, si no le sale, no le sale y ya tiene una carrera, pero me imagino también que este tipo ha sido siempre así porque es una cuestión de carácter de verdad, también, por más que él sienta de que bueno, si sale, sale, él tiene ganas igual. Le gusta dar esa pelea, me divierte cómo lo hace, siendo, digamos, un fóbico tremendo, con el hijo tiene una relación, si es que la tiene, el hijo le dice que ha sido un padre ausente, con el nietito no sabe ni cómo relacionarse, no tiene pareja.

—Pero lo queremos.

—Bueno, mejor.

—¿Cómo fue volver a trabajar con Cohn y Duprat?

—¿Qué te puedo decir? Yo siento que somos como un equipo de trabajo porque pasó algo, un día estaba en mi casa viniendo de Europa y había visto El hombre de al lado, y me dicen que me conocían perfectamente y que tenían un guion para mí, yo dije ¿cómo me conocen? Entonces me mandan el guion de El ciudadano ilustre y, a la página número seis, pensé esto está escrito para mí, es un traje a medida. Luego nos llevó cuatro años hacerla, y hace tres años hicimos Competencia Oficial y, de hecho, en El Ciudadano… hay cosas que pasan en la película que son anécdotas que trabajamos juntos y finalmente fue beneficioso porque el libro estaba macerado, hubo siete versiones de guión, porque seguimos trabajando aún sin saber si finalmente si la íbamos a hacer. Cuando llegamos al set, tanto ellos como yo sabíamos perfectamente lo que teníamos que hacer, estábamos ya adentro de la película y con Competencia… hicieron lo mismo y acá también. Me contaron la idea en el 2020, luego, como iba progresando, me pasaron una síntesis de lo que iría pasando en la primera temporada, capítulos, luego bocetos, y en todos los casos me hicieron participar, me hicieron opinar y tomaron nota, que es algo que no pasa normalmente y acá de verdad escuchan y te tienen en cuenta. Ellos a mí me incorporan de entrada, entonces, pasa eso también que, cuando llega el momento de rodar, es sobre ideas, u ocurrencias, que surgen entre todos. Es una manera de trabajar con una complejidad y una comprensión colectiva muy honda, nos miramos y sabemos lo que pensamos de algo. Es cierto que ellos me conocen mucho y que escriben pensando lo que yo voy a hacer con eso.

—¿Cómo fue para vos incorporarte a esta nueva etapa de las series para plataformas?

—Es la primera que hago en esta nueva etapa, y Galgos, son agotadoras, yo terminé de rodar Galgos y fue agotador y a los 20 días estábamos reuniéndonos ya con vestuario maquillaje, peinado, ensayo, lectura con los demás actores de Bellas Artes, o sea, no tuve descanso y ahí arrancó esto que eran 10 u 11 horas diarias. Todos los días, de lunes a viernes, aunque algún sábado también, durante cinco meses y medio y con un gran protagonismo que hacía que tengas que estar muy bien de salud y no te queda tiempo ni para pedirle al dentista. Esto es. Llegás a tu casa, te pegas una ducha y a dormir, a la mañana siguiente de nuevo a rodar. O sea que el día empieza temprano y termina bien tarde.

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