A punto de cumplir 18 años, el Museo de la Soda y el Sifón inaugura bar temático

Se trata del icónico espacio de Berisso, único en el país y en el mundo, que recopila la historia de la tradicional bebida y su envasado.

El Museo de la Soda y el Sifón de Berisso, excepcional en la región y en el mundo, es un viaje a través de la historia. Ahora, a poco de cumplir 18 años, incorpora la novedad de un bar temático, donde la soda es la estrella.

“El Museo lo abrimos de abril a noviembre, pero con la pandemia no pudimos hacerlo. Entonces, en ese tiempo aproveché para lograr un sueño que tenía desde hace años, que es abrir un bar temático y un patio sodero”, señaló en diálogo con diario Hoy el director del lugar y coleccionista, Luis Taube.

En el Museo se pueden realizar recorridos para repasar desde el primer sifón creado en el mundo, la historia de cómo llegó a la Argentina y apreciar una colección de más de 4.150 sifones de diferentes colores y capacidades.

“También hay colección de portasifones, de carteles de sodería, unas 20 máquinas de llenado, botellas de gaseosa y hasta una biblioteca con información y fotografías para poder estudiar toda esta historia”, señaló Taube.

Por la pandemia, el Museo permanece cerrado momentáneamente, pero si alguna persona tiene alguna duda en particular puede consultar al teléfono 422-8449 o a la casilla [email protected]

Canto a la nostalgia

Según destacó Taube, la mayoría de los visitantes son personas de otros países, que llegan al lugar luego de hacer turismo por San Telmo. Se interesan por la bebida y el envasado, ya que no existe en todos lados, así que se acercan para ver y conocer más.
“Vienen muchos familiares de soderos, buscando los sifones y tratando de recuperar la historia de sus padres o abuelos. También hay muchos visitantes nostálgicos, que quieren ver los sifones que recibían en su casa cuando eran chicos; con el bar vamos a dar otro toque nostálgico porque todos los tragos van a ser con soda”, remarcó el coleccionista.

También desde el icónico Museo se apunta al público joven, a aquellos que ya no tienen la costumbre de esperar el llamado del sodero por las mañanas y que no son asiduos consumidores.

Los inicios

A fines de los años 80, Taube comenzó a comprar y juntar objetos usados de los vecinos y, al ver que algunos rompían los sifones, comenzó a juntarlos para venderlos a futuro, pero luego notó que “había un mundo” y comenzó a formar la enorme colección.
“Con mi esposa lo armamos desde el principio y comenzamos a hacer ruta, íbamos de pueblo en pueblo recolectando sifones. Así armamos las colecciones por cada provincia y después seguimos investigando para entender el mundo de la museología; y acá seguimos, 18 años después”, marcó.

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