Bolivia vota en un marco de tensión generalizada

El candidato del partido de Evo Morales, Luis Arce, aparece en los sondeos como favorito, aunque la cuestión no se definiría en primera vuelta. El balotaje, en caso de ser necesario, está previsto para el 29 de noviembre.

En total de 7.332.925 bolivianos están habilitados para elegir hoy presidente y otros cargos, como corolario de un proceso electoral atravesado por la crisis económica y el coronavirus, en el que se enfrentan en un clima tenso varios candidatos que representan sustancialmente dos modelos antagónicos de país: uno estatista y plurinacional y otro neoliberal y de élites.

Bolivia llega a esta elección luego de la indefinición de las presidenciales de 2019, con acusaciones de fraude para reelegir a Evo Morales, que fueron avaladas por la Organización de Estados Americanos (OEA) y sirvieron para forzar su renuncia el 10 de noviembre, y la instalación de un gobierno irregular.
En ese marco de tensión, con al menos 33 personas muertas durante el golpe, la pandemia de coronavirus forzó la postergación de dos fechas electorales. Fue en medio de denuncias contra el gobierno de facto de Jeanine Áñez, por intentar utilizar la crisis sanitaria para socavar las posibilidades del Movimiento Al Socialismo (MAS), cuyos principales dirigentes están bajo acoso judicial por diversos cargos.

El candidato del MAS, Luis Arce, aparece en los sondeos como el probable ganador; aunque deberá alcanzar el 40% de los votos, con 10 puntos de diferencia sobre el candidato que le siga, para ganar directamente en esta primera vuelta.
En caso de ir a segunda vuelta, convocada para el 29 de noviembre, las chances del MAS de volver al gobierno son menos ciertas.

Tal como en las frustradas elecciones del año pasado, el segundo en las intenciones de voto es el expresidente Carlos Mesa, candidato de Conciencia Ciudadana, un liberal moderado que representa a las élites del oriente boliviano.
Y el tercero, que puede incidir en el resultado, es el exprefecto de Santa Cruz de la Sierra, Luis Fernando Camacho, que se postula por Creemos y representa a la derecha más radical y elitista.

Distintos sectores presionan a Camacho para que respalde a Mesa; porque consideran que la unión del voto de derecha "es la única forma de evitar que gane el MAS", según dijo la presidenta de facto, Jeanine Áñez, al retirar su propia postulación.

Una de las pocas certezas en este proceso es que quien pierda difícilmente se resigne a aceptar el resultado. En caso de que gane el MAS, tendría que ser muy amplia su ventaja para ahogar los previsibles reclamos de los sectores más radicalizados, con Camacho como figura sobresaliente.

Por otra parte, las Naciones Unidas, el Vaticano y la Unión Europea (UE), entre otros, exhortan a las partes a propiciar un proceso electoral transparente, pero el Tribunal Superior Electoral (TSE) reemplazó el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) por la Difusión de Resultados Preliminares (Direpre), que según las críticas lentifica el proceso y puede propiciar la difusión de resultados parciales que enciendan la mecha de alguna reacción.

Argentina denunció detención ilegal de diputado

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El Gobierno denunció que legisladores argentinos fueron “maltratados”, y uno de ellos -el diputado Federico Fagioli (Frente de Todos)- retenido ilegalmente durante 10 horas; tras llegar el viernes a La Paz, Bolivia, para cumplir tareas como veedores en las elecciones. “Legisladores argentinos fueron maltratados al llegar a La Paz para cumplir con sus tareas de veedores de las elecciones del próximo domingo”. “Es directa responsabilidad del Gobierno de facto de @JeanineAnez preservar la integridad de la delegación argentina”, afirmó el Presidente Alberto Fernández en Twitter.

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