Flotas pesqueras amenazan el ecosistema del Mar Argentino

El martes se detectó la presencia de 270 buques en el Agujero Azul, ubicado al límite de la Zona Económica Exclusiva del país.

El último martes, las imágenes satelitales de Greenpeace permitieron detectar la presencia de 270 buques pesqueros al límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina, específicamente en el Agujero Azul, una zona ubicada a 500 kilómetros de la costa que cuenta con un ecosistema marino único.

Pese a la oscuridad de la noche, las luces de las embarcaciones alcanzaron una magnitud similar a la del Gran Buenos Aires. En este sentido, Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de Greenpeace por la protección de las aguas nacionales, explicó: “Estas imágenes muestran una vez más la urgente necesidad de proteger el Mar Argentino. Este año, los gobiernos del mundo deben tratar en las Naciones Unidas el Tratado Global por los Océanos, que permitiría la creación de una red de santuarios oceánicos en aguas internacionales, siendo el Agujero Azul parte de ella”.

Con respecto a la regulación del caladero patagónico, que recibe más de 500 buques pesqueros por año, Vueso aseguró que “existe un proyecto de ley para la creación de un área marina protegida bentónica en el Agujero Azul, la cual sería una primera medida para asegurar la protección del Mar Argentino, su rica biodiversidad y sus ecosistemas”.

De acuerdo a lo informado por la entidad ambientalista, el vacío legal de las aguas internacionales facilita las irregularidades cometidas por los pesqueros, como sucede con el inicio de la temporada de pesca. Hoy en día, las embarcaciones inician la actividad a partir de diciembre, fuera de las fechas estipuladas por el Consejo Federal Pesquero, cuyos lineamientos de conservación habilitan la pesca a partir de enero.

“La intensidad de la actividad pesquera establecida desde hace ya 50 años en esta región amenaza el hogar de animales en estado frágil y en peligro de extinción que se instalan allí para alimentarse, pero se ven forzados a convivir con estos depredadores insaciables, los buques pesqueros. Además, la intensidad de esta práctica es tal que se evidencia un suelo marino devastado y contaminado por residuos que tiran al mar”, sostuvo Vueso.

Consultada por diario Hoy, la especialista destacó que “estos barcos entran porque están pescando en el límite con el Mar Argentino, en la milla 201, y como ahí no hay ningún tipo de control ni regulación ni gobernanza que les impida estar ahí pescando, entran.

El modus operandi utilizado por este tipo de flotas es conocido como pesca ilegal no regulada y no declarada. “Aprovechan y pescan sin control. Están durante todo el año ahí sin respetar temporadas ni los ciclos de reproducción de las especies”, señaló la ambientalista.

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Uno de los factores que atraen a los barcos de Corea del Sur y China es la poca profundidad del Agujero Azul, que no supera los 200 metros. “Para el mar abierto eso es muy poco profundo y, al tener poca profundidad, entra mucha luz y hay mucha vida. Es muy rico”, agregó la coordinadora de Greenpeace, quien se mostró preocupada por la salud del ecosistema marino. “De la misma manera que los barcos chinos y coreanos vienen a pescar acá, también lo hacen las ballenas, los pingüinos, los lobos marinos. Todos estos animales, que hacen miles de kilómetros para comer, tienen que competir con la industria”, agregó.

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