Recomiendan cuidar el agua hasta que la planta potabilizadora vuelva a funcionar al 100%

El servicio no corre peligro, pero una nueva invasión de algas podría provocar un nuevo corte. Aconsejan cuidar el agua y proveerse de ella ante la posibilidad de un nuevo corte.

El subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia, Guillermo Jelinski, se refirió al problema que por estos momentos ocupa la mente de los habitantes de la región de La Plata, Berisso y Ensenada y que tiene que ver con la reducción del servicio a causa de una invasión de algas en las aguas que la planta potabilizadora Donato Gerardi toma del Río de La Plata y que obligó a la suspensión momentánea del servicio, que se reactivó en la madrugada del martes.

“Estamos viviendo una situación extraordinaria, con un bloom algal que no se daba en más de 30 años. Si bien nos toca a veces lidiar con presencia de algas en la planta de tratamiento, siempre la podemos controlar porque son cantidades de células por mililitro bastante bajas. Hoy los valores son de 150.000 células por mililitro y es imposible que se pueda soportar esa cantidad”, re­marcó el funcionario provincial.

Sobre lo sucedido, Jelinski explicó que “lo que se hizo fue detener el tratamiento para evitar que se colmaten la totalidad de los filtros y después no poder potabilizar agua y que se rompan. Así que se detuvo el tratamiento y se inició la limpieza profunda de todo el sistema de la planta. Además, para no realizar la cloración, que es lo que puede provocar la mortandad del alga y la rotura de su pared celular y, de esta forma, elimina las toxinas.

Así que se evitó eso y se retuvo dentro de la planta de tratamiento toda la masa de algas; con lo cual se paró el sistema de tratamiento, se limpió todo el equipo. Se siguen haciendo estudios de toxicidad de las algas. Y el martes a las 3 de la mañana pudimos poner en marcha nuevamente la planta y empezar a bombear agua con 0 algas a la red”.

Sobre la efectividad del sistema con el que cuenta la planta que potabiliza el agua que se consume en la región, informó que “si bien es eficiente con sólidos suspendidos, cuando vienen estas algas colapsa todo el sistema por la metodología del tratado. Así que lo que se hizo hasta tener la seguridad que no había algas en las cisternas, no se dio agua a la red y se comenzó a hacerlo a las tres de la mañana”.

También indicó que por el momento la planta no está del todo operativa, “estamos esperando cumplir con todos los procesos de lavado y limpieza para el resto de los filtros y tratar de tener el máximo de agua”.

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Hasta el momento se sabía que el servicio de provisión de agua era “electrodependiente”, pero también debe atenerse a las condiciones climáticas, ya que “el funcionamiento de la planta depende mucho de las condiciones hidrometeorológicas del clima, porque uno de los problemas que causa el viento del este es apilar las aguas del Río de la Plata contra la costa bonaerense junto con las algas, causando que se metan dentro de la toma de la planta de tratamiento, que a diferencia de la planta de AYSA que tiene la toma dentro del río, la tenemos dentro del continente, a través de un canal de 700 metros de longitud, que genera un ambiente apto para que las algas se sigan desarrollando más rápidamente, porque es agua quieta”.

A diferencia de la planta que provee de agua a Capital Federal y algunos de los municipios cercanos a CABA, Jelinski explicó que “las obras de toma de agua de AYSA en el medio del río tienen mucho movimiento de agua y las algas no pueden desarrollarse y acá se generó una columna de más de un metro de profundidad de algas, así que es una situación muy compleja”.

Sobre la posibilidad de que los turistas se acerquen por estos días a refrescarse a las playas de Berisso o Ensenada, el funcionario advirtió: “Recomendamos no bañarse en el río porque esta agua puede provocar un prurito y un escozor en la piel y si se ingiere puede generar diarreas. Y para aquellos que realizan deportes acuáticos, recomendamos alejarse de la costa para evitar este contacto”.

Finalmente, y ante la consulta de si en la planta que está próxima a construirse se tendrá en cuenta este inconveniente y se buscará extraer el agua río adentro como lo hace AYSA, el funcionario señaló: “Originalmente no teníamos pensado extraer el agua río adentro en la nueva planta, pero es una posibilidad que ya estuvimos charlando con el ministro y con la gente de ABSA”.

¿Va a faltar agua?

“Se está haciendo todo lo posible para que no falte, pero no podemos garantizar que no vuelvan a cambiar las condiciones meteorológicas mañana y otra vez tengamos que parar la planta. A los vecinos de la región les recomiendo que cuiden un poco el agua, ahorremos y usemos lo necesario, tengamos preparada siempre agua, por un par de días hasta tener normalizado el sistema.

Hoy la planta funciona en un 70%, pero no vamos poder llegar a los valores de producción normal ni cuando tengamos la planta operativa al 100%, porque hasta que no se vaya el alga la limpieza de filtros que se requiere es mucho más continua y en lugar de realizarse cada 24 o 48 horas, se realiza cada 3 horas o menos, y para ello la limpieza se realiza con agua potable tratada, para que quede limpio y sano y por eso estamos consumiendo mucha más agua que la que consumimos normalmente que no se manda a la red. Y eso hace que la eficiencia de la planta disminuya mucho en cuanto al agua producida entregada.

El sistema de la nueva planta nos va a dar más seguridad, porque vamos a tener la posibilidad de tener almacenamiento, que hoy no tenemos con cisternas de 15.000 metros cúbicos que van a estar en la zona del ferrocarril de Los Hornos y nos van a dar respaldo para la región”.

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