ENTREVISTA EXCLUSIVA

Valeria Bertuccelli: “No sé cuándo tendré otra experiencia así”

Tras dirigir y protagonizar La reina del miedo, la actriz se embarca en un relato inspirado en una historia real y dolorosa, que tuvo a las redes sociales como espacio de difusión y masividad.

Valeria Bertuccelli, destacada intérprete de la escena local, se adentra en El cuaderno de Tomy, que llega esta semana a Netflix. Es una historia única, inspirada en la vida de María Vázquez, quien enfrentó la muerte de una manera distinta. Diario Hoy dialogó con la actriz para saber detalles de su trabajo y su preparación para el film, en donde comparte escenas con Esteban Lamothe, Mauricio Dayub, Malena Pichot, Julián Sorín y gran elenco.

—¿Conocías la historia de María? ¿Investigaste sobre ella? ¿Qué hiciste en la previa del rodaje?
—No, no conocía nada, no la supe en su momento. Me llega con el guión, me cuentan la historia, me parece increíble, me dicen que la iba a dirigir Carlos y me encantó. Es un director al que admiro y tenía ganas de trabajar con él hace tiempo. Estaba Esteban en el elenco, todo me entusiasmaba mucho, me parecía una historia intensa e interesante. Paralelamente con el guión pedí El diario de Nippur para leerlo, leí guión y diario a la vez, el guion me encantó, pero con el diario terminé de entender a la persona y me enamoré, es raro hablar de personaje, me enamoré del personaje, pero de la persona. Después fue superintenso, creo que nunca tuve un personaje tan intenso de transitar y que me haya dejado tanto.

—¿Es el primer personaje real que encarnás?
—Sí, pero además esta historia, fue un viaje, me siento como si hubiera ido a un retiro a la montaña, ese nivel de intensidad.

—La película no apela al golpe bajo, ¿eso sumaba?
—-Sí, eso era lo que más gustaba, le decía a Esteban que el género es “punk amoroso”, es muy cómo era ella, era lo que más me interesaba y no tenía dudas que de la mano de Sorín no iba a haber golpe bajo, era algo que estuvo él muy atento. Después estuvo el tema de la preparación física, que fue mucha, bajé un montón de peso, médico, nutricionista, pero también tuve encuentros con Criado, el médico de María, que me coucheó mucho sobre su estado mental y físico, y tuve también encuentros con Sebastián, su marido, y con Vanesa, su mejor amiga, que es el personaje que encarna Malena Pichot en la película, y de esos encuentros, rescaté eso de punk amoroso, donde a los dos les interesaba mucho transmitirme esa esencia de María y que tenía que ver con no caer en el golpe bajo.

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—Y tampoco en el melodrama clásico…
—No, quizás cualquier otra persona podría haber twitteado a la par de todo lo que le ocurría, pero no sé si hubiera pegado lo mismo, porque lo increíble que ella tuvo era cómo y qué decir y cómo lo contaba mientras, algo muy inevitable de una manera tragicómica de ver las cosas. Tenía algo de la verdad ante todo, para ella, para los demás, para su hijo, su médico, su marido, voy a hablar con la verdad mal que te pese, y dentro de eso el humor y lo dramático como muy cerca. Cuando a mí me preguntan qué me gusta hacer más, si drama o comedia, yo siempre digo las dos, las dos, porque para mí las dos son lo mismo, realmente, el humor para que esté bien hecho tiene que ser verdad pura, y cuando lo ves de cerca te cae la gracia de lo absurdo, lo mismo con lo dramático.

—Además acá acompaña el transitar esta situación complicada…
—Sí, eso absolutamente.

—¿Tuviste devolución de tu trabajo de Sebastián y Vanesa?
—No sé si alguno de los dos la vio, sé que Vanesa vio el tráiler. Con Sebastián nos enviamos mensajes amorosos, acompañándonos con cariño.

—¿Estás esperando la devolución?
—Estuve conectada con ambos, y con Vanesa me pasó, al igual que el personaje de María, que me sentí y me siento muy cerca, me sentí cerca de su manera de pensar, cuando leí el diario, de sus sentimientos, la música, de que se ríe, y con Vanesa me pasó que nos encontramos y sentí que podría ser amiga mía, de hecho nos mensajeamos y me siento muy cerca de su mundo y quedé conectada con ella.

