Más de 100 países piden liberar las patentes de vacunas contra la Covid por “al menos tres años”

El Consejo General de la Organización Mundial del Comercio se reunirá el próximo 8 y 9 de junio para tomar una decisión. La Unión Europea volvería a rechazar la propuesta.

Un centenar de países, entre los que se en­cuentran la Argentina, Rusia y los Estados Unidos, firmaron un documento para promover la suspensión de la propiedad intelectual de las vacunas contra la Covid-19. La idea, que originalmente fue presentada por Sudáfrica y la India en octubre pasado, sumó gobiernos a la causa y estableció que la exención temporal de las patentes sea por “al menos tres años”.

Con el objetivo de lograr revertir la posición de los que todavía se oponen al proyecto, como Alemania, Suiza y Reino Unido, los promotores de la iniciativa enviaron a la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sede en Ginebra (Suiza), una versión actualizada de la propuesta original que aclara la finitud de la exención, que sería de tres años.

Anteriormente, el proyecto fue rechazado porque la OMC, que analiza todos los aspectos vinculados a los derechos de propiedad intelectual, toma decisiones por consenso y la negativa de varios países de la Unión Europa (UE) –donde se encuentran las sedes de las grandes farmacéuticas– bastó para impedir cualquier principio de acuerdo.

El principal blanco de las críticas del primer texto fue el difuso plazo que establecía, ya que solamente aclaraba que la suspensión duraría hasta que se llegue a “una vacunación ampliamente extendida a nivel mundial y que la mayoría de la población esté inmunizada”.

No obstante, los países promotores de la liberación de patentes argumentaron que todavía hay “muchas in­certidumbres” en la lucha contra el coronavirus, como la duración de la inmunidad de las vacunas que ya se usan y su eficacia ante las nuevas variantes.

En el renovado documento consta que, eventualmente, será el Consejo General de la OMC el que revisará si hay “circunstancias excepcionales derivadas de la pandemia” que justifiquen que esa suspensión termine antes o deba ser extendida. “La duración tiene que ser práctica para que la fabricación (de inmunizantes) sea factible y viable. Estas complejidades sugieren la necesidad de una duración flexible”, argumentaron.

Por el momento, las patentes de cada una de las vacunas son propiedad de las empresas farmacéuticas que las fabrican.
Actualmente se utilizan 14 vacunas contra la Covid-19 en todo el mundo, de las cuales, según un mapeo de Unicef, las más utilizadas son la de Pfizer, AstraZeneca, Moderna y “Sputnik V”.

Entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y referentes en cuestiones sanitarias como Médicos Sin Fronteras apoyan la iniciativa con la convicción de que podría ampliar la capacidad productiva de las vacunas y hacerlas más
accesibles.

La liberación de las patentes alcanza a tecnología e insumos

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Del mismo modo, el documento rubricado por los gobiernos de más de 100 países prevé que la exención de las patentes afecte a “todos los productos y a todas las tecnologías sanitarias” para “prevenir, tratar y contener” la Covid-19, sean inmunizantes, su materia prima, o los test.

Si se tiene en consideración que EE. UU. adhirió a la iniciativa de liberar temporalmente la propiedad intelectual de las vacunas, sin incluir todos los tratamientos y equipos médicos, este punto podría generar tensión en el futuro al interior del bloque de países impulsores de la propuesta.

“La necesidad de diversificar y aumentar la producción es urgente. La pandemia mundial requiere una respuesta basada en la unidad, solidaridad y cooperación multilateral”, finaliza el documento que clama por la liberación de las patentes de las vacunas.

Aunque la Organización Mundial del Comercio buscará crear consenso, la Unión Europea volvería a rechazar la propuesta como lo hizo la semana pasada durante la Cumbre Mundial de Salud que organizó el G20, cuando reiteró sus intenciones de donar vacunas sobrantes a los países de ingresos medios y bajos, pero no liberar las patentes de los fármacos.

En un llamado a la reflexión de los más poderosos y en la búsqueda de mayor equidad, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue contundente: “Un puñado de países que adquirió grandes cantidades de vacunas están actuando como si la pandemia hubiera terminado. Otros están experimentando picos graves de hospitalizaciones y muertes”.

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