—Hay algo clave en la película que es la conexión con Julián, ¿cómo fue el trabajo con él?
—Juli es increíble, primero es un niño increíble, y además es un actor increíble, y es un niño muy especial, nunca lo ví, ayudó que era su abuelo, pero también eso puede distraer. Tiempo antes me puse en contacto con Lula
Bertoldi, que es lo más, tuvimos encuentros en su casa, primero para conocernos, después para jugar, quedamos conectados, con ella, con Juli, hicimos una relación de confianza, de juego, de conocernos los dos, y él aparte es lo que tendía que ser un actor realmente, puro juego y verdad, él juega todo el tiempo, conecta, y actúa. Carlos con una muñeca de director increíble, para todos, pero especialmente con él, venía y te decía algo al oído, siempre quise trabajar con él y tiene una manera de hacerlo increíble, te dice lo justo, algo que no imaginás por dónde viene, entré a la clínica y tuve una primera escena, me habló de cuán enojada estaba, y después me empezó a hablar del tiempo, cómo transcurría de otra manera, las cosas que te decía sobre dirección o actuación tenía que ver más con eso, ideas más abstractas de las cosas, amé eso.

—¿Eso te lo vas a apropiar para tu próxima película como directora?
—Sí, total, no podía parar de observarlo todo tiempo. Él estaba en el set y no te dabas cuenta, tal vez escuchabas su risa, pero no lo veías, estaba mimetizado con todos y atento a todos, en silencio, muy de director de orquesta, a lo tano, con señas en el aire, más alto, más bajo, con mucha suavidad, sin necesidad de estar presente, guiaba con mucha sutileza.

—Hay una gran actriz argentina que dice que se va a retirar del cine pero que quiere hacerlo con vos, y que sabe que estás escribiendo algo para ella…
— Ella dice eso, pero tiene que seguir trabajando, no puede retirarse nunca. Es una película que estoy escribiendo (risas), y encima voy lento con esa, estoy escribiendo dos cosas, esa y otra más, tengo ganas. Ojalá llegue lo antes posible, estoy a pleno con la escritura.

La increíble transformación física para el personaje

—¿Fue complicado el proceso de cambio físico? Estamos muy acostumbrados a verte siempre con tu melena…
—Fue perfecto, porque fue como una manera gradual de aterrizar un avión, como que venías volando y llegar así a hacerte carne, con la rapada final, fue aterrizar por completo. Es una historia en donde no podías dejar el cuerpo, el espíritu y la mente afuera, era 100 por ciento adentro, no podías resguardarte ni protegerte un poco, era entrega absoluta. El cambio físico, el tener que bajar de peso, que empecé con tiempo, me hizo mucho ir entrando, de hecho cuando bajo de peso estoy más debilucha y te vas acercando a algo más liviano, y que tu cuerpo pese menos, que tu cabeza también, se va a acercando a de a poco ir dejando el cuerpo. En filmación me sentía un ser, ni mujer, me había ido muy a la esencia del ser humano, dejando el cuerpo ahí y que cada vez seas más espíritu.

—Cuando sucede eso es ideal para un actor ¿no?
—Sí, creo que no sé cuándo tendré otra experiencia así, fue como mágico, ponés tu cuerpo, mente y espíritu para entender cosas con las que no estás conectado, para nada. Tanto tiempo pensando de esa manera y conectada con eso te deja algo bueno, algo aprendido que está muy bien.

Sobre estrenar online y otras cuestiones

Si bien el proyecto de Pampa Films estaba desde el minuto cero pensado para la plataforma Netflix, Hoy quiso saber qué pensaba Bertuccelli sobre esto.

—Aunque ya sabían que iba a ir directamente a plataforma, ¿cuáles son las sensaciones de estrenar online?
—Lo rápido que nos adaptamos a todo, porque cuando no era la pandemia pensaba que raro que iba a ser el estreno online, y ahora es como que ni me doy cuenta. Siento que es igual que siempre y con las mismas expectativas, que guste y lo llevo como un estreno habitual.

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